sábado, 10 de mayo de 2014

El problema del contenido educativo

1. Concepto

El contenido educativo constituye otro aspecto fundamental del problema del método pedagógico. Entendemos por contenido educativo todo bien cultural que el sujeto incorpora en su proceso de formación humana. Cuando se habla de contenidos educativos se hace referencia a las materias de estudio o a las asignaturas que figuran en los planes y programas escolares para el aprendizaje de los alumnos. Sin embargo, esta visión de los contenidos resulta hoy incompleta: el contenido educativo abarca toda la realidad que la acción educadora sistemática hace llegar a los alumnos mediante la escuela u otras instituciones, en el aula o fuera de ella.
El contenido educativo tiene una triple función:  a)  vincular al educando con el mundo que le rodea, tanto físico como humano;  b)  llevarle al conocimiento de sí mismo; y  c)  prepararlo para determinar su posición y su conducta frente a ese mundo. Los contenidos sólo adquieren un auténtico valor formativo cuando el educando no los absorbe en forma meramente pasiva, sino cuando los asimila vivificándolos, recreándolos y actuando de acuerdo a ellos.

2. El contenido de la acción educadora sistemática y los bienes culturales
El contenido escolar es limitado, seleccionado y sistematizado. En la acción educadora sistemática intervienen sólo aquellos bienes culturales que pueden ser convertidos en bienes formativos, de conformidad con las necesidades y posibilidades de los educandos, bien porque respondan a los objetivos y fines que se persiguen, o porque estimulen la formación de la personalidad.
El problema de los contenidos dependerá siempre de la determinación del fin educativo. Pero además, el problema de la selección de contenidos es sumamente difícil y complejo, dado el extraordinario y siempre creciente abanico de saberes.
La tarea del educador consistirá en buscar los valores formativos que radican en los bienes culturales, analizarlos en función de los objetivos de la educación y transformarlos en medios formativos.

3. Selección y distribución del contenido educativo

 El plan de estudios 
El plan de estudios da una visión de conjunto sobre la selección y distribución del contenido didáctico. En lo que respecta a su distribución, podemos considerar dos formas diferentes:

 a)  La enseñanza por materias o asignaturas separadas, de conformidad con el principio de la división científica del saber humano. Cada materia es organizada dentro de un planeamiento progresivo, desde lo elemental hasta lo complejo, atomizada en porciones a distribuirse a través de los distintos años escolares. Podemos distinguir dos tipos de planes de enseñanza:

  • Planes progresivos o lineales, en los que se van incorporando en cada grado de estudios un cierto número de asignaturas que en los grados siguientes desaparecen, siendo reemplazadas por otras.
  • Planes concéntricos o cíclicos, en los que las mismas asignaturas se van repitiendo en todos los grados, a medida que se va profundizando en su contenido.
El ordenamiento por materias separadas trae consigo la atomización de la tarea escolar y de una disgregación incoherente de las distintas ramas del saber. La escuela se torna libresca y artificial, separándose de la vida y de sus fenómenos reales.
Toda materia tiene sus leyes internas, su valor independiente, su propio fin. Lo esencial es que el maestro sepa extraer los valores formativos específicos de cada contenido. Pero es preciso establecer comunicaciones o lazos de unión entre las distintas asignaturas.


 b)  La enseñanza globalizada que tiende a eliminar las fronteras que separan las materias, partiendo de los fenómenos vitales integrales. La globalización de la enseñanza tiende a suprimir la división misma en asignaturas, considerando cada aspecto de aprendizaje como parte de un estudio único. Así, en lugar de materias y temas didácticos aislados se proponen contenidos globales y unidades vitales totalizadas. Existen diferentes modalidades de globalizar las enseñanzas:

  • Globalización por centros de interés y complejos: La extraordinaria difusión y la notoriedad del método Decroly determinó la implantación de planes globalizados en muchos países. La importancia de Decroly se debe a su descubrimiento de los centros de interés, mediante los cuales trató de concentrar, alrededor de ciertas exigencias, necesidades y propósitos del niño, todas las enseñanzas y necesidades de la escuela. Este método adapta el curso de la enseñanza a la naturaleza sincrética de la mente infantil. El niño percibe las cosas como un todo, sin analizar ni diferenciar. Decroly propone un programa de ideas asociadas, alrededor de las cuales se organiza la experiencia del alumno y su actividad espontánea.
  • Globalización por proyectos: Los proyectos representan un programa de actividades que requiere, para su realización, de todas las disciplinas escolares o de algunas de ellas. El proyecto supone una actividad intencional, bien motivada. Exigir a un niño, dice Dewey, que piense sin que su actividad mental responda a un propósito o motivo, es cosa absurda. No es suficiente la atención; es necesaria asimismo la intención, que convierte al educando en un ser activo, en el verdadero agente de la obra que concibe, planea y ejecuta. El proyecto didáctico ha de procurar que las conexiones necesarias que surjan entre la acción y su objetivo sean naturales, es decir, que el proyecto surja ante los educandos por las mismas causas que se presentan en la vida real.
  • Globalización por unidades de trabajo: Los sistemas modernos de educación, en contraposición con los planes y programas enciclopédicos que forman un conglomerado de asuntos inconexos, ordenan el contenido educativo en unidad de trabajo, entendiendo por tal una experiencia compleja y coherente del aprendizaje que está estrechamente vinculada con las situaciones concretas de la vida real y organizada de acuerdo con objetivos claramente formulados y aceptados por el alumno.
Toda enseñanza globalizada requiere un serio planeamiento de parte del educador, muchísimo más difícil y delicado que en el sistema de enseñanza por materias. La enseñanza globalizada requiere un conocimiento claro del nivel de desarrollo del educando. En los grados primarios inferiores resulta más fácil encontrar y ordenar unidades formativas vitales y totalizadas, siguiendo los principios de la percepción sincrética del niño. Más problemática y ardua resulta la posibilidad de la enseñanza globalizada en los grados superiores.

 El curriculum 
El curriculum enfoca hoy su atención, más que a las asignaturas que el alumno debe aprender, a las experiencias que debe adquirir bajo la dirección de la escuela, prescindiendo de su carácter o del lugar en que se realizan.


Materialismo y formalismo didácticos: La educación sistemática se propone dos funciones, una es la formativa, o sea, el desenvolvimiento de las capacidades y poderes interiores del educando; otra es la informativa, es decir, la adquisición o asimilación por parte del alumno de contenidos culturales. Cuando el educador pone el énfasis en los bienes educativos que despiertan energías, concediendo valor únicamente al desarrollo y perfeccionamiento de las fuerzas y facultades de los educandos, cumple la función formativa o formal; si en cambio se limita a transmitir los bienes culturales por los bienes mismos, cuidando sólo de que los alumnos graben en su memoria los contenidos del saber, persigue la función informativa o material. Es evidente que la acentuación exagerada y unilateral en cualquiera de los dos aspectos malogrará los fines de la educación.
Toda acción educativa sistemática que tienda a desarrollar o perfeccionar una facultad supone al mismo tiempo un proceso de adquisición de conocimiento, y a su vez, todo acto de adquisición de conocimiento implica asimismo un desenvolvimiento de las capacidades y energías del educando.