lunes, 15 de julio de 2013

El arte griego

Las características principales del arte griego son la armonía, la proporción y la belleza.

1. La arquitectura
La arquitectura es adintelada (los arcos, en su parte interna, tienen forma de línea recta) y utiliza como elemento sustentante la columna. Los sillares (bloques de piedra empleados en la construcción) son muy homogéneos, y el material utilizado es el mármol blanco, que luego se pintaba, aunque los colores se han perdido.
Los edificios principales son los templos. El estilo de un edificio viene dado por el tipo de columnas; así, tenemos el estilo dórico, el jónico y el corintio.
Los templos más famosos están en la Acrópolis de Atenas y son el Partenón, el Erecteion y el templo de Atenea Niké (Atenea victoriosa).
Los griegos también construyeron tumbas o sepulcros lujosos (mausoleo de Halicarnaso), teatros donde se hacían representaciones, estadios donde se celebraban carreras de carros y ejercicios gimnásticos, hipódromos para las carreras de caballos, gimnasios (lugares donde se realizaban ejercicios físicos) y palestras (escuelas de lucha) con baños, calles con columnatas y soportales destinados al paseo de los ciudadanos, puertas de ciudades, etc.
Realizaron, además, importantes obras urbanísticas (barrios) y numerosas obras públicas, como canalizaciones de aguas, entre otras.


El Partenón
Esta obra maestra fue mandada construir, entre 447 y 432 a.C.,
por Pericles en honor de la diosa Atenea.
2. La escultura
La escultura griega tiene como protagonista al ser humano, representado con cierta dosis de idealismo. La belleza, la proporción y el movimiento son sus principales características.

Época arcaica
Las figuras, hechas de piedra caliza, se caracterizan por su rigidez. Todas ellas presentan unos rostros con ojos muy grandes y con una forzada expresión de la boca (sonrisa arcaica). Los peinados tenían motivos geométricos.
Los kuroi (estatuas de muchachos de la época arcaica) son bellos ejemplos de la escultura griega.


Kuros de Anavyssos o de Creso
Encontrado en Anavyssos (Ática, Grecia) sobre la tumba de un joven guerreo caído llamado Creso. Está fechada en torno al 540 - 515 a.C. No se sabe si los kuroi son una representación de la persona específica que conmemora o son representaciones arquetípicas y simbólicas del ideal guerrero masculino. Se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Atenas.
Época clásica
El Doríforo de Policleto

Representa el cuerpo humano con toda su belleza y perfección, por lo general desnudo (las esculturas femeninas se llaman venus); se pretende dotas a las figuras de movimiento y expresividad. Los materiales más utilizados eran el bronce y el mármol. Los principales escultores del siglo V a.C. fueron Mirón, Fidias y Policleto, y los del IV a.C., Lisipo, Escopas y Praxíteles.
El Doríforo de Policleto es una de las obras más reconocidas. Muestra a un joven en actitud de marcha llevando originalmente una lanza sobre el hombro. Tiene una leve sonrisa y la cabeza está girada levemente. Aunque está realizada para verla de frente, no tiene la simetría de las esculturas de épocas anteriores. No obstante, mantiene rasgos de la época arcaica, fundamentalmente en las líneas de la cintura  y caderas, excesivamente marcadas, y en los músculos planos del pecho. El original se realizó en bronce, entre los años 45o y 445 a.C., y se han conservado diversas copias de época romana en mármol.

Época helenística
Frente a las posturas serenas y los rostros tranquilos de la época clásica, las obras de este periodo pretenden mostrar los sentimientos, el esfuerzo, el dolor y la deformidad, así como escenas de la vida cotidiana. La representación de la figura humana en su juventud es sustituida por la de niños, viejos o animales, todos ellos en posturas forzadas, trágicas o majestuosas. Obras cumbre de esta época son, entre otras, la Victoria de Samotracia y Laocoonte y sus hijos.


Laocoonte y sus hijos (siglo II o siglo I a.C.)
Museos Vaticanos de Roma
3. Otras manifestaciones artísticas
De la pintura griega tenemos escasas muestras; en cambio, de la cerámica, que alcanzó un gran desarrollo artístico, han llegado hasta nosotros miles de piezas, decoradas con figuras negras y rojas. Gracias a las escenas dibujadas en las vasijas, hemos obtenido valiosa información para conocer la vida y costumbres de los griegos.