lunes, 20 de agosto de 2012

Las montañas circundantes del Macizo Central

1.- Montañas constituidas por un gran accidente tectónico
Se han formado al hundirse un sector del zócalo y quedar éste en resalto. El escarpe constituye un auténtico murallón visto desde el bloque hundido. Pertenecen a este tipo las Sierras de Gralheira y Caramulo, impresionante escarpe rectilíneo desde Coimbra a Finisterre, y Sierra Morena, en el borde meridional del Macizo. Constituye ésta una gigantesca flexión de 400 kms. de longitud, con fallas locales (La Carolina, Linares), que introduce desde la Sierra de Alcaraz hasta Huelva un desnivel de más de 500 m. El Macizo en el Valle del Guadalquivir ha sido fosilizado por depósitos terciarios. El gran desnivel ha originado un rejuvenecimiento de la erosión que se ha encajado en el basamento de una estructura plegada, desenmascarando uno de los más claros ejemplos de relieve apalachense de la Península: depresiones en pizarras y crestones paralelos en cuarcitas.
Dehesas en la Sierra Morena
2.- Montañas formadas por el levantamiento de los bordes del Macizo
Están representadas en el sector occidental de la Cordillera Cantábrica, por el denominado Macizo Asturiano, que se extiende hasta los Picos de Europa. Como consecuencia de la tectónica alpina se formó en este sector un gran abombamiento del macizo desde Castilla hasta el mar; y como consecuencia de los empujes el sector septentrional se hundió en el Océano. El sector meridional se fracturó en tres alineaciones: una hundida, a modo de fosa tectónica prelitoral que se extiende desde Oviedo hasta Santander; al norte una alineación a 600-900 m. (Sierras del Naranco y Cuera); al sur otra con las mayores altitudes que superan los 2.500 m. en los Picos de Europa. El relieve, no obstante, depende más de la acción erosiva que de la estructura tectónica, aunque ambas se relacionen. El desnivel que tiene que salvar la red hidrográfica en pocos kilómetros ha originado un relieve apalachense al oeste del Narcea y fuertes desniveles y profundas foces (Hermida) en los materiales del sector oriental. Formas glaciares y periglaciares y bellos relieves cársticos en las calizas completan la imagen.


Desfiladero y pueblo de La Hermida (Cantabria)
3.- Los bordes con cobertera plegada
Pueden ser de dos tipos: en los sectores en los que la cobertera era lo suficientemente espesa se formaron estructuras plegadas; por el contrario; en los que la cobertera era menor, el estilo predominante es el mixto de pliegue y fractura. Pertenecen al primer tipo la Cordillera Cantábrica, al este de los Picos de Europa, y las Montañas Vascas; al segundo, el Sistema Ibérico, la Orla Mesozoica portuguesa, al norte de Lisboa, y las Montañas del Algarve.

a) Las Montañas Cantábricas y los Montes Vascos, aún con diferencias notables, pueden ser incluidos en una misma unidad. Se diferencian del Macizo Asturiano por los materiales y la altura. Los depósitos son progresivamente más modernos hacia el este y de características distintas. Por otra parte, si la tectónica predominante en el Macizo Asturiano es germánica, en la Cantábrica predominan las estructuras plegadas.
b) El Sistema Ibérico es complejo. Es un conjunto en donde la variedad litológica y tectónica es acentuada. En algunas sierras (Demanda, Urbión) afloran los materiales primarios; en otras (Ibérico-levantinas) los materiales de fines del Secundario. La tectónica es de pliegue y fractura. El conjunto se encuentra afectado por la superficie de erosión finipotiense retocada. El Sistema comprende varios conjuntos: macizos levantados de la Demanda, Urbión y el Moncayo (2.313 m.); extensas superficies de erosión a 1.100-1.200 m., con relieves residuales (Plataforma soriana, parameras de Sigüenza y Molina de Aragón, Serranía de Cuenca); superficies de erosión fuertemente levantadas (Albarracín); fosa de Jiloca-Turia; relieve estructural plegado (Maestrazgo).

Serranía de Cuenca