domingo, 29 de junio de 2014

Tipos de comunidades educativas

1. Concepto de educador en su acepción general
Llamamos educador a todo ser humano que, en forma individual o colectiva, directa o indirecta, prolongada o transitoria, sistemática o asistemática, estimula en otro una transformación duradera de su espíritu.
Como vemos, aquí se limita el concepto de educador al ser humano. Sin embargo, también se suele incluir a la naturaleza como educadora, porque, ya sea favoreciendo o dificultando la vida humana, impone a veces al hombre formas de obrar que pueden implicar un cambio en su espíritu. Sin embargo, la naturaleza no tiene visión de fines ni los impone. Sólo el individuo posee educatividad, es decir, capacidad para estimular en otro ser humano un proceso de formación.
Por otro lado, el educador puede obrar en forma individual o colectiva. Por lo general, todo individuo recibe el estímulo de todos los seres humanos que le rodean. Podemos decir que todos somos educandos y educadores a la vez. Cumplimos esta función educadora como miembro integrante de determinados grupos o comunidades: familia, sociedad, instituciones, Estado. Estos grupos son agentes educadores de acción colectiva.
Además, el educador puede estimular a otro ser humano en forma directa o indirecta, de manera que la acción educadora no supone necesariamente la presencia directa del formador.
Igualmente, el educador puede influir en forma voluntaria o involuntaria, sistemática o espontánea. Los estímulos espontáneos surgen naturalmente de la misma convivencia humana. Los estímulos intencionales, voluntarios, persiguen conscientemente un fin previamente determinado.
También la acción del educador puede ser prolongada o transitoria. La que se mantiene durante más tiempo y de forma más intensa, es siempre la de los padres con los hijos. Las demás relaciones son muy variables en su duración y efectos. De todos modos, los resultados de la relación educadora no dependen tanto del tiempo como de la intensidad del espíritu.

2. La comunidad educativa y la relación pedagógica
El acto educativo supone siempre un encuentro y una relación entre educador - educando. El educando está representando lo individual y subjetivo, la autonomía, el desarrollo espontáneo, la libertad natural, lo informado. El educador representa la sociedad, el mundo de la cultura, lo objetivo, la libertad en el plano supraindividual, el reino de los valores. De estos términos antitéticos parten algunas de las llamadas antinomias pedagógicas: individuo - sociedad; autonomía - heteronomía; autoridad - libertad, etc.
Cuando hablamos de educador no nos referimos sólo al educador individual, sino que también nos referimos al educador a nivel institucional, a las comunidades educadoras, a los grupos humanos como educadores.
"Educando - Educador" no son dos elementos abstractos que se encuentran y relacionan; son seres humanos que viven. Y cuando se trata de comunidades educativas, también ellas suponen concretas relaciones vitales: la relación natural entre padres e hijos; la relación política entre gobernantes y gobernados; la relación espontánea entre los miembros de un vecindario, etc.



La escuela es asimismo una comunidad social, plena de relaciones vitales. Los educandos viven en la institución escolar una parte muy importante de su vida real. Así, la escuela tiene una autonomía relativa: ha de sufrir necesariamente transformaciones toda vez que se modifiquen las modalidades socioculturales de un país o la orientación política del Estado.

3. Clases de comunidades educadoras
La comunidad específicamente educativa es la escuela. Pero en la educación de cada individuo participan varias comunidades educadoras a la vez (escuela, familia, iglesia, Estado, comunidad local, etc.).



La clasificación según su origen está en relación con la división entre los grupos primarios y secundarios, vale decir, entre los que resultan de una asociación íntima, natural (familia, vecindario) y los que resultan de una asociación organizada, menos íntima. Sin embargo, esta división no es tan rígida. La familia, por ejemplo, participa en la evolución actual de la sociedad. A su vez la escuela tiene características de los grupos primarios (grupos pequeños, proximidad física de sus miembros).
En lo que representa a sus objetivos, la única comunidad que tiene objetivos específicamente educativos es la escuela. Las demás comunidades tienen otras funciones y finalidades.
Como hemos visto en cuanto al tiempo de actuación, la comunidad familiar es la más duradera. Todas las demás relaciones educativas que brotan de las comunidades son por lo general transitorias por su tiempo de actuación, aunque sus efectos puedan ser prolongados y profundos.