viernes, 12 de octubre de 2012

La cultura y el arte en la España visigoda

En la España visigoda continuaron vigentes los elementos culturales de la época romana, que se superpusieron fácilmente a los de origen germánico. Pero la nota distintiva que caracteriza a las manifestaciones del espíritu del período visigótico fue su estrecha dependencia de los eclesiásticos, especialmente después de la conversión de Recaredo al catolicismo, que es cuando la cultura visigoda dio sus mejores frutos.

1. La cultura visigoda
El desarrollo de la cultura en la España visigoda tropezó con muchos obstáculos materiales, como la escasez y el alto precio de los pergaminos y la dificultad para conseguir manuscritos antiguos. Los eclesiásticos monopolizaban la enseñanza y la cultura, que se convertían así en armas de dominio ideológico. Las difíciles condiciones de la época y la ambigüedad hacia la cultura clásica (había una fuerte dependencia hacia ella pero al mismo tiempo era vista con recelo, pues en gran parte era una producción pagana), explican que la cultura visigoda fuera bastante pobre, sin ninguna originalidad. De clara inspiración cristiana, las obras de la España visigoda son ante todo de carácter religioso y de tono eminentemente erudito.
Estatua de San Isidoro,
en la escalinata de la Biblioteca Nacional
de España
Los principales focos de la cultura visigoda se localizan en torno a algunas sedes episcopales (Toledo, Sevilla, Zaragoza) o en las escuelas de los incipientes monasterios. Y la figura intelectual más destacada fue Isidoro de Sevilla (nacimiento probable en 556, muerte en 636). Formado en la escuela que creara su hermano Leandro, Isidoro alcanzó la dignidad de arzobispo de la sede hispalense. Jugó un papel muy destacado en la vida política del reino visigodo en el primer tercio del siglo VI, siendo uno de los primeros formuladores de la teoría política caracterizada por la estrecha fusión entre el poder temporal y el espiritual, aunque con predominio de este último. Su obra es de una enorme variedad, pues incluye desde crónicas de los acontecimientos de la época hasta escritos teológicos o epístolas de indiscutible calidad literaria. Pero su principal aportación fueron las Etimologías. En esta obra se ha visto una preocupación de Isidoro por salvar el legado cultural de la Antigüedad, aunque esta interpretación no es compartida por los modernos estudiosos del tema, que piensan que el arzobispo hispalense se inspiró ante todo en autores eclesiásticos, en su mayoría norteafricanos, y no propiamente en los clásicos. De todas formas, las Etimologías tienen un evidente carácter pedagógico y enciclopédico (se le ha llamado "la primera enciclopedia cristiana"). Las Etimologías ejercieron una influencia de primera magnitud en la Edad Media.

2. El arte visigodo
De los diversos pueblos germánicos que se asentaron en el Imperio Romano son los visigodos los que han legado un arte de más entidad. No obstante, los testimonios artísticos que se han conservado de la España visigoda son muy escasos. La mayoría de ellos datan del siglo VII y se localizan en un área muy reducida, por lo general dentro de la Meseta norte.


San Juan de Baños (Palencia), de planta basilical,
fue mandada construir por el rey Recesvinto en el siglo VII, se cree que fue consagrada  en el año 661.
Lo más interesante del arte visigodo es la arquitectura. Los edificios de la época visigoda, en consonancia con los caracteres dominantes de la economía de aquel tiempo, dan la sensación de un ruralismo aplastante, pues se trata de iglesias de pequeñas dimensiones, situadas en lugares alejados de las grandes urbes. Como elementos constructivos básicos hay que señalar el empleo de sillares y la utilización del arco de herradura, aunque con algunas variantes. Las iglesias son de planta cruciforme o basilical y en la cubierta se utilizan distintos tipos de bóvedas. Las principales iglesias visigodas son Santa Comba de Bande (Orense), San Pedro de la Nave (Zamora), Quintanilla de las Viñas (Burgos), San Juan de Baños (Palencia) y San Fructuoso de Montelios (Portugal).


Daniel en el foso de los leones
Capitel de San Pedro de la Nave (Zamora)
La escultura visigoda que ha llegado hasta nosotros es muy reducida. Se caracteriza por su tallado a bisel. Los motivos decorativos son elementales y en ellos resalta la tendencia a la estilización. Los principales ejemplos de la escultura visigoda son los capiteles historiados de San Pedro de la Nave, en los que se representa a Daniel en el foso de los leones, y los relieves de la iglesia de Quintanilla de las Viñas.




Corona de Recesvinto,
expuesta en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid)


Como todos los pueblos germánicos los visigodos destacaron por la riqueza de su orfebrería. Una espléndida muestra de esta actividad nos lo ofrece el conjunto de piezas que forman el tesoro de Guarrazar (Toledo), de una exuberancia ornamental sin igual y del que destacan las famosas coronas votivas.