jueves, 16 de agosto de 2018

La didáctica como ciencia de la educación

La didáctica es una ciencia de la educación, con carácter propio tanto por su objeto material como por su objeto formal.
La respuesta a la pregunta "¿Existe una o varias ciencias de la educación?" ha dado lugar a múltiples estudios y tomas de posición. Existe un conjunto de ciencias relacionadas con la educación, pero que no dependen de la pedagogía general. Todas estas ciencias estudian el fenómeno educativo desde un ámbito u otro; las identifica, pues, el contenido general de estudio y las diferencia el cómo se trata el contenido.
La didáctica trata de la enseñanza y de la instrucción, entendiendo ésta como la combinación  en proceso - optimizante de la enseñanza y el aprendizaje. Es decir, se puede hacer didáctica sobre el proceso "enseñar", pero puede ser que alguna enseñanza no conduzca al alumno al aprendizaje. Muchos se preguntan si se puede hablar de la extensión del "enseñar" cuando no hay aprendizaje; lógicamente ha habido una acción indicativa y repetitiva sobre unos contenidos culturales. Así considerada, la acción de "enseñar" existe independiente del aprendizaje. Pero desde el punto de vista de la eficacia es preferible usar el término instrucción, que habla de la íntima relación enseñanza-aprendizaje de acuerdo con la integración de valores culturales para la formación de hábitos intelectuales.
Por otro lado, si analizamos la didáctica desde el punto de vista de su objeto formal se encuentra la estructura del fenómeno de la enseñanza en la que aparecen, como mínimo, un discente, un método, un docente y, quizá, la materia de estudio; este entramado de relaciones lo representan Larroyo por un lado y Stöcker por otro mediante un modelo triangular.


De la misma idea parte Fernández Huerta, consecuente con su definición de didáctica, en la que aparecen los tres elementos: docente, discente y materia; pero al presentarlos en un diseño cúbico permite más interrelaciones cualitativas y variables cuantitativas. En estos modelos está ausente el método, aunque en algunos se encuentra implícito. El propio Stöcker identifica el modelo con el método:

Esta forma básica del triángulo didáctico se considera desde hace mucho como el andamio metódico de la enseñanza escolar y evidentemente ninguna didáctica puede prescindir de ella.

Pero dado el objeto formal de la didáctica, el método tendría que estar implícito y con más categoría que la materia, tratamiento propio de la didáctica especial. Veamos qué sucede si identificamos el objeto formal como la actividad mecánica, semántica o sintáctica del docente-discente, con matiz bidireccional, que emplea el método más adecuado a cada acto didáctico. Así admitido, habrá que tomar modelos cuadrangulares o que de alguna forma relacionen los cuatro elementos. Para Mattos, el modelo sería el siguiente:


Con el fin de aquilatar al máximo el concepto y de evitar posibles errores, sobre todo relativos a indiferenciaciones con la didáctica especial, Ferrández Arenaz propone un modelo de forma tetraédica.
Cada cara del tetraedro representaría un componente básico: docente, discente, método y contenido cultural, como concepto general y, por tanto, todavía no especificado. En cada ángulo triedro llega a la existencia la interrelación de tres elementos básicos, de tal forma que en cuatro ángulos quedan interrelacionados todos los elementos.



En el ángulo triedro A queda representada la relación docente-discente-método; en el B, docente-método-materia; en el C, discente-método-materia; y en el D, docente-discente-materia. Quedan así interrelacionados todos los componentes básicos, desde todas las combinaciones posibles, de modo que permiten el estudio analítico de tales relaciones.
El tetraedro completo constituiría el objeto de estudio de la didáctica general siempre que no se especificara el contenido cultural, porque si se produjese tal especificación habríamos caído de lleno en el ámbito científico de las didácticas especiales. Este diseño es el único que permite la consideración de los métodos. Los que parten de la estructura lineal de los tres componentes tendrán que abandonar a priori, bien los métodos, bien los contenidos. Tal realidad se da hasta en los diseños más exhaustivos, como el modelo cúbico de Fernández Huerta, que a pesar de su funcionalidad tecnológica, se reduce a la interacción docente-discente-información. En los modelos triangulares, el aspecto "contenido cultural" es preponderante respecto al contenido inalienable del objeto formal de la didáctica: los métodos.