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domingo, 23 de febrero de 2020

Aproximación al problema educativo

La educación, siendo un sistema de influencia de un individuo a otro, empieza y termina en el hombre; la educación existe pues desde los primeros hombres.
Nacemos dentro de una cultura, una sociedad y una educación. En los primeros años de nuestra vida recibimos una educación informal por parte de la familia y demás personas que nos rodean, pero cuando distintas instituciones empiezan a encauzarnos, la educación recibida es formal. La educación escolar va siendo cada vez más compleja, y va aumentando en el espacio y en el tiempo.
Hay tres disciplinas en nuestra cultura, en realidad muy cotidianas, que en realidad conocemos poco. Son la religión, la política y la educación.
Todo el mundo tiene un concepto más o menos claro de lo que es la educación. Hay quienes la definen como un medio de control social: cada persona es lo que hicieron de él la televisión, los amigos, los padres, etc. Algunos trascienden esta perspectiva y consideran la educación como el motor de los cambios sociales. También hay quien expone la inutilidad de la educación.
La educación ha existido siempre, tan sólo han cambiado las técnicas y los contenidos de la educación debido a los cambios culturales producidos en cada época.
La educación tiene su complejidad por ser pluridimensional, ya que tiene varias influencias desde distintos puntos de vista: psicólogos, teólogos, filósofos,...
En esta pluridimensionalidad, se entienden dos características:
  • Macroeducación: es un subsistema que influye directamente en el individuo desde todas las actividades humanas.
  • Microeducación: es la educación que el individuo recibe directamente (familia).
La educación es un hecho empírico transhistórico, es decir, se ha dado siempre, sin tener en cuenta su forma, y se está dando actualmente, y seguirá dándose.
Es un hecho que comienza con nuestras familias desde pequeños, de forma asistemática, y siguiendo el proceso educativo, la familia delega la tarea a educadores profesionales, recibiendo así una educación sistemática y formal. Este proceso es complejo, comenzando desde la preescolaridad al bachillerato. Actualmente se está desligando la educación en diferentes vías.
La educación es el resultado acabado de este proceso. Intervienen tres factores en el resultado:

Individuo: es el agente y el paciente del proceso. El individuo digiere los datos recibidos, pero según su personalidad. Aún así, la educación formal intenta uniformar a los individuos, normales en el sentido sociológico. Intenta introducir a los individuos las normas de conducta que contribuyan a unificar la sociedad.
Instituciones y grupos: intervienen directamente para que la educación recibida sea de un modo o de otro.
Asignaturas: pretextos para que el alumno y el profesor empiecen a tener relación para comprender los errores que no deben sucederle al individuo.

El fenómeno educativo se ha hecho tan complejo que todas las ciencias o áreas que comprende le aportan algo.
Ciencias educativas son aquellas disciplinas que ayudan a comprender el fenómeno educativo. Comenzaron llamándose ciencias pedagógicas, posteriormente ciencias de la educación y ahora se denomina pedagogía.
El pedagogo organiza los recursos ofrecidos por el complejo educativo, como servicio de la sociedad, para mejorar el sistema educativo (horarios, actividades, curvas de memoria...). El pedagogo es un teórico y un técnico de la educación.
En las sociedades primitivas, la actividad educadora la realizan los anciones o los jefes de la comunidad. Cuando la tarea educativa se constituyó en profesión, esta labor pasó a manos del pedagogo o del maestro. La educación es hoy día una actividad institucionalizada y profesional, con esquemas estructurales. Está formada por una serie de instituciones que intervienen en la educación de un modo o de otro. Cada institución educativa organiza uno de los pasos de la labor educativa. También podemos definir la educación como un subsistema dentro de la sociedad, individual y variable según los tiempos, y relacionada estrechamente con los demás subsistemas.

sábado, 24 de mayo de 2014

El problema epistemológico de la pedagogía

1. La educación como objeto de conocimiento científico
La educación constituye el objeto de la ciencia pedagógica. ¿Qué entendemos por objeto? Objeto es todo lo que puede ser pensado, independientemente de su existencia real. Sólo será objeto de conocimiento científico cuando recaiga sobre él la actividad reflexiva sistemática realizada por el hombre.
La educación como objeto existió y existe independientemente del conocimiento científico elaborado por el hombre. La educación, como quehacer humano, ha existido siempre en el mundo; pero la reflexión científica acerca de este hecho es relativamente reciente.

2. Epistemología de la pedagogía
La pedagogía es la ciencia que tiene por objeto de estudio el problema de la educación en todos sus aspectos. ¿Qué se entiende por epistemología de la pedagogía? La epistemología pedagógica tendrá en cuenta la fundamentación filosófica de esta ciencia, la determinación del campo que le es propio, la averiguación de los métodos de investigación acerca de su objeto, su estructura, el lugar que ella ocupa con relación a otros sectores del saber científico, etc.
¿Qué es la pedagogía? ¿Es estrictamente una ciencia? ¿Es una técnica? ¿Es una estética? ¿Es una filosofía? La pedagogía contiene algo de todo esto a la vez. Es una disciplina sumamente compleja cuya naturaleza no se puede definir con rigor estricto a la manera de las ciencias naturales.

3. Significado etimológico de la palabra "pedagogía"
El término pedagogía proviene de dos voces griegas: pais, paidós (niño, muchacho) y ago (conducir, guiar). En Grecia, el pedagogo era el encargado de guiar a los niños a la escuela.
Hay otros vocablos griegos que se refieren más directamente al problema de la educación. Así, la palabra paideia significa educación en su pleno sentido formativo.
El empleo de la palabra pedagogía con la acepción que hoy le damos, como disciplina que considera el problema total de la educación, es relativamente reciente. 



4. Otras terminologías
El vocablo pedagogía, para designar a la ciencia de la educación, está actualmente generalizado en casi todos los países europeos y en América Latina. En cambio, en los países de habla inglesa ha prevalecido la denominación de ciencia de la educación.
Hay autores que han reservado la denominación de ciencia de la educación para el estudio teórico, quizás más empírico, del problema de la educación, mientras que han limitado el vocablo pedagogía a una simple tecnología dirigida a la solución práctica del problema.
Hoy, cuando se habla de ciencia de la educación, se entiende por tal una teoría general de la educación en todos sus aspectos, doctrinarios y prácticos, vale decir, la pedagogía.

5. Origen de la pedagogía
La pedagogía surge cuando el hombre adquiere conciencia del problema de la educación y de la posibilidad de resolverlo mediante recursos previamente establecidos. Veremos pues cómo se han ido estructurando, a través del tiempo, las cuatro etapas de la pedagogía:

Pre-científicas:
1ª) De acumulación
2ª) De estructuración

Científicas:
3ª) De iniciación científica
4ª) De madurez científica

- Etapa de acumulación: Esta etapa corresponde a la pedagogía dispersa y fragmentada de los pueblos orientales. Con ellos, la educación adquirió un carácter intencional, introdujeron métodos didácticos en la transmisión de conocimientos, planearon sistemas educacionales que trascendieron a la familia, y reflexionaron sobre el problema de la educación. La pedagogía que emerge de los pueblos orientales es una pedagogía dispersa en forma de sentencias, proverbios, etc., y que está unificada en la mayoría de los casos al elemento religioso o moral. En tal sentido, encontramos normas y sentencias pedagógicas en los hebreos, egipcios, en la Biblia, en los textos sagrados de la China, en los textos budistas...

- Etapa de estructuración: Esta etapa se extiende desde la Grecia clásica hasta el siglo XVII. Durante este periodo tan extenso, la pedagogía se va enriqueciendo y haciéndose cada vez más compleja en su contenido. Sin embargo, no existe aún como ciencia organizada independiente; así, aparece integrada en la filosofía, en la política, en la teología o en la moral. Encontramos obras importantes como La República, de Platón; la Institutio Oratoria, de Quintiliano; De magistro, de San Agustín; De Magistro, de Santo Tomás; las obras de Erasmo, Vives, y demás pedagogos del humanismo renacentista; la pedagogía de la Reforma y de la Contrarreforma; las Constituciones de la Compañía de Jesús, etc., etc.


Jan Amos Comenius
1592 - 1670
- Etapa de iniciación científica: En el siglo XVII, la ciencia comienza a reedificarse de un modo independiente sobre las bases de la experiencia y de la razón. Con el empirismo de Bacon y el racionalismo de Descartes, se inician los métodos científicos, basados en los principios de observación y comprobación. Estos métodos tuvieron amplia resonancia en el campo pedagógico, donde se intentó sustituir la rutina tradicional de la enseñanza por métodos fundamentados sobre bases empíricas y racionales. Se estructura así la didáctica como parte de la pedagogía que se ocupa de metodizar el proceso de aprendizaje. Fue Comenius quien emprendió la ardua empresa de dar estructura y fundamento científico a la didáctica.
En el siglo XVIII la pedagogía adquiere extraordinario desarrollo y nuevos alcances con el desenvolvimiento del saber psicológico y del mundo social. En este sentido, corresponde a Rousseau y Pestalozzi el mérito de haber establecido una fundamentación más completa y profunda de la teoría pedagógica. Luego, con Herbart, en la primera mitad del siglo XIX, tenemos estructurada por primera vez una doctrina pedagógica completa, asentada en principios filosóficos y psicológicos.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, surge una ciencia de la educación, donde el hecho educativo es estudiado por medio de la observación, la experimentación y la inducción. Se intenta indagar las leyes del fenómeno educativo de igual manera que las leyes físicas indagan las leyes naturales.
Como podemos comprobar, ya la pedagogía ha pasado de la etapa pre-científica a la etapa científica, pero su autonomía aún no está consolidada.

- Etapa de madurez científica: Dilthey, a fines del siglo XIX, promovió una nueva corriente pedagógica como reacción frente a las concepciones positivistas: la pedagogía como ciencia del espíritu. Dilthey separa las ciencias de la naturaleza de las ciencias del espíritu. La pedagogía, como ciencia del espíritu, considera al hombre como ser espiritual en el mundo de la cultura, sin romper su enlace íntimo con la naturaleza.
A lo largo del siglo XX, se agrupan numerosas doctrinas pedagógicas y nuevas soluciones didácticas, que originan un intenso movimiento renovador. Estos movimientos pedagógicos se caracterizan por superar el monismo naturalista y dar un nuevo ideal de formación humana que favorezca el desenvolvimiento de todas las fuerzas esenciales del hombre en relación con el contexto sociocultural con el que se relaciona.
Es por tanto en el siglo XX cuando la pedagogía ha adquirido su madurez científica, su propio léxico y su propia terminología.

sábado, 17 de mayo de 2014

El problema de la organización y administración escolar

La organización escolar no es otra cosa que la realización práctica y sistemática de las leyes y las disposiciones sobre educación llevadas a cabo en la escuela. Supone el conjunto de instituciones escolares encargadas de realizar la función educativa, desde la educación preescolar hasta la universidad, sin excluir aquellas instituciones de tipo complementario.
La administración escolar es la acción ejercida por entidades y funcionarios, en los aspectos administrativo y técnico, para gobernar o regir dicha organización.


1. Las instituciones escolares
En líneas generales, la organización de las instituciones escolares está estructurada hoy en los siguientes ciclos: infantil o preescolar, elemental o primario, medio y superior. Además, hay que contar diversas instituciones que no están ubicadas en los ciclos anteriores, como son las escuelas taller o profesionales, la educación de adultos, las universidades populares, etc., así como otras que refuerzan y amplían las funciones de la escuela: bibliotecas, comedores escolares, teatros y cines, zonas deportivas, etc.

2. Sistemas escolares
Las instituciones escolares se han ido organizando lentamente a través del tiempo, hasta formar sistemas escolares o conjuntos que abarcan una cantidad de grupos de unidades escolares, jerarquizadas y organizadas para cumplir con las exigencias educativas de cada país.

sábado, 10 de mayo de 2014

El problema del contenido educativo

1. Concepto

El contenido educativo constituye otro aspecto fundamental del problema del método pedagógico. Entendemos por contenido educativo todo bien cultural que el sujeto incorpora en su proceso de formación humana. Cuando se habla de contenidos educativos se hace referencia a las materias de estudio o a las asignaturas que figuran en los planes y programas escolares para el aprendizaje de los alumnos. Sin embargo, esta visión de los contenidos resulta hoy incompleta: el contenido educativo abarca toda la realidad que la acción educadora sistemática hace llegar a los alumnos mediante la escuela u otras instituciones, en el aula o fuera de ella.
El contenido educativo tiene una triple función:  a)  vincular al educando con el mundo que le rodea, tanto físico como humano;  b)  llevarle al conocimiento de sí mismo; y  c)  prepararlo para determinar su posición y su conducta frente a ese mundo. Los contenidos sólo adquieren un auténtico valor formativo cuando el educando no los absorbe en forma meramente pasiva, sino cuando los asimila vivificándolos, recreándolos y actuando de acuerdo a ellos.

2. El contenido de la acción educadora sistemática y los bienes culturales
El contenido escolar es limitado, seleccionado y sistematizado. En la acción educadora sistemática intervienen sólo aquellos bienes culturales que pueden ser convertidos en bienes formativos, de conformidad con las necesidades y posibilidades de los educandos, bien porque respondan a los objetivos y fines que se persiguen, o porque estimulen la formación de la personalidad.
El problema de los contenidos dependerá siempre de la determinación del fin educativo. Pero además, el problema de la selección de contenidos es sumamente difícil y complejo, dado el extraordinario y siempre creciente abanico de saberes.
La tarea del educador consistirá en buscar los valores formativos que radican en los bienes culturales, analizarlos en función de los objetivos de la educación y transformarlos en medios formativos.

3. Selección y distribución del contenido educativo

 El plan de estudios 
El plan de estudios da una visión de conjunto sobre la selección y distribución del contenido didáctico. En lo que respecta a su distribución, podemos considerar dos formas diferentes:

 a)  La enseñanza por materias o asignaturas separadas, de conformidad con el principio de la división científica del saber humano. Cada materia es organizada dentro de un planeamiento progresivo, desde lo elemental hasta lo complejo, atomizada en porciones a distribuirse a través de los distintos años escolares. Podemos distinguir dos tipos de planes de enseñanza:

  • Planes progresivos o lineales, en los que se van incorporando en cada grado de estudios un cierto número de asignaturas que en los grados siguientes desaparecen, siendo reemplazadas por otras.
  • Planes concéntricos o cíclicos, en los que las mismas asignaturas se van repitiendo en todos los grados, a medida que se va profundizando en su contenido.
El ordenamiento por materias separadas trae consigo la atomización de la tarea escolar y de una disgregación incoherente de las distintas ramas del saber. La escuela se torna libresca y artificial, separándose de la vida y de sus fenómenos reales.
Toda materia tiene sus leyes internas, su valor independiente, su propio fin. Lo esencial es que el maestro sepa extraer los valores formativos específicos de cada contenido. Pero es preciso establecer comunicaciones o lazos de unión entre las distintas asignaturas.


 b)  La enseñanza globalizada que tiende a eliminar las fronteras que separan las materias, partiendo de los fenómenos vitales integrales. La globalización de la enseñanza tiende a suprimir la división misma en asignaturas, considerando cada aspecto de aprendizaje como parte de un estudio único. Así, en lugar de materias y temas didácticos aislados se proponen contenidos globales y unidades vitales totalizadas. Existen diferentes modalidades de globalizar las enseñanzas:

  • Globalización por centros de interés y complejos: La extraordinaria difusión y la notoriedad del método Decroly determinó la implantación de planes globalizados en muchos países. La importancia de Decroly se debe a su descubrimiento de los centros de interés, mediante los cuales trató de concentrar, alrededor de ciertas exigencias, necesidades y propósitos del niño, todas las enseñanzas y necesidades de la escuela. Este método adapta el curso de la enseñanza a la naturaleza sincrética de la mente infantil. El niño percibe las cosas como un todo, sin analizar ni diferenciar. Decroly propone un programa de ideas asociadas, alrededor de las cuales se organiza la experiencia del alumno y su actividad espontánea.
  • Globalización por proyectos: Los proyectos representan un programa de actividades que requiere, para su realización, de todas las disciplinas escolares o de algunas de ellas. El proyecto supone una actividad intencional, bien motivada. Exigir a un niño, dice Dewey, que piense sin que su actividad mental responda a un propósito o motivo, es cosa absurda. No es suficiente la atención; es necesaria asimismo la intención, que convierte al educando en un ser activo, en el verdadero agente de la obra que concibe, planea y ejecuta. El proyecto didáctico ha de procurar que las conexiones necesarias que surjan entre la acción y su objetivo sean naturales, es decir, que el proyecto surja ante los educandos por las mismas causas que se presentan en la vida real.
  • Globalización por unidades de trabajo: Los sistemas modernos de educación, en contraposición con los planes y programas enciclopédicos que forman un conglomerado de asuntos inconexos, ordenan el contenido educativo en unidad de trabajo, entendiendo por tal una experiencia compleja y coherente del aprendizaje que está estrechamente vinculada con las situaciones concretas de la vida real y organizada de acuerdo con objetivos claramente formulados y aceptados por el alumno.
Toda enseñanza globalizada requiere un serio planeamiento de parte del educador, muchísimo más difícil y delicado que en el sistema de enseñanza por materias. La enseñanza globalizada requiere un conocimiento claro del nivel de desarrollo del educando. En los grados primarios inferiores resulta más fácil encontrar y ordenar unidades formativas vitales y totalizadas, siguiendo los principios de la percepción sincrética del niño. Más problemática y ardua resulta la posibilidad de la enseñanza globalizada en los grados superiores.

 El curriculum 
El curriculum enfoca hoy su atención, más que a las asignaturas que el alumno debe aprender, a las experiencias que debe adquirir bajo la dirección de la escuela, prescindiendo de su carácter o del lugar en que se realizan.


Materialismo y formalismo didácticos: La educación sistemática se propone dos funciones, una es la formativa, o sea, el desenvolvimiento de las capacidades y poderes interiores del educando; otra es la informativa, es decir, la adquisición o asimilación por parte del alumno de contenidos culturales. Cuando el educador pone el énfasis en los bienes educativos que despiertan energías, concediendo valor únicamente al desarrollo y perfeccionamiento de las fuerzas y facultades de los educandos, cumple la función formativa o formal; si en cambio se limita a transmitir los bienes culturales por los bienes mismos, cuidando sólo de que los alumnos graben en su memoria los contenidos del saber, persigue la función informativa o material. Es evidente que la acentuación exagerada y unilateral en cualquiera de los dos aspectos malogrará los fines de la educación.
Toda acción educativa sistemática que tienda a desarrollar o perfeccionar una facultad supone al mismo tiempo un proceso de adquisición de conocimiento, y a su vez, todo acto de adquisición de conocimiento implica asimismo un desenvolvimiento de las capacidades y energías del educando.

martes, 6 de mayo de 2014

El problema del método

Del problema relativo a los fines de la educación, se derivan los problemas de medios o mesológicos, de cuya resolución dependerá el éxito o la frustración de la actividad educativa. Así, de la pedagogía teleológica, surge la pedagogía tecnológica. Son problemas de organización escolar, de higiene escolar, de didáctica (cuestiones referentes a planes y programas de estudio, de métodos, de material didáctico, etc.).


1. Método didáctico y técnica
La acción educativa posee sus técnicas, sus recursos y sus métodos para alcanzar los fines que se propone. La didáctica exige el dominio de ciertas normas prácticas, de ciertas reglas, que deben ser aplicadas en la tarea sistemática de educar. Por tal motivo, la pedagogía ha sido considerada con frecuencia como una disciplina puramente técnica, como una tecnología asequible a cualquier individuo.
Pero la pedagogía no es una técnica en el sentido usual del vocablo. La técnica utiliza un material inerte cuyas reacciones pueden preverse y experimentarse con toda exactitud. Además, en la técnica, una vez perfeccionado el procedimiento para la obtención de un producto o de un objeto cualquiera, pueden producirse, empleando el mismo método, otros objetos idénticos, ya que el material es moldeable de igual manera. No ocurre lo mismo con la acción educativa, donde cada educando reacciona en forma distinta según sus características individuales.
El maestro ha de estar siempre por encima de toda técnica. En la función educativa hay un factor personal, insustituible, que depende sólo de la individualidad del maestro y que la técnica no podrá resolver nunca por sí sola.
Pero es evidente que el estudio de los métodos y técnicas pedagógicas es importante para el maestro. En este sentido, los métodos pedagógicos son técnicas flexibles.

2. Educación y arte
Lo mismo que la obra de arte, la educación es un proceso de formación, de configuración o modelación. Así como el artista actúa sobre una materia para darle forma, el educador trata de obtener un material informe, un ser formado, una personalidad.
Hay, en efecto, una manera personal de obrar en todo educador, que radica sobre todo en el fondo afectivo de su personalidad, en sus aptitudes innatas. Por eso se habla de un estilo en el proceso educativo.
Sin embargo, la educación es algo distinto al arte. El artista obra sobre un material sin vida, capaz de recibir cualquier forma. El artista crea libremente dentro de los límites de la plasticidad de la materia utilizada. El educador sin embargo actúa sobre seres vivos; la naturaleza vital y espiritual del educando impone límites al educador. El educador tiene que formar al ser humano, pero sin someter su espíritu a moldes rígidos que coarten su desarrollo espontáneo, sino ayudándolo en la realización de su propia formación.
No negamos la importancia de la inspiración, del don pedagógico, de la vocación. Pero todo ello es susceptible de perfeccionamiento por medio de la formación técnica y científica. La inspiración, las cualidades originarias, para ser valiosas, necesitan ser perfeccionadas y desarrolladas por la preparación pedagógica teórica y práctica.

3. Concepto de método
Llamamos método al conjunto de procedimientos de que se sirve el científico para la investigación y demostración de la verdad. El método es imprescindible para fundamentar todo saber que vaya más allá de la mera opinión y del saber vulgar.



4. Concepto del método pedagógico
El quehacer educativo tiene asimismo sus métodos o maneras de hacer. El método es el instrumento de que se vale el educador para lograr los fines de la educación previamente fijados. Para Schmieder, el método pedagógico es una reunión organizada de medidas educativas que se fundan sobre conocimientos psicológicos claros, seguros y completos, y sobre leyes lógicas, y que, realizadas con habilidad personal de artista, alcanzan, con la menor pérdida de esfuerzo posible, el fin didáctico previamente fijado.

5. Concepto moderno de aprendizaje
La didáctica moderna ha cambiado radicalmente la concepción de la enseñanza de la escuela tradicional libresca e informativa. Enseñar no es transmitir conocimientos que el alumno debe adquirir pasivamente. Enseñar es guiar y estimular a los alumnos para que adquieran por sí mismos ideas, conocimientos y experiencias, desarrollando en ellos las potencias íntimas y creadoras. Para la didáctica moderna, enseñar es mucho más que comunicar en forma inerte algo exterior; es encauzar y dirigir la vida y las actividades libres y creadoras de los seres inmaduros.
El aprendizaje implica un cúmulo de experiencias, de actividades mentales y afectivas que determinen nuevas conductas. El educando ha de intervenir de manera activa y creadora en el proceso de formación de su personalidad, adquiriendo experiencias concretas acerca de hechos, ideas y valores del mundo y de la vida, formando nuevos tipos de conducta y modificando actitudes anteriores. Todo aprendizaje lleva al educando a autodeterminarse y a forjar por sí mismo su propio destino. El verdadero maestro es aquel que sabe estimular a sus alumnos en el proceso del aprendizaje; que aclara dudas, que rectifica errores; que orienta en actividades fecundas y libres; que ayudan a sus alumnos a adquirir y digerir aquellos contenidos del saber valiosos; que orienta para resolver personalmente los problemas que se van presentando; que diagnostica las dificultades que se suscitan en cada alumno en la marcha del aprendizaje; que alienta y dirige; que ayuda a superar obstáculos; que comprueba y valora objetivamente los resultados obtenidos por los alumnos; que vislumbra las aptitudes y capacidades individuales y favorece su desarrollo.

6. Evolución del método pedagógico
La evolución del método en pedagogía está estrechamente conexionada con el desarrollo del método científico. Surge así la didáctica como aquella parte técnica de la pedagogía que trata de metodizar el proceso de aprendizaje.
Hoy domina en el quehacer pedagógico el principio de autoactividad espontánea y creativa. Para todos aquellos pedagogos de la educación moderna, el método científico no puede ser concebido como un esquema rígido sino que ha de ser un conjunto de normas flexibles que orienten al maestro en la difícil tarea de encauzar el aprendizaje de los alumnos.

7. El mito del método y la fobia al método: importancia del método y de la personalidad del educador
En la pedagogía tradicional reinó en forma absoluto el prejuicio metodológico. La didáctica fue así concebida como una pura tecnología que abarcaba un conjunto rígido de normas metódicas. La problemática teleológica quedó oscurecida por la obsesión metodológica. El problema derivado de los medios de enseñanza pasó a ocupar el primer lugar en las preocupaciones pedagógicas.
A principios del siglo XX surge la corriente antimetodista, que sostiene que el método supone la anulación del poder formativo de todo contenido espiritual auténtico. La mejor didáctica consiste en no tener ningún método. Ella radica absolutamente en la libre personalidad del maestro y en la espontaneidad creadora del alumno. La formación del educador no ha de ser de tipo técnico; sólo ha de interesar la formación cultural, el desenvolvimiento integral y libre de la personalidad. La metodología no es, por lo tanto, una teoría, un aprendizaje de técnicas, sino que es la misma enseñanza viva, es toda la cultura, es todo aquello que ofrece materia de renovación y vivificación espiritual.


El poder de la personalidad del educador es el elemento imprescindible y más eficaz en la tarea docente. Por muy elásticos que sean los procedimientos didácticos, sólo la personalidad del maestro podrá determinar en cada caso individual y en relación con las diferentes circunstancias concretas, la aplicación de ellos. La tarea del educador es siempre una tarea de vivificación, de penetración, de captación, que jamás podrá ser resuelta por un manojo de preceptos rígidos y formales.
Sin embargo, la excepcional importancia que asume en la labor educativa el factor personal del educador, no resta su valor a las normas metodológicas y a su preparación práctica. Muchas facultades y características del educador son en gran parte innatas, pero se encuentran por lo general en estado latente, siendo indispensable desenvolverlas y disciplinarlas.
La preparación pedagógica tiene como fundamento el estudio y conocimiento del educando y el aprendizaje de todos aquellos métodos considerados como eficaces en la enseñanza. Sólo la experiencia viva y directa de la enseñanza, dirigida por personas especializadas, permite descubrir dificultades, corregir errores, verificar aptitudes y comprobar el valor de los recursos didácticos puestos en acción. El estudio de ciertas normas, reglas y métodos didácticos resulta ineludible para la acción educadora.
El mito del método, la esclavitud a normas y preceptos rígidos, constituyen la antítesis de una personalidad libre y autónoma; la fobia al método es índice de improvisación y de falta de organización para el trabajo.

viernes, 18 de abril de 2014

El problema teleológico

1. Importancia de los fines de la acción educativa
El problema del fin es, indiscutiblemente, el más importante dentro de la teoría educativa. De este problema esencial derivan los problemas de contenido, de método y de organización escolar. La acción educativa supone, pues, un sistema organizado de medios para lograr un fin determinado.

2. La concepción del mundo y la finalidad de la educación
¿Qué es el hombre y qué aspira a ser? Tal es, en esencia, el problema capital de la educación. Todo lo demás se reduce a medios, a problemas de contenidos y de técnicas educativas para alcanzar esa imagen del hombre.
La idea del hombre varia con las épocas y los pueblos, por consiguiente, varia también el concepto de la educación. Por ello, no puede ser dado en conceptos universalmente válidos. Los ideales educativos están vivos, aparecen y desaparecen a través del tiempo, en relación con los ideales de vida de la generación que educa.

3. Clasificación de los fines

 El fin general humano y los fines particulares de la educación 
Al hablar de fines educativos hay que distinguir entre el fin general, último de la educación, y los numerosísimos fines particulares.
El fin general de la educación es la conquista del ser espiritual que se alcanza en el mundo de la cultura. La educación no puede ser sino un proceso de humanización. Debe preparar al ser para que cumpla su destino de hombre según sus posibilidades y exigencias.
Los fines particulares de la educación son innumerables: fines cívicos, políticos, económicos, éticos, estéticos, utilitarios; fines que tienden al individuo como miembro de una determinada clase social o profesión, fines que conciernen a la vida práctica, etc. Pero todos estos fines particulares han de estar subordinados siempre al fin general de la educación.

 Fines inmanentes y fines trascendentes 
Los fines de la educación pueden dividirse además en dos clases: los fines inmanentes son aquellos que se dirigen al desarrollo individual (aptitudes, vocación, capacidad), y los fines trascendentes que se imponen desde fuera y están más allá de la individualidad del sujeto (Dios, justicia, verdad, belleza).
Algunas doctrinas pedagógicas (por ejemplo, Rousseau), identifican el fin con el desarrollo: la educación no puede crear nada, no puede imponer ninguna finalidad desde fuera. El fin de la educación no puede buscarse sino en el desarrollo de la vida misma.
Otros pedagogos contemporáneos (por ejemplo, Natorp) postulan fines que miren más allá del mero desarrollo natural y espontáneo. Estos fines deben ser buscados en el mundo de la cultura, en un orden de valores sociales y espirituales superiores al individuo mismo.

 El fin general, según Jonas Cohn 
Para Jonas Cohn, los fines de la educación dependen de la concepción de la vida, del sentido de la existencia humana, de la opinión que se tenga acerca de los valores. Y entre todos los valores, propone los valores morales, por lo que plantea que la finalidad general de la educación es la moralidad.
Obedecer conscientemente a una ley reconocida objetivamente como justa y que está cimentada en lo más íntimo de uno, significa obrar con autonomía. La heteronomía, en cambio, significa la sumisión ciega a la voluntad ajena, a la ley exterior, sin que ésta esté apoyada por el propio entendimiento. La anomía es la falta de ley, la ausencia de toda norma. Obra con anomía el que obedece a la mera impulsividad, a los instintos, a las fuerzas ciegas de la naturaleza, arbitrariamente.
La formación para la voluntad moral del hombre sólo es posible dentro de una comunidad. El hombre sólo llega al entendimiento de su deber mediante el conocimiento de su posición en un conjunto social y cultural. Desde el punto de vista social, el objeto de la educación será incorporar al individuo a la comunidad histórica a la que pertenece, pero garantizando al mismo tiempo su personalidad autónoma. Es decir, que la educación debe cumplir plenamente dos requisitos: lograr la autonomía del educando y su integración a la comunidad. 

El planteamiento de Dewey en el problema de los fines
Dewey modifica sustancialmente la postura tradicional que desvinculaba el proceso, la actividad educativa, del fin mismo. Los fines están implícitos en el proceso educativo; no constituyen algo externo ni agregado. Si la educación tiene un fin, éste no puede consistir en otra cosa que en capacitar al ser joven para continuar su propio desarrollo, para despertar sus capacidades creadoras en la continuidad del proceso formativo. Los fines y los medios están, pues, estrechamente conexionados. Todo medio es un fin hasta su logro. En realidad, los medios no son sino secciones fraccionadas de fines.
Dentro de la pedagogía activista y experimentalista de Dewey, esta concepción acerca de los fines, es, posiblemente, la que más ataques ha recibido por su rechazo de toda aspiración fundamentada en ideales morales superiores y la negación de la existencia de valores absolutos. Así, su posición es muy cercana a la concepción de Rousseau. Sin embargo, hay diferencias fundamentales: para Rousseau, la finalidad de la educación está dado por la naturaleza individual, sin el contexto social que para Dewey tiene toda experiencia.

miércoles, 16 de abril de 2014

El problema antropológico

1. Antropología científica y antropología filosófica
La antropología es la ciencia del hombre. Por su enfoque y por los métodos empleados para su investigación, pueden considerarse dos disciplinas distintas: la antropología científica y la antropología filosófica. Ambas fundamentan la pedagogía.
La antropología científica intenta darnos una visión científica de "todo el hombre"; pero su enfoque es fragmentario, unilateral, según el punto de vista parcial de la ciencia que contribuya al esclarecimiento de la naturaleza del hombre.
La antropología filosófica no es parcializadora; intenta dar una visión global, unitaria y esencial del hombre. Le preocupa el ser del hombre, su destino, su puesto en el cosmos.

2. Concepciones cosmológicas y concepciones antropológicas
En las concepciones cosmológicas el hombre se nos aparece en función de la totalidad del universo; vale decir, que interesa aquí más la estructura del mundo que la ubicación del hombre en él. El hombre no es más que una parte dentro del universo.
En las concepciones antropológicas, el universo está dado en función del hombre. La reflexión se torna antropocéntrica. El centro de referencia es siempre el hombre.



3. Los orígenes de la antropología filosófica y sus implicaciones pedagógicas
La reflexión del hombre acerca del hombre se remonta a los comienzos mismos de la meditación filosófica. Con Sócrates adquiere primacía e independencia con respecto a la concepción cosmológica. El problema antropológico separa la filosofía socrática de la presocrática.
El sentido de la vida humana radica, para Sócrates, en el permanente escrutinio de su existencia; en una continua actitud indagatoria acerca de las condiciones de su diario vivir. Este constante autoexamen se realiza con miras a la búsqueda de la virtud y de la perfección moral. Deber ineludible del hombre será el de buscar la ley dentro de sí mismo y actuar de conformidad con la razón.
¿Cuáles son las implicaciones pedagógicas de la concepción antropológica socrática?
Para Sócrates, el fin último de la filosofía es la educación moral del hombre. La pedagogía socrática se fundamenta en su concepción subjetiva del problema del conocimiento. Dentro de sí mismo, en su interioridad, el hombre encuentra su norma de conducta y la determinación de los fines de la vida. Sócrates hace del diálogo su método de enseñanza. Por medio de la mayéutica trata de guiar, mediante la propia reflexión, al descubrimiento de la verdad. El acto educativo, que supone una relación bipolar entre educando y educador, se realiza eminentemente en la intimidad del ser que se educa (como autoeducación); el estímulo externo del educador sólo adquiere aquí valor cuando supone una invocación, un llamamiento a la espontaneidad del desarrollo personal del educando.

4. Algunas concepciones antropológicas contemporáneas y su repercusión en la pedagogía
Es en nuestro tiempo cuando el hombre más se ha esforzado en su propia comprensión, precisamente por la crisis en la que está sumergido. Ilustremos con algunos ejemplos las consecuencias pedagógicas de concepciones antropológicas contemporáneas:

 a - La doctrina de Max Scheler 
Max Scheler (1874-1928) considera que el hombre no representa simplemente un grado más elevado en la evolución del reino animal. El hombre posee una esencia que lo determina y que le concede un puesto singular frente a todos los demás seres vivos. Esa esencia es el espíritu. Scheler determina una serie gradual de fuerzas y facultades psíquicas en el ser biopsíquico:

- El impulso afectivo, como la energía que lo mueve todo.
- El instinto, como conducta innata y hereditaria, al servicio de la especie y no para la experiencia particular del individuo.
- La memoria asociativa, que determina la conducta por el hábito que se logra mediante la repetición de los hechos.
- La inteligencia práctica, que se da en el hombre y otros animales superiores, por la cual se pueden afrontar nuevas situaciones, sin necesidad de tanteos o ensayos anteriores.
Scheler sostiene que la esencia del hombre está por encima de la inteligencia práctica. Los griegos ya la denominaron con el nombre de razón. Scheler prefiere utilizar la palabra espíritu, que abarca el concepto de razón, pero además comprende una determinada especie de intuición y de actos emocionales y volitivos (amor, bondad, veneración, etc.).
Por último, para Scheler el hombre es el único ser que posee conciencia de sí mismo. Es el ser que es capaz de decir "NO" a sus impulsos y tendencias de la esfera orgánica, y de canalizarlos para ponerlos al servicio de la actividad espiritual.
La pedagogía que emerge de la concepción de Scheler se dirige a la plenitud humana, no al desenvolvimiento unilateral del intelecto que se centra en el saber enciclopedista. Es una pedagogía que tiene como finalidad de la educación la formación total del hombre, en su individualidad psicobiológica y en su ser sociocultural.

 b - La antropología filosófica de Ernst Cassirer 
Para Cassirer (1874-1945), el hombre se caracteriza y se diferencia de los demás seres vivos por su capacidad de crear y captar símbolos. A medida que progresa la actividad simbólica humana, retrocede la realidad natural.
Cassirer no define al hombre mediante una esencia metafísica, sino que lo define por su obra, por su sistema de actividades. Su definición como animal simbolizante es funcional, no sustancial. Es su obra, en definitiva, lo que caracteriza y determina el círculo de la humanidad.
Cassirer afirma que, a través de la actividad simbólica, el hombre organiza su propio universo, que le permite comprender, interpretar y universalizar su propia experiencia. Ahora bien, sólo la educación podrá hacer progresar esta actividad simbólica, y posibilitará por tanto una mayor comprensión de la realidad.

 c - Existencialismo 
En líneas generales, diremos que el existencialismo es la filosofía de la existencia humana concreta. Es la filosofía que se ocupa del "yo existente", del "yo individual", y no del "yo pensado" considerado en abstracto. El existencialismo coloca en el centro de toda indagación filosófica al hombre concreto, que sufre, que vive, que se angustia con la inevitabilidad de la muerte, que lucha aquí y ahora.
El punto de partida de la investigación filosófica existencialista no es la esencia sino la existencia. Según Heidegger, la esencia del ser humano consiste en su existencia. El hombre no es un ser racional, o social, o natural: es un ser existente.
Una característica de la existencia humana es "estar-en-el-mundo". El hombre es el ser por quien las cosas adquieren sentido. Sin nosotros, el mundo existe como una simple totalidad de cosas sin sentido. El hombre es quien realmente crea el mundo. Nuestra angustia proviene de que tenemos conciencia de haber sido "arrojados" al mundo; que estamos como abandonados en el mundo y que hemos de asumir plena responsabilidad de todos nuestros actos.
El hombre es el único ser que sabe que ha de morir inevitablemente. Cuando el hombre olvida su muerte, cuando rechaza la idea de la muerte como si a él no le afectara personalmente, se olvida de su yo auténtico, de su verdadera existencia, para sumergirse en una vida inauténtica, en una existencia deficiente. El hombre que lleva una existencia auténtica no se conforma con vivir simplemente, y toda opción que hace la realiza como si ella fuera la última de su vida.
Para la pedagogía que brota de la filosofía existencial, sólo el autoesclarecimiento y la reflexión personal auténtica pueden ayudarnos a descubrir las normas que deben regir nuestra conducta ética. El hombre, ser absolutamente libre, se hace continuamente; él es su propio educador. El hombre auténtico es el ser autodidacta. La función del educador residirá en estimular y ayudar al alumno a abrirse camino hacia su propia realización personal y a la búsqueda de una verdadera autenticidad.

domingo, 13 de abril de 2014

El problema de la educación

La educación es un hecho, un fenómeno o realidad dinámica en la vida de los pueblos. Pero la educacion es algo más que un hecho condicionado sociológicamente. Es también una aspiración, una continua tendencia hacia el perfeccionamiento espiritual del hombre. La educación no puede ser entendida como una solución definitiva. Por su esencia, es un problema complejo que reclama constantemente soluciones.
Ya lo dijo Kant, la educación es el problema mayor, porque está ligado a todos los aspectos fundamentales de la existencia del hombre, considerado como individuo y como miembro de la comunidad; tiene la complejidad de la vida misma, en su indivisible unidad de naturaleza y espíritu.
Podríamos considerar tres tipos de problemas:
 a)  Los problemas previos de la educación: constituyen el problema de la posibilidad (¿se puede educar?, ¿en qué medida?) y el problema de la legitimidad (¿se debe educar?).
 b)  Los problemas centrales o fundamentales, que abarcan a su vez: 1) El problema primario, relativo a los fines de la educación (problema teleológico); 2) Los problemas derivados de los medios (de contenido, de método, de organización y administración escolar).
 c)  Los problemas secundarios o accesorios implican numerosísimos e intrincados problemas menores, que derivan a su vez de los fundamentales (problemas de horario, de material didáctico, etc., etc.).


1. El problema de la posibilidad de la educación
¿ Se puede educar ? ¿ Cuáles son los límites de la influencia del educador sobre el individuo ? Es obvio que la negación de toda influencia de la acción educadora intencional haría inútil todo esfuerzo educativo y sería estéril toda concepción pedagógica. Ahora bien, ¿ todos los pensadores han estado de acuerdo en proclamar la eficacia de la educación ? 
La historia nos muestra dos teorías contradictorias: la optimista, que admite la posibilidad ilimitada de la educación; y la escéptica, que niega rotundamente a la acción educadora toda influencia decisiva sobre el individuo.
La teoría optimista, llamada también dogmática, considera la educación como omnipotente: el hombre no es sino lo que hace la educación de él. Esta concepción se basa en la teoría psicológica según la cual el alma es originariamente una tabla rasa que se va construyendo poco a poco mediante las representaciones del mundo exterior que surgen de los sentidos. Esta doctrina fue desarrolla con toda amplitud por Locke.
La teoría escéptica o pesimista parte del supuesto de que el carácter es congénito, y se desarrolla con o a pesar de la acción educativa. Schopenhauer cree que la herencia es algo todopoderoso que marca de forma inexorable la naturaleza de cada individuo y determina con antelación sus conductas.
Sin embargo, las posiciones referidas son exageradas. Ninguna de las dos encierra toda la verdad.
Esta se halla en medio de ambas: afirmamos la educabilidad del hombre, pero reconocemos sus limitaciones. La educación es posible, pero tiene sus limitaciones en la naturaleza del educando. La educación no lo puede todo, pero ejerce una influencia tan grande que puede llegar a crear una segunda naturaleza. La educabilidad está para cada educando en razón directa de la riqueza, variedad, magnitud y cualidad de sus aptitudes.

2. El problema de la legitimidad de la educación
¿ Es lícito educar ? ¿ De dónde proviene el derecho a ejercer determinadas influencias sobre los jóvenes ?¿ Educar no es en cierto modo forzar a otro ser ? ¿ No supone violentar, coaccionar la naturaleza originaria del educando ? El educador tendría que preguntarse si la acción educadora consciente y sistemática es necesaria para ayudar al joven a desenvolver su naturaleza originaria y elevarse al plano espiritual auténticamente humano, o si, por el contrario, debe dejar obrar libremente a esa naturaleza originaria para no lesionar los derechos a la libertad individual.
El problema del derecho a educar no puede ser resuelto en un plano exclusivamente individual. Es preciso plantearlo desde el punto de vista social. La educación legítima es aquella que no considera al individuo aislado sino inserto en colectividades, que no alienta la formación del hombre como mera individualidad egoísta sino que lo afirma como ser social que desarrolla su conciencia moral y su sentido de la responsabilidad mediante la convivencia con los demás hombres.