1. La civilización mesopotámica
Se desarrolló en el territorio situado entre los ríos Tigris y Éufrates. En ella adquirieron gran importancia los elementos matemáticos y la ingeniería. En las tablillas babilónicas se han hallado las tablas de multiplicar y de los cuadrados y cubos. Tenían un sistema duodecimal que permitía realizar cálculos fraccionarios, y un sistema decimal basado en los diez dedos. Fueron importantes los inicios de la geometría aplicada a la agrimensura con números y fórmulas rudimentarias. A partir de la planificación de los terrenos se inició la organización de las ciudades y se trazaron los primeros mapas del mundo, tal como se conocía entonces.
Los babilonios comenzaron a medir el tiempo partiendo del conocimiento de las estaciones, lo cual facilitó el desarrollo de la agricultura, especialmente el cultivo del trigo y de la cebada.
La unidad de tiempo era el día, y teniendo necesidad de una unidad mayor, acudieron al mes que empezaba con la Luna nueva. De este modo, hacia el año 2000 a.C. se fijó el año babilónico en 360 días repartidos en doce meses, intercalando reajustes con un mes extra cuando era necesario. Dividieron el día en horas, minutos y segundos e inventaron la esfera solar sirviéndose de una caña vertical que señalaba el paso de las horas. Observaron el movimiento aparente del Sol y de los planetas entre las estrellas fijas y nombraron siete días con los nombres del Sol, de la Luna y los cinco planetas conocidos, estableciendo la semana como otra unidad de tiempo.
En astronomía dieron a conocer la salida y puesta del planeta Venus. De forma progresiva fueron constatando la periodicidad de los fenómenos astronómicos hasta calcular con anticipación las posiciones del Sol y de la Luna, lo que les permitió predecir los eclipses. Todos estos elementos permiten hablar del origen de la astronomía científica.
2. La civilización egipcia
Se desarrolló en torno al río Nilo. Los inventos más importantes de esta civilización tuvieron lugar hacia el año 1500 a.C. Fue la primera en facilitar el transporte por tierra y por mar al inventar la rueda y el barco de vela. También inventaron la balanza, que permitiría pesar y facilitar el comercio, y los telares, con los que se desarrolló la artesanía textil.
Adquirió un importante desarrollo la astronomía. Los egipcios identificaron las constelaciones con las deidades de su mitología, representándolas en los frescos de los techos y en las tapas de los ataúdes.
El comienzo del año, a partir del cual se elaboraba el almanaque, se hacía coincidir con el día en que salía el Sol con la estrella Sotkis, que era el Sirio de los griegos y el nuestro. El año estelar tenía 360 días, esto es, 36 semanas de 10 días cada una, siguiendo la configuración del cielo.
Otro aspecto científico desarrollado en Egipto fue la medicina, que alcanzó un alto grado de especialización, adquiriendo gran importancia la cirugía, el ajuste de huesos y la curación de afecciones oculares. La medicina egipcia se extendió hasta Grecia y Alejandría, desde donde pasó muy pronto a Europa.
3. La civilización india
Se desarrolló en los valles del Indo y del Ganges. Los hindúes contaban con escuelas de medicina que practicaban, entre otras, operaciones de cataratas y de hernia. Conocían más de setecientas plantas medicinales. Es probable que el hinduismo contribuyese al escaso desarrollo de las demás ciencias al frenar el afán de mejoras materiales, que son un aliciente para promover la investigación y lograr nuevos conocimientos científicos y prácticos. En cambio, el arte de curar resultaba propicio para la religión, por lo que promovió los conocimientos médicos y quirúrgicos.
El pensamiento indio influyó en las escuelas de Asia Menor y, por medio de ellas, en Grecia. La aritmética se usó en la India con un sistema de numeración del que se derivó el sistema numérico que se utiliza en la actualidad. Cuando los árabes dominaron el Mediterráneo oriental, se mezclaron restos de matemáticas y medicina india que pasaron a las escuelas de Europa occidental a través de España y Constantinopla. Por ello, cuando la numeración india sustituyó a los números romanos, se la denominó arábiga.
4. Leer, escribir, contar
La escritura y las matemáticas nacieron al mismo tiempo y sus destinos han estado entrelazados, puesto que para que una sociedad desarrolle una matemática que sobrepase el mero cálculo hace falta un soporte material, como es la escritura, y a la inversa. Los descubrimientos arqueológicos más recientes han facilitado el seguimiento de los sistemas más antiguos de escritura: uno mesopotámico, de mediados del cuarto milenio antes de Cristo, y otro de Irán, un poco más tardío. El soporte material de la escritura fue la arcilla y los primeros documentos fueron cuentas que surgieron de la necesidad de medir, dividir y repartir el poderío material de sus sociedades. Los primeros escritos llamados cuneiformes -caracteres en forma de cuña- alcanzaron gran éxito durante los siguientes tres mil años.
En Egipto, el soporte material, excepto para las inscripciones monumentales, fue el papiro y la madera, por lo que de esta civilización se dispone de menos documentos escritos que de Mesopotamia. La escritura egipcia y la cuneiforme acadia son sistemas de escritura fonética. En la egipcia, cada signo representaba una o varias consonantes: las vocales no se escribían. En la cuneiforme, cada signo representaba una sílaba.
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miércoles, 1 de agosto de 2018
martes, 5 de junio de 2012
La piedra Rosetta
1. Un gran descubrimiento
El conocimiento de Egipto es uno de los capítulos más brillantes de la arqueología, además de uno de los más recientes. La Edad Media identificaba el país de los faraones con una colonia romana o un asentamiento cristiano. El Renacimiento pensaba que la civilización había empezado con Grecia. Incluso en el Siglo de las Luces no se conocía de Egipto nada más que las pirámides.
La egiptología (esto es, el estudio de la civilización egipcia) es fruto del imperialismo napoleónico. Cuando en 1798 Napoleón preparó una expedición a Egipto, llevó un gran número de peones e ingenieros para explorar el terreno, y de paso llevó también a algunos científicos eruditos, porque pensó que quizá le serían útiles para entender mejor la historia de aquel país. Y, en efecto, estos fueron los hombres que descubrieron al mundo los templos de Luxor y Karnak. Y estos mismos hombres, diez años después, presentaron a la Academia Francesa una Descripción de Egipto que abrió las puertas al estudio científico de una civilización antigua y olvidada.
Sin embargo, durante muchos años, los estudiosos fueron incapaces de leer las inscripciones que aparecían en los monumentos, hasta que ocurrió un hecho de especial importancia: uno de los hombres de Napoleón encontró una piedra de basalto negro cerca de Rosetta, ciudad situada a unos 50 kilómetros de Alejandría. Era una piedra rota, de forma irregular, que medía 114 cms. de alto y 72 cms. de ancho. Esta piedra pasó luego a poder de los ingleses, que la conservan y exponen actualmente en el Museo Británico de Londres.
Las inscripciones de la piedra Rosetta, grabadas por los sacerdotes escribas de Menfis, reflejaban unas concesiones hechas al pueblo por el rey Ptolomeo V Epífanes, en el siglo III a.C., para conmemorar el noveno aniversario de su ascensión al trono. La piedra reproducía el mismo texto en tres escrituras diferentes: jeroglífica egipcia, demótica (una forma de escritura derivada de la jeroglífica hierática y usada para las situaciones comunes, es decir, las no oficiales o que se referían a hechos sagrados) y griego. Gracias a esta última lengua, cuyo significado sí se conocía, fue posible descifrar en su totalidad las otras dos.
2. Thomas Young y François Champollion
El inglés Thomas Young y el francés François Champollion dedicaron muchos años a descifrar el contenido de esos jeroglíficos. Algunos de ellos estaban escritos dentro de un cartucho (conjunto de signos pictográficos reunidos en el interior de un óvalo que se empleaba para escribir los nombres de los personajes de la realeza). Fueron dos de los cartuchos utilizados en esta muestra de escritura jeroglífica los que les permitieron descifrar la totalidad del texto.
La escritura jeroglífica, que da la impresión de ser pictográfica, contiene en realidad tres tipos de símbolos diferentes que, combinados, representan la palabra: los símbolos ideográficos, que representan palabras o nociones del mundo real; los fonogramas, que se emplean para indicar pares consonantes o consonantes aisladas; y los símbolos determinativos, que carecen de valor fonético e indican el significado que tiene la palabra, evitando que se confunda con otro significado diferente pero que se escribe igual.
Thomas Young observó que la primera figura del primer cartucho aparecía también en el segundo. Lo mismo ocurría con la cuarta figura del primer cartucho. De este modo, y con mucha paciencia, llegó a relacionar los diferentes signos que aparecían en las letras. Y llegó a la conclusión de que un cartucho contenía el nombre del rey Ptolomeo y que el otro contenía el nombre de la reina Cleopatra. Comparando la orientación en la que estaban dibujados los caracteres de los pájaros y otros animales, descubrió también en qué dirección debían leerse los jeroglíficos.
Después de veinte años de estudio, Champollion consiguió descifrar todo el texto de la piedra Rosetta, traduciendo buena parte del sistema de escritura egipcio. Su labor amplió el conocimiento sobre el sentido y funcionamiento de la escritura, por tratarse de un tipo que incorporaba signos puramente pictográficos con otros de tipo fonético, y que parecía ocupar un lugar de transición entre los pictogramas y los sistemas silábicos posteriores.
El conocimiento de Egipto es uno de los capítulos más brillantes de la arqueología, además de uno de los más recientes. La Edad Media identificaba el país de los faraones con una colonia romana o un asentamiento cristiano. El Renacimiento pensaba que la civilización había empezado con Grecia. Incluso en el Siglo de las Luces no se conocía de Egipto nada más que las pirámides.
La egiptología (esto es, el estudio de la civilización egipcia) es fruto del imperialismo napoleónico. Cuando en 1798 Napoleón preparó una expedición a Egipto, llevó un gran número de peones e ingenieros para explorar el terreno, y de paso llevó también a algunos científicos eruditos, porque pensó que quizá le serían útiles para entender mejor la historia de aquel país. Y, en efecto, estos fueron los hombres que descubrieron al mundo los templos de Luxor y Karnak. Y estos mismos hombres, diez años después, presentaron a la Academia Francesa una Descripción de Egipto que abrió las puertas al estudio científico de una civilización antigua y olvidada.
Sin embargo, durante muchos años, los estudiosos fueron incapaces de leer las inscripciones que aparecían en los monumentos, hasta que ocurrió un hecho de especial importancia: uno de los hombres de Napoleón encontró una piedra de basalto negro cerca de Rosetta, ciudad situada a unos 50 kilómetros de Alejandría. Era una piedra rota, de forma irregular, que medía 114 cms. de alto y 72 cms. de ancho. Esta piedra pasó luego a poder de los ingleses, que la conservan y exponen actualmente en el Museo Británico de Londres.
Las inscripciones de la piedra Rosetta, grabadas por los sacerdotes escribas de Menfis, reflejaban unas concesiones hechas al pueblo por el rey Ptolomeo V Epífanes, en el siglo III a.C., para conmemorar el noveno aniversario de su ascensión al trono. La piedra reproducía el mismo texto en tres escrituras diferentes: jeroglífica egipcia, demótica (una forma de escritura derivada de la jeroglífica hierática y usada para las situaciones comunes, es decir, las no oficiales o que se referían a hechos sagrados) y griego. Gracias a esta última lengua, cuyo significado sí se conocía, fue posible descifrar en su totalidad las otras dos.
2. Thomas Young y François Champollion
El inglés Thomas Young y el francés François Champollion dedicaron muchos años a descifrar el contenido de esos jeroglíficos. Algunos de ellos estaban escritos dentro de un cartucho (conjunto de signos pictográficos reunidos en el interior de un óvalo que se empleaba para escribir los nombres de los personajes de la realeza). Fueron dos de los cartuchos utilizados en esta muestra de escritura jeroglífica los que les permitieron descifrar la totalidad del texto.
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| Cartucho egipcio |
Thomas Young observó que la primera figura del primer cartucho aparecía también en el segundo. Lo mismo ocurría con la cuarta figura del primer cartucho. De este modo, y con mucha paciencia, llegó a relacionar los diferentes signos que aparecían en las letras. Y llegó a la conclusión de que un cartucho contenía el nombre del rey Ptolomeo y que el otro contenía el nombre de la reina Cleopatra. Comparando la orientación en la que estaban dibujados los caracteres de los pájaros y otros animales, descubrió también en qué dirección debían leerse los jeroglíficos.
Después de veinte años de estudio, Champollion consiguió descifrar todo el texto de la piedra Rosetta, traduciendo buena parte del sistema de escritura egipcio. Su labor amplió el conocimiento sobre el sentido y funcionamiento de la escritura, por tratarse de un tipo que incorporaba signos puramente pictográficos con otros de tipo fonético, y que parecía ocupar un lugar de transición entre los pictogramas y los sistemas silábicos posteriores.
lunes, 30 de abril de 2012
Los alfabetos
En torno al año 1500 a.C., se produjo una auténtica revolución en la escritura. Aparecieron los alfabetos, que son sistemas de escritura con pocos signos, con los que se pueden formar todas las palabras de un idioma. Las investigaciones actuales no han permitido establecer claramente cuál es el origen del alfabeto. Únicamente se coincide en la idea de que todos los alfabetos actuales tuvieron un origen común.
El alfabeto aparece como un paso más en la simplificación de la escritura, a partir del avance que ya supusieron los silabarios, y en un proceso en el que la fonética desempeña un papel fundamental. El objetivo parecía claro: un signo para un solo sonido, y no para un par consonante-vocal, como en los silabarios.
En lugar de los miles de ideogramas, o las decenas de sílabas, los alfabetos cuentan con un número mucho más reducido de símbolos, que oscilan habitualmente entre veinte y treinta.
El primer alfabeto conocido, en escritura cuneiforme, data del año 1400 a.C., y fue encontrado en Ugarit, Siria. La escritura cuneiforme (esto es, con forma de cuña o de clavo) es más una técnica de representación que un tipo de escritura. La particularidad de la técnica contribuyó al proceso de abstracción.
El dibujo propio de los pictogramas e ideogramas se fue simplificando progresivamente hasta convertirse en simples líneas, en representaciones cada vez más esquemáticas y abstractas, que posiblemente allanaron el camino para la difusión de los caracteres alfabéticos.
El descubrimiento de este primer alfabeto se produjo en 1929. Fueron encontradas más de dos mil tablillas con textos de todo tipo, cuyo contenido fue traducido rápidamente.
Se trata de un alfabeto formado por tan solo treinta letras consonantes, que posteriormente se redujeron a veintidós. El hecho de que careciera de signos para las vocales no ha podido ser explicado aún de forma satisfactoria.
Este alfabeto sirvió de base para el posterior alfabeto fenicio. Los fenicios, hacia el año 1400 a.C., desarrollaron un abecedario formado por veintidós signos consonánticos que se difundieron por todo el Mediterráneo, y que es el origen de los alfabetos posteriores. Del alfabeto fenicio nacen el alfabeto hebreo, el arameo (y de éste, el árabe) y el griego.
1. El alfabeto griego
El alfabeto griego procede del fenicio, con algunas modificaciones; por ejemplo, se incorporaron las vocales.
Todos los alfabetos utilizados hoy en Europa proceden del alfabeto griego, que, según narraciones míticas, fue introducido en Grecia hacia el siglo IX a.C. por el príncipe fenicio Cadmo. El alfabeto griego consta de 24 letras (ver tabla a la derecha).
Posteriormente, algunos de las letras griegas han pasado a tener un significado simbólico en religión, matemáticas y otras ciencias. Por ejemplo, en religión, las letras alfa y omega simbolizan el principio de totalidad de Jesucristo: principio y fin de todas las cosas, vida y muerte.
En matemáticas, las letras alfa y beta se utilizan en trigonometría y otras como delta, pi u omega, para otras operaciones de cálculo.
2. El alfabeto latino
El alfabeto latino no procede directamente del alfabeto griego, sino del etrusco, que a su vez es una variante del griego. El alfabeto latino consta de veintitrés letras. La principal novedad de este alfabeto consistió en adoptar la grafía C para el sonido k.
Los romanos difundieron este alfabeto latino junto con su lengua y su civilización. Con algunas modificaciones realizadas en la Edad Media, es el alfabeto que se utiliza hoy en casi todo el mundo.
lunes, 9 de abril de 2012
Del pictograma al alfabeto
1. La escritura
La escritura es un sistema de representación de palabras. Gracias a la escritura logramos algo importantísimo: cualquier idea o pensamiento puede ser recogido y conservado para la posteridad. Antes, los conocimientos se transmitían por vía oral, pero con la llegada de la escritura la tradición oral fue perdiendo cada vez más importancia.
La escritura fonológica es la que muestra una relación entre los signos escritos y los sonidos pronunciados. Nuestra escritura es fonológica, porque cada signo tiene su sonido correspondiente.
La escritura no fonológica no tiene relación entre los signos escritos y sus sonidos. Los jeroglíficos son un tipo de escritura no fonológica.
2. Los pictogramas
Los jeroglíficos eran representados con signos y dibujos. Cada dibujo, llamado pictograma, significaba el objeto representado. Un pictograma que representara un ojo significaba "ojo". Un pictograma que representara una mano significaba "mano". Poco a poco, los pictogramas empezaron a tener más significados que el representado por el propio dibujo. Por ejemplo, un pictograma de una estrella significaba "estrella", pero también podía significar "cielo" y "dios". Un pictograma de un sol podía significar "sol", pero también "calor" y "día".
Al principio, la escritura con pictogramas era suficiente para representar las cosas básicas de la vida cotidiana. Pero, a medida que la civilización se fue desarrollando, aparecieron nuevos conceptos y nuevas ideas, y con ello el número de dibujos se multiplicó hasta el infinito.
La palabra jeroglífico significa "escritura sagrada". Y es que en un principio eran signos sagrados, utilizados para representar la palabra de los dioses. Los jeroglíficos eran grabados en las paredes de los templos.
La escritura y la lectura de los jeroglíficos eran tareas muy difíciles. Por esta razón, nació la profesión de los escribas, sacerdotes que enseñaban a leer y a escribir.
Para escribir, los egipcios utilizaban superficies muy diversas: papiros, pedazos de piedra, omóplatos de animales, tablas de madera y pergaminos. De todas ellas, el papiro fue el más empleado. Escribían encima del papiro con una caña, llamada cálamo, en la que se ponía tinta de color negro y de color rojo. Para escribir sobre una superficie dura, se utilizaba un estilete de madera.
Las escuelas donde los niños aprendían se llamaban "casas de las tabletas", y las escuelas superiores, del tipo de la universidad, se llamaban "casas de la sabiduría".
Solamente los hijos de las clases acomodadas iban a la escuela y entendían los complicados signos de los jeroglíficos.
3. Los ideogramas
Una evolución posterior en el camino de la escritura lo constituyen los ideogramas. En este caso, los dibujos ya no representan objetos concretos o enunciados globales, como en el caso anterior, sino que pasan a representar palabras.
Dentro de este tipo de escritura empiezan a aparecer signos a los que se les da un valor fonético independiente del sentido de las palabras. El signo fonético representa un sonido, no una idea. En algunos casos, estos símbolos sólo tienen valor consonántico, mientras que en otros adquieren un valor silábico. Este paso implica ya una atenta observación del mecanismo de la palabra y un minucioso análisis de los sonidos.
Tanto en China como en Japón existen en la actualidad sistemas de escritura ideográfica. Esto hace que el aprendizaje de estas lenguas requiera mucho tiempo, no solo para el extranjero sino para sus propios hablantes, que emplean muchos años en lograr un nivel aceptable y mucho más en conseguir un nivel alto en el manejo de su lengua.
El chino contabiliza hasta 50.000 caracteres diferentes, aunque algunos de ellos son muy especializados o arcaicos. Se considera el nivel básico de conocimiento saber usar alrededor de 2.000. El caso japonés es comparativamente más fácil. El Ministerio de Educación japonés prescribe 1.850 caracteres como los esenciales para el uso diario. En los seis primeros años de la educación primaria se aprenden 881.
La escritura es un sistema de representación de palabras. Gracias a la escritura logramos algo importantísimo: cualquier idea o pensamiento puede ser recogido y conservado para la posteridad. Antes, los conocimientos se transmitían por vía oral, pero con la llegada de la escritura la tradición oral fue perdiendo cada vez más importancia.
La escritura fonológica es la que muestra una relación entre los signos escritos y los sonidos pronunciados. Nuestra escritura es fonológica, porque cada signo tiene su sonido correspondiente.
La escritura no fonológica no tiene relación entre los signos escritos y sus sonidos. Los jeroglíficos son un tipo de escritura no fonológica.
2. Los pictogramas
Los jeroglíficos eran representados con signos y dibujos. Cada dibujo, llamado pictograma, significaba el objeto representado. Un pictograma que representara un ojo significaba "ojo". Un pictograma que representara una mano significaba "mano". Poco a poco, los pictogramas empezaron a tener más significados que el representado por el propio dibujo. Por ejemplo, un pictograma de una estrella significaba "estrella", pero también podía significar "cielo" y "dios". Un pictograma de un sol podía significar "sol", pero también "calor" y "día".
Al principio, la escritura con pictogramas era suficiente para representar las cosas básicas de la vida cotidiana. Pero, a medida que la civilización se fue desarrollando, aparecieron nuevos conceptos y nuevas ideas, y con ello el número de dibujos se multiplicó hasta el infinito.
La palabra jeroglífico significa "escritura sagrada". Y es que en un principio eran signos sagrados, utilizados para representar la palabra de los dioses. Los jeroglíficos eran grabados en las paredes de los templos.
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| Detalle de un bajorrelieve con escritura jeroglífica egipcia. |
Para escribir, los egipcios utilizaban superficies muy diversas: papiros, pedazos de piedra, omóplatos de animales, tablas de madera y pergaminos. De todas ellas, el papiro fue el más empleado. Escribían encima del papiro con una caña, llamada cálamo, en la que se ponía tinta de color negro y de color rojo. Para escribir sobre una superficie dura, se utilizaba un estilete de madera.
Las escuelas donde los niños aprendían se llamaban "casas de las tabletas", y las escuelas superiores, del tipo de la universidad, se llamaban "casas de la sabiduría".
Solamente los hijos de las clases acomodadas iban a la escuela y entendían los complicados signos de los jeroglíficos.
3. Los ideogramas
Una evolución posterior en el camino de la escritura lo constituyen los ideogramas. En este caso, los dibujos ya no representan objetos concretos o enunciados globales, como en el caso anterior, sino que pasan a representar palabras.
Dentro de este tipo de escritura empiezan a aparecer signos a los que se les da un valor fonético independiente del sentido de las palabras. El signo fonético representa un sonido, no una idea. En algunos casos, estos símbolos sólo tienen valor consonántico, mientras que en otros adquieren un valor silábico. Este paso implica ya una atenta observación del mecanismo de la palabra y un minucioso análisis de los sonidos.
Tanto en China como en Japón existen en la actualidad sistemas de escritura ideográfica. Esto hace que el aprendizaje de estas lenguas requiera mucho tiempo, no solo para el extranjero sino para sus propios hablantes, que emplean muchos años en lograr un nivel aceptable y mucho más en conseguir un nivel alto en el manejo de su lengua.
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| Ejemplo de escritura china, realizada mediante ideogramas. |
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