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viernes, 14 de diciembre de 2012

El arte de la momificación

Anubis, dios de los muertos y los funerales,
atendiendo a un difunto
Para los egipcios, existía otra vida después de la muerte: el cuerpo mortal, el ba, fallecía, pero el ka, el doble del cuerpo, permanecía vivo. El difunto debía someterse a un juicio en el que se pesaba su corazón y con él los actos realizados durante su vida; para superar el juicio, el sacerdote recitaba una serie de fórmulas escritas en el Libro de los muertos, papiro que después se depositaba en las tumbas junto a las momias.
Tras el juicio, el difunto entraba en el reino de Osiris. Sin embargo, el espíritu necesitaba el cuerpo para seguir existiendo en la otra vida. La momificación tenía precisamente la finalidad de conservar al muerto con la misma apariencia que este tuvo en vida: al cadáver se le extraía el cerebro y los órganos internos, que se depositaban en los vasos canopos. Con objeto de que se conservasen eternamente, el cuerpo era sumergido en determinadas sustancias y envuelto luego con vendas.
Este trabajo era realizado por los embalsamadores en las Casas de la Muerte. El oficio de estas personas era considerado de la más baja categoría; su contacto constante con la muerte, el olor, difícil de disimular, con el que quedaban impregnados, así como las marcas producidas por el manejo de líquidos corrosivos, provocaban el rechazo del resto de la población.
Vasos canopos
Tras la ceremonia de purificación y de ofrenda en la que un sacerdote cumplía el rito de la apertura de la boca de la momia para que el muerto reviviera y se unieran el ba y el ka, que existirían por siempre en el reino de Osiris, el cuerpo era introducido en un sarcófago en cuya cubierta estaba representada con exactitud la imagen del difunto.
Como el cadáver debía permanecer intacto, las tumbas se construían en lugares cuya sequedad contribuyese a mantenerlo en un estado ideal de conservación. Los difuntos eran enterrados, además, con sus riquezas y bienes, que, en el caso de los faraones, incluían también a sus sirvientes.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Las primeras civilizaciones urbanas: Religión y cultura

1.- La religión
En Mesopotamia se adoraba a distintos dioses, en honor a los cuales se realizaban largas ceremonias. Los mesopotámicos pensaban que los dioses dominaban el mundo y que los seres humanos habían sido creados para servirles; creían también en la existencia de otra vida después de la muerte.
Combinaban las creencias religiosas con la magia, la brujería y la adivinación: los sacerdotes se encargaban de revelar lo que estaba oculto y predecir el futuro, así como de interpretar los mensajes de los dioses.


En el Imperio Antiguo se instauró el
 culto al dios Ra.
Los antiguos egipcios también eran politeístas, es decir, rendían culto a numerosos dioses. Asimismo, creían que cada uno de ellos tenía una función determinada: por ejemplo, Ra era el dios del Sol, señor del cielo y origen de la vida; Osiris era el dios de los muertos, y Thot era el inventor de la escritura y señor del tiempo.
Las imágenes de los dioses egipcios eran una mezcla de persona y animal con la que se expresaba su naturaleza sobrenatural. Por ejemplo, el dios Horus, protector de la monarquía, tenía cabeza de halcón y cuerpo de hombre, y Hathor, diosa del amor y la alegría, era una mujer con cuernos de vaca y el disco solar en la cabeza.


Diosa Hathor
Dios Horus





















Según los egipcios, existía otra vida después de la muerte, y el espíritu necesitaba el cuerpo para seguir existiendo en la otra vida. Para ellos se realizaba la momificación, cuya finalidad era conservar al muerto con la misma apariencia que tenía en vida.

2.- La cultura
En Mesopotamia eran muy numerosas las bibliotecas. En ellas se ordenaban y almacenaban las tablillas de barro, que contenían todos los conocimientos que se iban adquiriendo. Se han encontrado bibliotecas en templos y palacios e incluso en algunas viviendas.
Las obras más importantes de la literatura babilónica son la epopeya de La creación del mundo y El poema de Gilgamesh.
El Código de Hammurabi, la más famosa de las estelas mesopotámicas, es la primera gran recopilación de leyes de la Antigüedad. En ella se representa al rey recibiendo las leyes directamente del dios Sol y se explica cómo debía aplicarse la justicia bajo la ley del talión, según la cual el culpable debe sufrir un daño igual al que causó.
El Antiguo Egipto destaca por su enorme aportación cultural. Hasta nosotros han llegado numerosos textos escritos, la mayoría de ellos de carácter religioso (como el Libro de los muertos, del que existen diversas versiones), pero también obras literarias (la Historia de Sinuhé, por ejemplo) y tratados científicos y técnicos.
Los textos se escribían en papiros, aunque pueden leerse, igualmente, auténticos "libros de piedra" en las paredes de numerosos templos y tumbas, sobre todo en las pirámides de Gizeh.


En esta escena del Libro de los Muertos, se describe la entrada en la Sala de la Verdad Absoluta y el juicio del hombre en presencia de Osiris, mientras Thot toma nota en su paleta de escriba.

3.- La ciencia
Tanto los mesopotámicos como los egipcios dieron un gran impulso a las matemáticas (tenían un complicado sistema de pesos y medidas) y a la astronomía. Los egipcios elaboraron un calendario bastante exacto: el año constaba de tres estaciones (inundación, invierno y sequía) de cuatro meses cada una. Cada uno de los doce meses constaba de 30 días, con lo que sumaban un total de 360 días. A estos, los egipcios añadían otros 5 días fuera de mes y de estación.
En Mesopotamia se ampliaron los conocimientos de geografía; se han encontrado numerosos listados con nombres de regiones, países, ciudades, montañas, ríos, canales, etc., así como planos de ciudades y sus alrededores.
La medicina fue la ciencia en la que más destacaron los egipcios. Se sabe que practicaron la cirugía y que tenían gran conocimiento de fracturas de huesos y otras dolencias, como demuestran los numerosos y antiquísimos papiros en los que se recogen diversos tratamientos para enfermedades del oído, del estómago, del corazón, del hígado, etc.

4. El arte en Mesopotamia
La arquitectura se caracteriza por el uso de ladrillos de adobe (barro cocido o secado al sol) de pequeño tamaño, del arco de medio punto y de la bóveda (techo curvo entre dos muros o apoyado en varios pilares o arcos).


La Puerta de Ishtar (Babilonia, siglo VII a.C.),
 actualmente en el Museo de Pérgamo de Berlín, 
  era originalmente una de las puertas de
acceso al recinto amurallado de la ciudad.
Destaca el uso del arco de medio punto y el
revestimiento de azulejos.
El barro no podía quedar al descubierto, por ser un material muy pobre y porque se deshacía, lo que obligó a revestir las construcciones con materiales más ricos, como el mármol, el alabastro o el azulejo. Las paredes interiores también se decoraban con relieves y pinturas.
Los principales edificios eran los palacios y los templos, que tenían numerosas dependencias. Al lado se solía construir una torre escalonada de varios cuerpos de gran altura, llamado zigurat, en la que se encontraba el santuario del dios y que también era utilizada como observatorio astronómico.
Los mesopotámicos llegaron a tener un gran dominio del arte de la cerámica, con la que hacían vasijas, sellos cilíndricos y tablillas. También realizaron mosaicos vidriados (pequeñas planchas de arcilla recubiertas de un barniz vítreo que proporciona un aspecto brillante). Los más famosos son La estela de los buitres y El estandarte de Ur, hecho de lapislázuli y conchas.

5.- El arte en Egipto
La arquitectura egipcia se caracteriza por los siguientes rasgos:
  • El tamaño colosal de sus construcciones.
  • El uso de enormes sillares, que son bloques de piedra rectangulares utilizados para la construcción de muros.
  • Las construcciones adinteladas, un tipo de arquitectura realizada con soportes verticales sobre los que se coloca una pieza horizontal o dintel.
  • La utilización de la columna como elemento sustentante.
Las construcciones más importantes fueron las de carácter religioso, como los templos, y funerario, como las tumbas.

Templo de Luxor. Desde este patio sin techo y con
columnas se accedía a la parte cubierta del templo.
Los templos se dedicaban a los dioses, y aquí vivían los sacerdotes. En la entrada de los templos se construía una avenida de esfinges, enormes estatuas de piedra que representaban animales fabulosos con cuerpo de león y cabeza humana. Esta avenida conducía a un patio sin techo y con columnas. Desde el patio se accedía a una sala cubierta, también con columnas, hasta donde pasaban los fieles; al fondo estaba el santuario del dios, sólo permitido a los sacerdotes.

Avenida de las Esfinges, en el templo de Amón, en Luxor

Para los egipcios, que creían en la vida más allá de la muerte, la tumba era tan importante como el templo.
Las tumbas podían tener forma de pirámide, como las de Keops, Kefrén y Micerinos, construidas en el siglo XXVII a.C.; de pirámide truncada (cortada por el extremo superior), también llamadas mastabas; o de pirámide escalonada, como la del faraón Zoser, en Saqqqra. Dentro de las pirámides existen gran cantidad de salas y pasillos que tenían la finalidad de camuflar el camino que conducía a la cámara mortuoria del faraón, donde se escondían fabulosos tesoros. La construcción de las pirámides era dirigida por grandes arquitectos y en ellas trabajaban miles de esclavos.


Pirámide escalonada de Saqqara
Se calcula que, para construir la pirámide de Keops, se emplearon unos 6 millones de toneladas de piedra y trabajaron en torno a unos 100.000 hombres durante 20 años.

Pirámide de Keops
Se trata de una construcción gigantesca para albergar el sarcófago del faraón, situado en una cámara subterránea. Dispone de un complejo sistema de pasadizos que estaba destinado a desorientar a los posibles saqueadores.
Para mover los gigantescos sillares, se valían de un instrumento singular y abundante en Egipto: la arena.
Los egipcios también construyeron tumbas excavadas en la roca, como la de la zona conocida como el Valle de los Reyes.
Estas grandes tumbas estaban reservadas al faraón, su familia y los altos funcionarios. El resto de la población era enterrada bajo arena del desierto.
Tumba de Ramsés II en Abu Simbel,
Valle de los Reyes - Siglo XIII a.C.
Otras artes relevantes en la cultura egipcia son la escultura y la pintura. En ambos casos, las figuras humanas se presentan en posición estática, rígidas, sin movimiento y con rostros inexpresivos. Se realizaron para dar sensación de eternidad, lo que explica su gravedad e inmovilidad.
La escultura es diferente según represente al faraón o a nobles y funcionarios. Las esculturas del faraón y su familia son figuras idealizadas, eternamente jóvenes y de grandes proporciones, como la estatua sedente de Kefrén o la de Ramsés II. En cambio, las de los nobles y funcionarios son mucho más realistas, con una clara tendencia a la naturalidad, como se refleja en la escultura de El Alcalde, tallada en madera, y en otras figuras de escribas sentados en el suelo, con las piernas cruzadas y escribiendo sobre una tablilla.

El Alcalde,
Museo de El Cairo
(entre 2500 y 2350 a.C.)

Pinturas en la tumba de Nefertari,
 esposa de Ramsés II.
 Nefertari aparece acompañada
de Ra (dios del Sol) y de Horus (dios del Cielo).
La pintura servía para dar culto a los dioses, acompañar a los muertos o decorar el interior de los palacios, templos y pirámides. La figura humana se representa con las piernas y la cabeza de perfil y el torso de frente. Los colores son planos, sin volumen, y los temas muy variados, como escenas de guerra, de la vida cotidiana o maravillosas representaciones de animales. Las pinturas solían estar destinadas a las paredes de las salas mortuorias, pero también adornaban los papiros de carácter funerario.

Los egipcios también destacaron en orfebrería: realizaron diademas, collares, coronas y todo tipo de adornos de cobre, bronce, oro y plata.
También trabajaron la cerámica. Destacan las técnicas del barro cocido y la cerámica vidriada para vasijas, mosaicos y amuletos.

martes, 18 de septiembre de 2012

Las primeras civilizaciones urbanas: La sociedad

Las sociedades egipcia y mesopotámica se organizaban en torno a ciudades. Estas estaban constituidas por viviendas, palacios, templos, almacenes, tiendas de artesanos, etc.
Los principales edificios eran el palacio, donde vivían el rey o el faraón, según el caso, y el templo, que incluía, además del recinto sagrado, otras dependencias, como las viviendas de los sacerdotes, almacenes, archivo y escuelas.
Estas sociedades estaban rígidamente jerarquizadas. Vamos a ver, a continuación, cómo se estructuraban.

Mesopotamia

  • El rey era el señor absoluto y tenía en sus manos todos los poderes: político, militar y religioso; también era el legislador y el juez supremo, pero no era considerado un dios.
  • El grupo dirigente estaba formado por los sacerdotes, altos funcionarios (visires, gobernadores de provincias, mandos del Ejército, tesoreros...), escribas, jueces, así como por mercaderes y grandes propietarios que tenían un enorme poder y eran dueños de la mayor parte de las tierras.
  • El resto de las personas libres de Mesopotamia eran los campesinos, los ganaderos, los mercaderes, los artesanos y los obreros.
  • Los esclavos en Mesopotamia pertenecían a personas particulares, a los templos o al Estado.

En esta cara del Estandarte de Ur se puede apreciar la actividad de los diferentes grupos sociales en tiempos de paz: el rey con algunos servidores (arriba), y ganaderos, campesinos y mercaderes (centro y abajo).
El escriba sentado
(Museo del Louvre, París)
Tanto en Egipto como en Mesopotamia,
los escribas gozaban de gran consideración,
ya que muy pocos dominaban la escritura; la
 mayoría de ellos eran sacerdotes.

Egipto
  • El faraón era considerado rey y dios a la vez. Era el dueño de las tierras, las personas y el Estado. Se creía que el bienestar del país dependía de él y de sus relaciones con los dioses.
  • Por debajo del faraón se encontraban el visir y los altos funcionarios, como los nomarcas (que gobernaban en los provincias), los ministros, los sacerdotes (muy poderosos porque administraban las grandes riquezas del Estado), los altos cargos militares, los tesoreros y los escribas.
  • El resto de las personas libres en Egipto era el grupo formado por los soldados y los artistas, que gozaban de un nivel social superior al constituido por los artesanos (tejedores, orfebres, ceramistas...), los obreros, los campesinos y los extranjeros.
  • Los esclavos egipcios se empleaban para trabajar en las minas (de turquesas, de cobre, y otros minerales) y en tareas domésticas.
Las mujeres de estas civilizaciones eran consideradas inferiores a los hombres; sin embargo, en Egipto llegaron a gobernar reinas como Hatsepsut y Cleopatra.
Tanto en Mesopotamia como en Egipto se formó un poderoso ejército para defender las riquezas almacenadas y protegerse de otros pueblos. Utilizaban el carro de guerra tirado por caballos. La infantería (soldados a pie) era el tipo de tropa más numeroso; se protegían con escudos y llevaban lanzas, puñales, espadas y otras armas.

lunes, 13 de agosto de 2012

Las primeras civilizaciones urbanas: Economía

La principal fuente de sustento de la población egipcia y mesopotámica era la agricultura. Ésta era posible gracias a las obras de canalización de las aguas, con diques de contención y canales que distribuían las crecidas periódicas. Además, a pesar de que las lluvias eran muy escasas, disponían de agua durante todo el año gracias a la construcción de pozos y sistemas de riego.
La ganadería, sobre todo la cría de vacas y cabras, y la pesca eran el complemento de la agricultura.
La artesanía también desempeñó un papel muy importante. La cerámica, la metalurgia o la cestería, así como la elaboración de tejidos, esmaltes y joyas, y el tallado de sellos en Mesopotamia, eran ocupaciones bastante frecuentes.

Los sellos mesopotámicos eran piezas cilíndricas de barro cocido
donde se imprimía una firma que quedaba grabada.
Luego, la pieza se hacía rodar sobre arcilla blanda y dejaba
impresa una imagen continua. Se utilizaban para firmar contratos.

Pero de todas las actividades económicas, la más importante fue el comercio. Al no existir la moneda, los excedentes agrícolas y artesanales se intercambiaban por productos que escaseaban en la zona, y, en ocasiones, se realizaban los pagos en cereales o plata.
La Administración del Estado se encargaba de almacenar el grano de un año para otro. El grano servía para pagar los salarios de los trabajadores y acumular reservas con las que alimentar a la población en épocas de sequía o escasez.

viernes, 20 de julio de 2012

Las primeras civilizaciones urbanas: Egipto

1. El medio natural
Egipto es un gran desierto atravesado de sur a norte por el Nilo. Este río, de gran longitud (6.670 kms.) nace en el lago Victoria, en el corazón de África, y desemboca en el Mediterráneo, formando un extenso delta.
El Nilo se desborda una vez al año e inunda el valle, fertilizando las tierras cercanas.
Con sus orillas adornadas por lotos y papiros, y habitadas por aves acuáticas y especies animales como el cocodrilo y el hipopótamo, el Nilo era fuente de vida para los antiguos egipcios, que adoraban a este río como a un dios.
Egipto está formado por dos zonas distintas que sus habitantes denominan "las dos tierras": el delto o Bajo Egipto (al norte), zona baja, llana y pantanosa, y el valle o Alto Egipto (al sur).


2. La historia
Los reinos del Bajo y Alto Egipto eran independientes entre sí hasta que fueron unificados por el rey Menes hacia el 3000 a.C. En esta época aparecieron las primeras dinastías de faraones y los primeros documentos escritos y dio comienzo la historia.


Etapas de la historia de Egipto

  • Imperio Antiguo: Este periodo (3000-2100 a.C.) fue el de mayor esplendor en la construcción de pirámides, como las de los faraones Keops, Kefren y Micerinos. La capital del Imperio era la ciudad de Menfis (a unos 19 kms. de El Cairo quedan los restos de esta ciudad).
  • Imperio Medio: En esta etapa (2100-1700 a.C.), la capital se trasladó a Tebas y se produjo una gran expansión territorial. En el 1700 a.C. tuvo lugar la invasión de los hicsos, un pueblo nómada que sometió a los egipcios durante dos siglos debido a su superioridad militar.
  • Imperio Nuevo: Fue un período (1554-1074 a.C.) de gran prosperidad en el que las ciudades experimentaron un impresionante crecimiento. Durante esta etapa gobernaron faraones tan importantes como Tutankamón, Ramsés II y Ramsés III.
Máscara de Tutankamón
Museo Egipcio de El Cairo
  • Bajo Imperio: Es un período (1075-31 a.C.) de decadencia. Egipto se disgregó en pequeños estados independientes y sufrió invasiones de diversos pueblos: asirios, babilonios, persas y griegos (conquista de Alejandro Magno en el 332 a.C.). Posteriormente, tras el fallecimiento de la reina Cleopatra, Egipto se convirtió en una provincia romana.

viernes, 18 de mayo de 2012

Las primeras civilizaciones urbanas

Hace unos 6000 años a.C., algunos pueblos se asentaron a orillas de grandes ríos. Estos experimentaban cada año crecidas que inundaban los valles y depositaban luego en ellos, cuando el caudal volvía a disminuir, un limo que fertilizaba la tierra; de este modo, se obtenían grandes cosechas a ambos lados de los ríos.
Este hecho motivó el aumento de la población y una serie de cambios económicos y sociales que hicieron que, poco a poco, las pequeñas comunidades agrícolas se fueran desarrollando y dieran paso a las primeras civilizaciones urbanas.
Así surgieron dos grandes civilizaciones: la mesopotámica, en torno a los ríos Tigris y Éufrates, y la egipcia, alrededor del Nilo.


1. Cambios económicos y sociales
Los grandes excedentes agrícolas que se producían favorecieron la aparición del comercio para intercambiar los productos sobrantes por otras que escaseaban en la zona. Esto hizo necesaria la creación de un sistema de comunicaciones a través de ríos y canales y de una red de caminos.
Puesto que no todas las personas tenían que dedicarse a la producción directa de alimentos, surgieron nuevos oficios como la alfarería, la cantería y la orfebrería, entre otros, y con ellos, diversos grupos sociales, ya que, con el tiempo, cada oficio adquirió un determinado rango en la escala social.


2. Cambios políticos
Código de Hammurabi, primera
recopilación de leyes de la Antigüedad.
Hammurabi, rey de Mesopotamia,
vivió entre los años 1728 y 1630 a.C.
Los pequeños poblados agrícolas crecieron y se transformaron en ciudades. Estas estaban constituidas por diversos elementos urbanos: viviendas, palacios, templos, almacenes, tiendas, etc.
La necesidad de organizar la ciudad, de administrar y almacenar las riquezas, de construir canales, etc., provocó el nacimiento de la administración del Estado. Así, reyes y sacerdotes fijaban las normas de convivencia (leyes) y ejercían la función de gobierno.
Los gobernantes exigían el pago de impuestos a los campesinos por cultivar la tierra y a los artesanos y comerciantes por desempeñar su oficio. Estos impuestos eran, a veces, excesivos, con lo que el caudillo o rey, así como los funcionarios dirigentes, acumulaban una gran riqueza que era utilizada para asegurarse el poder. Con ella se construyeron también grandes monumentos que engrandecían las ciudades y se formaron enormes ejércitos. De este modo, algunas ciudades se hicieron muy poderosas y pudieron extender su dominio sobre otros territorios cercanos.


3. La aparición de la escritura
La escritura nació en Mesopotamia y en Egipto casi al mismo tiempo (alrededor del 3000 a.C.), debido a las necesidades de la administración y el comercio. Es este un acontecimiento de extraordinaria importancia, pues marca el comienzo de la historia.
En Mesopotamia se escribía sobre arcilla blanda y húmeda, que luego se dejaba secar al sol o se cocía en un horno. Tanto el instrumento empleado como los trazos que se grababan tenían forma de cuña; por eso, esta escritura se conoce como cuneiforme.
En Egipto, se solía escribir sobre papiros o piedra. La escritura, que recibe el nombre de jeroglífica, se plasmaba en signos que eran dibujos esquemáticos de elementos de la vida cotidiana, de la fauna y de la flora.
Con la escritura surgió también la escuela y la ciencia, pues ahora era posible la acumulación y la transmisión del saber, dependientes hasta ese momento solo de la tradición oral. Además, numerosos papiros y tablillas empezaron a guardarse en las primeras bibliotecas de la historia.