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martes, 31 de agosto de 2021

La serie vital y sus elementos instrumentales

El análisis funcional de la cultura se infiere desde el concepto de la serie vital, esto es, de la relación entre el impulso, su consumación fisiológica y el estado de satisfacción orgánica.

Diagrama de la serie instrumental

Este diagrama de la serie instrumental representa el equivalente que la serie vital tiene en la cultura. Se refiere a la fase de la conducta humana que es típica de todas y cada una de las actividades conectadas con la satisfacción de las necesidades.

viernes, 22 de enero de 2021

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: Producción colectiva

Ya sea una tribu primitiva o un pueblo notablemente civilizado, vemos que ellos dependen para su supervivencia no sólo de lo que el medio les proporciona para comer, vestirse, salvaguardar su integridad corporal y su salud. Para producir todos los objetos, deben seguir las técnicas, regular su conducta colectiva y mantener viva la tradición del conocimiento, derecho y ética por medio de un sistema de actividades que, al ser analizadas, resultarían económicas, jurídicas, educacionales, políticas, científicas, mágicas, religiosas y éticas. Un permanente desmejoramiento en el equipo material, en la solidaridad colectiva, en el adiestramiento individual y en el desarrollo de sus aptitudes, conduciría a la larga, no meramente a la desorganización de la cultura, sino a la inanición, a las epidemias y al relajamiento de la eficiencia personal, y de aquí también, evidentemente, a la depopulación.

viernes, 23 de octubre de 2020

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: Imperativos culturales

Debemos definir qué son aquellas necesidades derivadas, o, como las llamaremos en adelante, imperativos culturales, impuestos al hombre por su propia tendencia a extender su seguridad y su bienestar, aventurarse en las varias manifestaciones del movimiento, acrecentar la velocidad, preparar tanto máquinas de destrucción como de producción, acorazarse con colosales dispositivos protectores y construir equivalentes medios de ataque. Si nuestro concepto de las necesidades derivadas o imperativos culturales es correcto, ciertos nuevos tipos de conducta aparecerán implícitos en todos los concomitantes culturales, los cuales son tan rigurosos e ineluctables como cualquier serie vital en su correspondiente campo. En otras palabras, hemos mostrado que el hombre debe cooperar económicamente; establecer y mantener el orden; educar los nuevos individuos en desarrollo para que lleguen a ser ciudadanos, y que debe de alguna manera proporcionar los medios de compulsión en tales actividades. Nos falta mostrar cómo y dónde éstas se producen y de qué manera se combinan. Finalmente, con el objeto de que aparezcan claros los procesos de derivación y jerarquía, tendremos que demostrar cómo el saber, la religión, la economía, los mecanismos legales, el adiestramiento educativo y la creación artística, están directa o indirectamente relacionadas con las necesidades básicas o fisiológicas.

lunes, 13 de julio de 2020

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: La función del grupo sobre la conducta humana

La función integral del municipio consiste en organizar un grupo de vecinos para que, conjunta y cooperativamente, controlen, exploten y defiendan su instalación y territorio. Es evidente que nuestra definición implica aquí un análisis que se refiera al claro trazado de los límites, un inventario de los recursos naturales, incluyendo la clasificación ecológica y cultural de las tierras y de las actividades a ellas relativas. Por tanto, tendríamos que estudiar los principales medios productivos de alimentos, como la recolección, la caza, la pesca, la agricultura y la cría de animales domésticos. Analizada la definición explícitamente, teniendo en cuenta los hechos observables, debería comprender el repartimiento de la autoridad, la caracterización del derecho municipal en la medida en que coordina y demarca las actividades de las familias que componen el grupo. Deberíamos también estudiar la mitología local y el vínculo entre la magia, la religión, las festividades recreativas y las producciones artísticas, con referencia al grupo local como portador de la tradición, como beneficiario de las empresas y como el conjunto corporativo cuyo deber es instituir, costear y organizar tales actividades.

domingo, 12 de abril de 2020

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: La higiene y otras necesidades biológicas

La higiene podríamos ligarla a todo lo referido al bienestar orgánico, y todos los dispositivos sanitarios podrían ser analizados desde el punto de vista de las creencias de los nativos con respecto a la salud y a los daños mágicos. Junto a tales consideraciones, el etnógrafo tendría que registrar también el minimum de sentido común elemental, las reglas acerca de los riesgos, la extrema fatiga, la prevención de peligros y accidentes, así como el limitado pero nunca ausente renglón de los remedios caseros. En muchas culturas primitivas, este aspecto del concomitante cultural es dominado en primer término por las creencias en la hechicería y el encantamiento, esto es, en el poder mágico de ciertas personas o agentes para infligir daños corporales en el hombre.
Las necesidades biológicas son, en nuestro análisis, claros hechos de ciencia natural. Las definimos con referencia directa a nuestro concepto de la serie vital, es decir, a un minimum de determinismo fisiológico que debe formar parte de toda cultura. Por ejemplo, hemos considerado como una necesidad biológica la incorporación de las series vitales a las actividades de todos los individuos, o con respecto a la mayor parte de ellos, así como la reproducción de un número suficiente para mantener la densidad normal de la población. Aquellas necesidades pueden ser consideradas, por cierto, desde el punto de vista de los hechos fisiológicos y ecológicos solamente o con referencia a la comunidad en conjunto y a su cultura. La afirmación de que, bajo cualquier sistema de organización, con cualquier patrimonio cultural, las necesidades biológicas deben ser satisfechas, significa que en cualquier ambiente, en el polo o en el trópico, en el desierto o en la estepa, en la isla diminuta o en la jungla impenetrable, los seres humanos deben protegerse contra influencias físicas que perjudicarían permanentemente al organismo humano o minarían sin cesar sus energías; que ellos deben mantenerse dentro de un definido grado de temperatura; que necesitan aire para respirar, alimento para nutrirse y agua para apagar la sed.

Examinando el carácter de los concomitantes culturales de cada necesidad biológica, no hemos encontrado un patrimonio cultural simple u orientado exclusivamente en un sentido, de moco que tienda sólo a satisfacer la necesidad de alimento, reproducción, seguridad o conservación de la salud. Lo que realmente ocurre es una encadenada serie de instituciones vinculadas entre sí y presentes en cada uno de los aspectos particulares señalados.
Encontramos también que las actividades humanas pueden ser clasificadas de acuerdo con el tipo, el contenido y el fin específico. Hallamos dondequiera un reflejo de interés económico y de organización, de influencia educacional, de constricción consuetudinaria o legal y de autoridad política. Estas cuatro necesidades aparecen como otros tantos tipos principales de actividad, presentes bajo el régimen de la familia, los grupos de edad, el clan, los equipos cooperativos o las sociedades secretas. No sería difícil mostrar, sin embargo, que los dos tipos de análisis, funcional e institucional, están íntimimamente ligados.
Si nuestro análisis es correcto, deben considerarse concomitantes colaterales de todos los sistemas de actividades organizadas, tanto la conservación y funcionamiento del patrimonio material, como las reglas de propiedad y las técnicas de su producción y manejo. Es igualmente claro que los individuos deben ser reemplazados, tanto como los utensilios mismos. De aquí que la enseñanza práctica, bajo la forma de preceptos fisiológicos, instrucción general y aprendizaje, es un proceso implícito en la estructura de una institución.
El concepto de normas significa también codificación, así como factores coercitivos que inducen a las personas a respetar a aquéllas y a evitar que sean violadas. Los conceptos esenciales de organización y de penalidad, tanto como el distingo entre servicios y prerrogativas, constituyen la idea de autoridad. Por lo tanto, la estructura política es también un hecho que podría ser deducido del análisis de nuestro diagrama.
Ninguna institución puede ser funcionalmente relacionada con sólo una necesidad básica, ni tampoco, como regla general, con una simple necesidad cultural. La cultura no es, ni podría ser, una réplica de las necesidades biológicas en términos de concomitantes específicos. La sola circunstancia de que éstos abarcan un número de instrumentalidades adicionales, resultaría suficiente para mostrar que su producción y mantenimiento sería lo que más conviene para la satisfacción integral de una serie de necesidades.
Esto se puede ejemplificar claramente si consideramos la familia. En primer término la relacionamos con las necesidades reproductivas de la comunidad. Aun partiendo de la simple consideración biológica de que el infante depende enteramente de su medio social originario y de que su dependencia subsiste por largo tiempo, llegaríamos a la conclusión de que el grupo bisexual de hombres y mujeres que se organizan para unirse y multiplicarse, deben organizarse también para la prolongada atención y gobierno del recién nacido. Desde que ellos deben llevar a cabo, evidentemente, estas actividades biológicas, o parcialmente biológicas, en estrecho contacto con y dentro del mismo ámbito espacial, las necesidades corporales de seguridad, bienestar y movimiento serán satisfechas por el mismo patrimonio físico y el mismo sistema de hábitos y reglas que establecen el ámbito básico para la reproducción. Así la familia será siempre integrada por la reproducción, pero debido al principio de la proximidad, una serie completa de necesidades, ya nutritivas, ya relacionadas con la salud, el aseo y el bienestar corporal, deben ser satisfechas conjuntamente dentro de la organización doméstica. Por eso encontraremos en cada hogar, por una parte, un sistema de activiades económicas y una distribución de la autoridad, y por otra, el proceso de enseñanza de los jóvenes, que no es sino un aspecto de la satisfacción de sus necesidades primarias, puesto que se les protege y se les guía en las primeras etapas de su desarrollo. Es claro también que el grupo de vecinos organizados en un municipio tendrán interés común en el aspecto legal de la reproducción, y en especial en cuanto respecta al noviazgo y al manetenimiento de reglas morales, como las abstinencias mágicamente impuestas, el incesto o el adulterio.
En muchos casos también, el abastecimiento de víveres no puede ser considerado como asunto puramente doméstico, aun en las primitivas etnicas, puesto que implica la organización municipal y a veces grupos más amplios. Sería fácil mostrar que agrupaciones como el clan o la tribu, en el sentido político, no pueden correlacionarse punto por punto con una necesidad, sea básica o instrumental. La organización política de actividades como la defensa, la agresión o las grandes asambleas tribales demandan por cierto alguna forma de alimentación, alojamiento y protección climática. Por lo tanto, ya consideremos el clan, el grupo de edad, la fuerza militar o el concejo deliberativo del grupo, tendríamos que determinar el conjunto total de las necesidades o imperativos que deben ser satisfechos en el curso de una empresa exitosa. Aun considerando instituciones ya cristalizadas en altos niveles de cultura, esto es, instituciones con base profesional, comprobaríamos que muy raramente pueden ser definidas en términos de una simple y específica función. Al sistema bancario concierne, como es obvio, en primer término, el otorgamiento del crédito, manejo de las inversiones y capitalización de la empresa. Al mismo tiempo, sin embargo, es también una institución educativa, pues el aprendizaje interviene, en toda cultura, como parte de cualquier institución.
Por otra parte, si consideramos cualquier necesidad específica, hallamos indefectiblemente una variedad de grupos organizados, ninguno de los cuales puede satisfacer exclusivamente aquella necesidad. El cuidado de la salud, aun en nuestro medio, está a cargo de hospitales, doctores y nurses, quienes integran la profesión médica, organizada de acuerdo con las normas de la medicina científica. Y existen también otros remedios alternativos, ofrecidos por "curanderos" partidarios de las curaciones por medio del aire puro, el agua fría, la comida cruda o la luz solar, resueltos a tratar cualquier dolencia por sus exclusivos remedios.
¿Significa todo esto que la función de una institución no puede en modo alguno ser definida? De ninguna manera. Es siempre necesario al definir la función, al considerar un sistema de actividades organizado y establecido, determinar su naturaleza esencial y relacionarla con las otras funciones subsidiarias. La familia, como ya hemos dicho anteriormente, es una unidad reproductiva. Desde el punto de vista cultural, sin embargo, la reproducción incluye la enseñanza de los jóvenes, para la cual, en el hogar organizado, se debe proveer las bases económicas y las físicas. Podemos, por lo tanto, establecer que la generación, el desarrollo ontogénico y cultural de la juventud y su preparación para la vida, es la función de la institución doméstica. Podemos expresarlo aun más brevemente: la familia transforma la materia prima de los nuevos organismos en verdaderos ciudadanos del grupo o de la nación. Esta definición comprende a todas las sociedades humanas.   

domingo, 9 de febrero de 2020

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: Crecimiento

Un completo análisis cultural, en términos descriptivos o como parte de una teoría científica, debe proyectar la gama total de los procesos y productos culturales en la historia de una vida individual representativa; o de lo contrario, cuando hay una diferencia sustancial en cuanto a clase, casta o status, cierto número de individuos representativos. La mayor parte de los estudios etnográficos proporcionan una descripción de varias fases de la vida, como la infancia, la juventud, la madurez y la senilidad. El punto de vista científico, sin embargo, debería insistir en considerar, no tanto la descripción generalizada de cada fase, sino más bien la manera en la cual se ejercita gradualmente al individuo en las prácticas, se le enseña el idioma y otros elementos simbólicos de su cultura y  se le hace ingresar en una serie muy amplia de instituciones de las que llega a ser miembro efectivo cuando alcanza la plena madurez y asume su papel como ciudadano del grupo. El conjunto de problemas planteados bajo el título de cultura y personalidad, entran desde luego aquí.
Tenemos aquí la oportunidad apropiada para la consideración de los sistemas educacionales y socializantes del grupo, y el estudio de este problema consistiría, en gran medida, en la apreciación detallada y comprensiva de cómo el individuo en desarrollo es absorbido sucesivamente por una y otra institución.
La base de todo conocimiento simbolizado, los primeros elementos, vale decir, los aspectos científicos, la apreciación de la costumbre, de la autoridad y de los principios éticos, se reciben en el seno de la familia. Más tarde, el niño ingresa en el grupo de sus camaradas de juego donde, una vez más, se va disciplinando en relación con la obediencia y en conformidad con los usos y ceremonial establecido. Se le proporciona específico aprendizaje económico cuando llega a ser un miembro cooperativo de un equipo de trabajo, sociedad militar, o grupo de edad. No hay duda de que las fases más dramáticas de la educación son a veces incorporadas a las ceremonias de iniciación. Pero el conocimiento de la vida del grupo es un proceso continuo, gradual, en constante desarrollo y complejidad, que nos da la llave de muchos problemas fundamentales de organización humana, tecnología, saber y creencia.


sábado, 23 de noviembre de 2019

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: Actividades

El organismo humano, normal y descansado, necesita movimiento. Éste es un imperativo muy general impuesto a la civilización por la naturaleza humana. En primer término, el satisfacer esta necesidad se determina esencialmente por el hecho de que, sin actividad muscular y definida orientación del sistema nervioso, el hombre no realiza cosa alguna. Así, los sistemas de actividades corporales relacionados con la economía, la organización política, la exploración de lo circundante, el contacto con otras comunidades, están vinculados con las tensiones musculares individuales y su excedente de energía nerviosa. En segundo término, son todos instrumentales, es decir, encaminados a la satisfacción de otras necesidades. En consecuencia, están organizados y pueden, por lo tanto, ser descritos, sometidos al análisis teórico y comparado sólo desde el punto de vista de las instituciones. Hay, sin embargo, un amplio campo para combinar la investigación biológica, piscológica y cultural en establecidas y organizadas manifestaciones especiales, como deportes, juegos, danzas, festividades, etc., en las que una regulada y precisa actividad nerviosa y muscular llega a ser un fin en sí misma. Contamos con un cuerpo de investigaciones sobre el tema del juego y la recreación, que ha adelantado ya algunas respuestas a estos problemas: consideraremos por un lado el valor educacional de esas actividades y su papel como preparación para la práctica económica, y por otro, su vínculo con ciertas necesidades fisiológicas que podemos llamar artísticas.


domingo, 16 de junio de 2019

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: Protección

La organización de la defensa contra los peligros naturales o los cataclismos, contra los ataques de los animales o de la violencia humana, implican evidentemente instituciones tales como la casa, el municipio, el clan, el grupo de edad o la tribu. Intervienen aquí dos importantes consideraciones. La profesión consiste con frecuencia en prever y planear. El construir casas sobre pilotes, plantados, ya en tierra sólida, ya en lagunas poco profundas o en los lagos; el erigir empalizadas o paredes; el escoger sitio apropiado para prevenir las marejadas, la erupción volcánica o los terremotos; toda esta salvaguardia preventiva debe ser relacionada con la necesidad biológica de seguridad y su concomitante cultural de protección. Una vez más, el factor económico interviene de forma clara y definida en los principios de selección, construcción y mantenimiento, técnicamente planeados y cooperativamente ejecutados. Aparece evidente la transferencia de las reglas técnicas al campo de las leyes que rigen la conducta, la propiedad y el poder. El adiestramiento significa que la joven generación debe ser preparada, ilustrada y aconsejada.

Palafitos construidos en el Delta Amacuro (Venezuela)

Si consideramos la protección contra los enemigos humanos o los animales peligrosos, encontramos el motivo principal que impele al hombre, primitivo o civilizado, a organizar sus fuerzas armadas para la resistencia y la agresión. En ciertos tipos de "hábitat" y bajo condiciones muy elementales de vida, donde la densidad de población es muy baja, resulta también insignificante la necesidad de una organización armada. Se reduce, por lo general, al hecho de que cada varón tenga algunos simples instrumentos para defenderse de los ataques y para llevarlos a cabo por su parte. De acuerdo con la información etnográfica a mano, parece probable que el elemento político, esto es, el recurso de fortalecer el propio punto de vista por medio del argumento de la violencia corporal directa, es poco frecuente y en modo alguno extendido. En nuestra terminología, diríamos que la autoridad política resida primariamente en pequeñas instituciones tales como la familia, el clan o el grupo municipal. El desarrollo de las instituciones militares individuales se produce probablemente en un grado de evolución muy posterior. Lo que nos interesa aquí es que la protección organizada bajo la forma de resistencia, ya a las fuerzas naturales, ya a los seres humanos o a los animales, aparece invariablemente institucionalizada. En otras palabras, tendríamos que estudiar, en cada caso, la instalación material, el equipo de artepactos, el sistema de normas, la organización del elemento humano y la relación de tales grupos con la necesidad biológica de la autopreservación y con las técnicas económicas, jurídicas, educacionales y políticas empleadas. También aquí, la confianza en la ayuda, tanto como el temor al peligro, son habitualmente reinterpretados por la tradición, tanto primitiva como evolucionada, ya en forma de conocimientos científico fundamentado, ya como creencia mitológica o personal o en el sentido de responsabilidad por los mandatos y seres sobrenaturales.

jueves, 21 de marzo de 2019

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: Abrigo y bienestar corporal

Si sólo pensáramos en los elementos usados por los individuos para asegurar al cuerpo su óptima temperatura, como la ropa, el fuego y los locales cerrados; o atendiéramos solamente a su aseo corporal, a las abluciones con agua, los retretes lejanos y apartados o al empleo de disolventes químicos como las sustancias alcalinas, no acertaríamos a encontrar, bajo este encabezamiento, nuevos concomitantes institucionalizados. Pero basta que recordemos que los seres humanos no buscan refugio de manera azarosa cuando una ráfaga de viento provoca un aguacero; cuando la temperatura asciende o baja súbitamente, o cuando alguien, empapado por la lluvia, necesita calentarse en una cueva o en una casa.
Ni el hombre primitivo ni el civilizado esperan necesitar abrigo para echar mano de una piel, un cuero o una manta. Todos estos elementos de bienestar físico son usados rutinariamente como parte de la vida organizada. Refugio, agradable temperatura, dispositivos para el aseo personal, pueden ser hallados dentro de la casa. La indumentaria, sencilla o complicada, es producida por el grupo familiar bajo el régimen de la economía doméstica; o bien, donde existe la división de funciones, por fábricas o establecimientos organizados. Las instituciones sanitarias pueden ser públicas o privadas, y en consecuencia, formar parte de la vivienda o, como elemento público, integrar el municipio, el grupo local o la horda. En todos los casos confirmaríamos que necesitamos inquirir acerca de la producción organizada; de la incorporación de ciertos objetos materiales al cuerpo de una institución; de las normas de conducta, propiedad, aseo y de los tabúes mágico-religiosos; del tipo de educación practicado en el grupo en el cual tales hábitos se han implantado y conservado. Y puesto que nos referimos a la conducta en la que la regulación colectiva y tradicional tiende a restringir, o al menos a modificar y nivelar el impulso natural, y las leyes de la propiedad a establecer una limitación de ese derecho, alguna autoridad debe existir para imponer sanciones, castigar las contravenciones y mantener así el orden y la marcha regular de la conducta organizada.

Áreas indígenas reconocidas y protegidas por el gobierno de Brasil. En la imagen, miembros de la tribu Kaxuyana.

jueves, 3 de enero de 2019

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: Parentesco

Bajo este título consideramos los procesos procreativos que, en las culturas humanas, corresponden a las fases reproductivas. La distinción más importante entre el apareamiento humano y animal está, sin duda, biológicamente determinada como la necesidad de reproducción misma. La criatura humana necesita la protección de los padres por un período mucho más largo que los retoños de los animales y hasta de los antropoides superiores. Por lo tanto, no podría subsistir una cultura en la que el acto de la reproducción, es decir, la cópula, la gravidez y el alumbramiento, no estuviera ligado con el hecho legalmente establecido de la paternidad, o sea, la relación por la cual el padre y la madre deben velar por los niños durante un largo período y, a su vez, obtener ciertos beneficios de sus cuidados y desvelos.
En muchas comunidades el noviazgo mismo es una institución o se practica como parte de otra. En algunas culturas primitivas encontramos ciertos dispositivos materiales como el club o casa de los hombres solteros y los barrios de niñas casaderas; en ambos casos existen reglas definidas de vida comunal, autoridad o supervisión interna, con arreglos especiales para dormir, comer y realizar actividades conjuntas. En relación con esto, hay ocasiones para los encuentros individuales y regodeos entre niñas y muchachos. Hay códigos de comportamiento claramente definidos y límites a la libertad con respecto a una pareja o a la relación entre varios pretendientes. Todas estas regulaciones se orientan definidamente hacia un posible contrato de matrimonio entre dos novios. Los jóvenes se relacionan unos con otros, tienen oportunidad de sondear la respectiva capacidad para el trabajo, las cualidades del compañerismo, y, con mucha frecuencia, las características fisiológicas relacionadas con el acceso directo. En otras culturas el cortejamiento se lleva a cabo en la casa de la moza o por especiales convenios entre las familias. Se organiza siempre en un sistema institucional concreto o es el resultado de la relación entre otros ya organizados, como la familia, los acuerdos entre pueblos, las danzas estacionales, las fiestas y carnestolendas.
El contrato de matrimonio establece una familia independiente, ya sea que la pareja recién casada continúe viviendo en el hogar de los padres de la joven o con la familia del novio. Su incorporación está netamente determinada en cuanto al lugar, las actividades, las reglas de conducta y la sumisión a la autoridad. El aspecto privado de la vida conyugal debe ser siempre claramente establecido. La cooperación económica puede circundar el hogar y la casa recién establecidos o puede constituir un agregado fundamental a otros existentes. En cualquier caso, el nuevo pequeño grupo es ya el núcleo de una institución que debe ser definida mediante el análisis de su ambiente físico, de las reglas concretamente expresadas, de la relación entre los recién casados y sus respectivas familias, y de su "status" jurídico, económico y social.
Desde luego el nuevo grupo, aun antes de que la reproducción sobrevenga, no permanece aislado, sino en estrecha relación con las casas paternas, la comunidad local y hasta con el conjunto más amplio del grupo. El acto de la boda así como el status de connubium son asuntos de interés público, porque constituyen una relación legal. Hasta las fases más íntimas de la existencia se convierten inmediatamente en un tema de interés social, desde el momento en que la mayoría de sus actos son tradicionalmente definidos por la ley consuetudinaria, las personas intervinientes, la ética y la creencia religiosa.
Con el proceso del embarazo y el nacimiento, el matrimonio se transforma en paternidad y maternidad. Y eso nunca se reduce a lo puramente privado o fisiológico. En el acto un conjutno de reglas de conducta se hacen aplicables a la mujer grávida y a su marido. Por lo común, aquéllas son validadas por creencias que se refieren al bienestar del nuevo ser, y, desde que la comunidad entera y en particular los parientes y parientas están interesados en el hecho del nacimiento y en el aumento del número de miembros, las costumbres establecidas y las relgas éticas que rigen la gravidez y los primeros períodos de la maternidad son asuntos de interés público.
No es necesario entrar aquí en el amplio campo de la paternidad y los vínculos derivados de parentesco. Es claro que éstos son, por una parte, resultado y consecuencia del proceso fundamental de la reproducción biológica; y por otra, son notablemente remodelados por el sistema legal de descendencia, los antepasados míticos y los conceptos jurídicos que definen unidades como la familia extensa, el grupo de parentesco y el clan. Particulares interpretaciones tradicionales del proceso mismo del embarazo y el alumbramiento, agregan a los factores biológicos, influencias que proceden del mundo de los muertos, del ambiente natural y de la interacción de los otros miembros del grupo, y transforman, mediante la educación y la enseñanza, las fuerzas innatas de la maternidad y la paternidad en poderosos vínculos de solidaridad social.
En todo esto, es obvio que el estudioso de la cultura debe cada vez más relacionar la fisiología y la psicología de la reproducción con el medio físico en el cual la cultura emplaza y confina el curso de los procesos. La base económica del noviazgo, del matrimonio y de la paternidad, es indispensable para comprender cómo la fisiología se transforma en conocimiento, creencia y vínculos sociales. Está claro que bajo el término económico abarcamos ordenamientos materiales, técnicas, procesos de producción, acumulación y uso de la riqueza, actos de consumo y elementos de valor. Las reglas legales definen amplios sectores de los procesos económicos, pero al mismo tiempo prescriben formas de matrimonio, establecen las condiciones de su validez, declaran sus efectos en cuanto respecta a la descendencia y requieren, por lo tanto, ser formuladas con toda precisión. En otros términos, debemos informarnos acerca de cómo se formulan las reglas del derecho consuetudinario, del galanteo, del matrimonio, de la filiación y del parentesco extenso; dónde aquéllas se aplican corrientemente y dónde suscitan dificultades y complicaciones, y el modo en que se ejercitan a través de la coerción o de la creencia. Es tan obvio que el elemento educativo penetra muy profundamente en las relaciones paternas, que no se requieren profusos argumentos.
En resumen, podemos decir, ante todo, que las reacciones culturales a la necesidad de propagación requieren en consecuencia un análisis sustancial de las instituciones que las componen, desde el noviazgo hasta el más lejano parentesco diferenciado en el grupo social. Desde que todas estas instituciones están trabadas, no puede considerarse satisfactorio ningún estudio etnográfico, ni tampoco exposición teórica alguna, que no describa y analice plenamente este vínculo, así como cada institución en particular. Hemos desmostrado que por sobre los determinantes biológicos -en su mínima forma de serie vital de atracción, acoplamiento, fecundación, preñez y parto- intervienen, con toda la fuerza de un determinismo cultural ineluctable, los elementos económicos, educativos, legales y políticos. Hemos indicado, además, bien es cierto que como simple tentativa, que los elementos de la tradición del grupo relacionados con el conocimiento, la creencia y el valor moral, aparecen como poderosos factores sin los cuales el sistema de parentesco no puede comprenderse, porque tales factores psicológicos y simbólicos juegan un papel vital en la constitución del sistema.

viernes, 26 de octubre de 2018

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: Abasto

Partiendo de la base de la necesidad de nutrirse, hallaremos que los seres humanos comen y beben, no gracias a exclusivos recursos de la naturaleza, ni tampoco en completo aislamiento, ni, en fin, por simples exigencias anatómicas o fisiológicas. Ya nos volvamos hacia los más primitivos, como una tribu de aborígenes australianos, ya hacia una comunidad europea o americana notablemente civilizada, hallaremos siempre actos de comensalía. Con frecuencia los individuos comen juntos en una estera común o en un sector de terreno reservado para ese fin, rodean el hogar, se sientan en torno a una mesa o se congregan en el bar. En todos los casos sabemos que la comida ha sido ya preparada, es decir, elegida, cocinada y puesta en sazón. Se usan ciertos utensilios para comer, se observan actitudes en el mesa y así las condiciones sociales del acto aparecen claramente definidas. Sería posible mostrar que en toda sociedad humana, y con respecto a cualquier individuo, el acto de comer se cumple dentro de una institución determinada: puede ser la familia, un establecimiento comercial o un hotel. Siempre es un lugar fijo, con una organización para proveerse de los alimentos preparados o decidir las oportunidades de su consumo. A veces la cocina funciona separadamente, aun en las comunidades primitivas.
A veces el lugar donde los alimentos son almacenados es un establecimiento mercantil o comunal. Pero aun la transferencia al consumidor de las sustancias alimenticias ya producidas, se hace invariablemente por medio de una serie más o menos complicada de sistemas de actividades, es decir, de instituciones. En nuestra propia cultura, puede ocurrir que se les cocine a miles de millas de distancia, como en el caso del salmón, que es envasado en Alaska, o la langosta en África del Sur, o el cangrejo en Japón, y llegan por fin, a través de varias etapas en la vasta serie comercial, al consumidor. Este acto se hace posible gracias a la muy complicada cadena de empresas destinadas a la preparación y distribución de alimentos.
Es menos difícil demostrar que tanto la preparación como la distribución de víveres son sistemas organizados de actividad que forman parte del abastecimiento local o nacional. Con mucha frecuencia el estado o el grupo intervienen, en la medida en que las grandes empresas son controladas, sujetas a impuestos y ocasionalmente hasta organizadas. Por otra parte, existen condiciones culturales en las cuales la producción, distribución, preparación y consumo de los alimentos se llevan a cabo dentro de la misma institución, la familia, por ejemplo. Tal es el caso aun en las culturas muy adelantadas, cuando una granja distante depende principalmente de sus propios productos para la mayor parte de sus necesidades, por lo menos en cuanto al sustento se refiere. Es bastante notable que esto resulta menos verdad con respecto a muchas comunidades agrícolas primitivas, donde la ayuda mutua y el intercambio de servicios y mercancías son necesarias con frecuencia, debido precisamente a las rudimentarias técnicas usadas.
Vemos ya que el concomitante cultural de la necesidad o necesidades impuestas por el metabolismo consiste en una serie de instituciones. De las enumeradas aquí, pocas se relacionan exclusivamente con la nutrición. Al mismo tiempo, la estructura misma de la familia y del hogar, hace indispensable que sea el grupo el marco predominante para los procesos de consumo y, como regla general, también de preparación de alimentos. Si reflexionamos sobre estos hechos, veremos claro que, bajo condiciones de las cuales la alimentación depende de la acción efectiva de una cadena de actividades preparatorias e instituciones ligadas entre sí, cualquier factor que perturbara este encadenamiento de alguna manera, afectaría también la satisfacción de aquella necesidad. Así, todas las condiciones de las cuales depende la actividad regular de la serie, llegan a ser tan necesarias, tan indispensables para el cumplimiento del acto biológico, como el llevar la comida a la boca, masticar, salivar, tragar y digerir.


En una comunidad en la cual la densidad de la población ha alcanzado un grado tal que es preciso un abastecimiento muy complejo y bien organizado, todos los factores que determinan su funcionamiento son igualmente importantes para lograr el efecto último. En una tribu que lleve una existencia imprevisora, la complejidad es menor, pero la estrechez es tanto o más grande, puesto que no hay excedente ni esperanza de una ayuda suplementaria y las reservas culturales deben actuar efectiva y persistentemente, vale decir, bajo el pleno determinismo de sus factores constitutivos. Vemos entonces cómo la verdadera eficacia del concomitante cultural, el hecho mismo de que provea a los seres humanos de más variadas clases de alimentos y los haga más adaptables y digeribles a través de su preparación culinaria, exige su precio imponiendo nuevas limitaciones y requerimientos a la conducta humana. Los métodos de producción, simples o complejos, demandan incrementos agrícolas, armas para la caza, redes, cercos de caña y trampas para la pesca.
Los métodos para preservar y almacenar los alimentos y cocinarlos, requieren evidentemente útiles suplementarios. En resumen, la serie total de los procesos englobados aquí con el término de abastecimiento, carga en la cuenta de las necesidades derivadas, pero indispensable, un extenso surtido de utensilios materiales, dispositivos y máquinas. Éstos a su vez deben ser renovados en la medida en que se deterioran o desgastan. Se puede ver que una de las consecuencias inevitables que se infieren de la práctica del aprovisionamiento organizado, es que impone un suplemento de constantes actividades productivas, tanto en la preservación de los víveres como en la fabricación de las herramientas para las tareas de producirlos y proveerlos.
Sobre todo esto, desde que, como hemos visto, la alimentación se realiza gracias a una organización determinada, tenemos aquí otro elemento: el de las reglas mínimas de conducta y las sanciones necesarias para mantener el orden, la ley y la costumbre del grupo, que deben ser establecidos y conservados a fin de que la cadena total de actividades marche fácilmente. Cada etapa parcial en el proceso de provisión de los alimentos, está regulada, desde que se planta la semilla o se cobra la presa hasta que se muerden, mastican e ingieren. Normas de conducta referentes a la técnica de cada actividad particular, disposiciones legales que definen la propiedad en su aspecto contributivo, reglas que atañen a la regulación del apetito, al reparto en porciones del producto preparado y a las maneras de consumir la comida, son tan indispensables para el sistema como sus funciones materiales. En verdad, no pueden separarse unas de las otras. Un objeto, ya sea una olla o un azadón, un plato o una hornalla, debe ser hábil, recta y cuidadosamente manipulado, desde que esto es con frecuencia importante, no sólo desde el punto de vista de la mera técnica, sino también de las normas éticas. Una nueva dimensión, la de la conducta prescripta, aparece así como una necesidad derivada, o imperativo cultural, que debe conservarse en vigencia dentro de cada grupo humano.
Si indagáramos los medios en virtud de los cuales la conducta regulada aparece y se sustenta, los encontraríamos en dos procesos: el del adiestramiento y el de la autoridad. Los sistemas educativos, la inculcación gradual de prácticas, nociones, costumbres y principios éticos, deben existir en toda cultura. Sin la enseñanza, el trabajo personal en todas y cada una de las instituciones no podría ser mantenido cuando los miembros más viejos son descartados por causa de muerte, edad o falta de aptitud para cooperar, y deben ser reemplazados por nuevos individuos. El fortalecimiento de las reglas, así como el poder que actúa detrás de toda educación, implica el elemento de coerción o autoridad. Podemos definirlo como la dimensión política, que nunca falta en ninguna cultura, y constituye el cuarto imperativo instrumental, junto con la educación, la economía y el mecanismo jurídico.  

jueves, 19 de julio de 2018

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales

La siguiente tabla de necesidades básicas y sus concomitantes culturales ha sido trazada con miras a la simplicidad. Pero desde ella, desarrollaremos cada necesidad más ampliamente a fin de proveer de una definición más completa.

El título metabolismo significa que los procesos de ingestión de alimentos, digestión con sus correspondientes secreciones, absorción de sustancias nutritivas y expulsión de excrementos están relacionados de distintas maneras con los factores ambientales y con la interacción entre el organismo y el mundo externo, interacción culturalmente trabada. Aparecen aquí condensados varios impulsos: tanto la provisión de alimentos sólidos o líquidos, como los procesos de excreción, por los cuales el individuo frecuenta el ambiente exterior. No obstante, en este caso no nos referimos tanto al impulso del hambre, al de la inspiración del aire o a la sensación de sed. De lo que estamos tratando es de que, si consideramos la comunidad de un conjunto, todo organismo, en general, requiere ciertas condiciones que le garanticen la provisión de elementos materiales, el cumplimiento de las funciones digestivas y los dispositivos sanitarios para los procesos finales.
Del mismo modo, cuando pasamos a la reproducción, no nos referimos al impulso individual del sexo y a su cumplimiento en algún caso particular. Significamos simplemente que la reproducción debe producirse en la proporción necesaria para llenar los claros producidos en la comunidad.
El breve título bienestar corporal se refiere al grado de temperatura, porcentaje de humedad y ausencia de sustancias nocivas que estén en contacto con el cuerpo, todo lo cual debe permitir que procesos fisiológicos como la circulación, la digestión, las secreciones internas y el metabolismo puedan cumplirse en un sentido puramente físico. Probablemente la temperatura es el elemento más significativo, desde que la exposición al viento y a la intemperie, a la lluvia, a la nieve o a la sequedad continua, actúa en gran medida, a través de los elementos de la temperatura, sobre el organismo.
La seguridad se refiere a la prevención de daños corporales por accidentes mecánicos, ataques de animales o de otros hombres. Resulta claro que, desde el punto de vista del impulso, estuvimos empeñados en relacionar los tipos de reacción individual con exposición o el padecimiento. Ahora puntualizados que bajo condiciones en las cuales la mayoría de los organismos no están protegidos de los daños corporales, la cultura y el grupo humano correspondiente no podrían sobrevivir.
El epígrafe movimiento expresa que la actividad es tan necesaria al organismo como indispensable a la cultura. Estamos tratando de las condiciones generales bajo las que un grupo de personas vive y coopera, y en virtud de las cuales la mayoría de los miembros, en alguna circunstancia, y todos en cierto momento, deben obtener algún fin por medio de la actividad y la iniciativa.
El apartado crecimiento o desarrollo tiene aquí su lugar legítimo. Quiere decir lo siguiente: desde que los seres humanos durante su infancia dependen de sus mayores; desde que la madurez es un lento y gradual proceso, y la edad senil, en el hombre más que en cualquier otra especie, deja al individuo indefenso, los fenómenos de crecimiento, madurez y decadencia imponen a la cultura muy generales pero definidas condiciones. En otras palabras: ningún grupo podría sobrevivir ni subsistir su cultura, si el infante, inmediatamente después del nacimiento, quedara librado a sus propios recursos, como en el caso de muchas especies animales.
Finalmente, hemos agregado aquí la salud como una general necesidad biológica. La salud se refiere a todos los otros epígrafes, con exclusión quizá del segundo, y, aun en ese caso, la protección de los procesos reproductivos de posibles peligros externos constituye uno de los procedimientos higiénicos. En realidad, definida la salud en términos generales y positivos, importaría tanto como el mantenimiento del organismo en condiciones normales en cuanto se refiere a sus aptitudes para la indispensable producción de energía. Lo que justifica que hayamos reservado un encabezamiento independiente es que la salud desmejora y debe ser recuperada. Desde el momento que todos los otros epígrafes son positivos, el término "enfermedad" no sería apropiado, puesto que no es una necesidad biológica determinada por su concomitante. En cambio, si se lee como "cura o alivio de la enfermedad o de condiciones patológicas" resulta probablemente justificado, en el sentido de que impone ciertas condiciones limitativas a las sociedades humanas y da lugar a manifestaciones culturalmente organizadas.

Las dos columnas de nuestra lista deben leerse considerando cada par de encabezamientos horizontales como inseparablemente unidos. El verdadero sentido de nuestro concepto de necesidad implica su correlación directa con el concomitante que recibe de la cultura.
Cuando consideramos cualquier cultura que no esté en estado de decadencia o desintegración completa, sino en su desarrollo normal, hallamos que la necesidad y su concomitante están directamente relacionados y se corresponden uno con otro. Las necesidades de alimento, bebida y oxígeno no son jamás fuerzas aisladas que impulsan al individuo o al grupo en su conjunto a una ciega búsqueda de alimento, agua u oxígeno; ni tampoco los hombres llevan consigo de uno a otro lado sus necesidades de bienestar corporal, de movimiento o de seguridad. Los seres humanos, bajo sus condiciones de cultura, despiertan ya con apetito matinal bien dispuesto, y también con un desayuno que los aguarda o que está listo para ser preparado. Ambas cosas, el apetito y su satisfacción, se producen simultáneamente en la habitual rutina de la vida. Salvo accidentes excepcionales, el organismo mantiene el grado necesario de temperatura gracias a la ropa con la cual se protege, a la templada habitación o a la estufa de la vivienda y, por fin, hasta por medio de caminatas, carreras u otra actividad. Es cierto que el organismo se adapta, de modo que en el dominio de cada necesidad específica se desarrollan ciertos hábitos; y, dentro de una organización cultural, estos hábitos encuentran satisfacciones rutinariamente organizadas.
Éste es el punto en el cual el estudio de la conducta humana se aparta definitivamente del mero determinismo biológico. Ya lo hemos puesto en claro señalando que, dentro de cada serie vital, el impulso es remodelado o codeterminado por influencias culturales. Los antropólogos están interesados en primer término por la manera en que se desarrollan, partiendo del impulso orgánico primario, los condicionados concomitantes del gusto y del apetito, de la atracción sexual, de las formas de adorno relacionadas con el bienestar físico, etc.
Se interesan también por la manera en que se estructuran los concomitantes culturales. Éstos no son en modo alguno simples. Con el objeto de proveer la constante corriente de sustancias nutritivas, vestidos, materiales de edificación, construcciones, armas y herramientas, las culturas no deben simplemente producir artefactos, sino que tienen también que desarrollar técnicas, esto es, acciones reguladas, valores y formas de la organización social. Será mejor, probablemente, considerar uno por uno los concomitantes culturales indicados en la segunda columna y ver qué representan como detalles de organización y estuctura cultural.