domingo, 12 de abril de 2020

Necesidades básicas y sus concomitantes culturales: La higiene y otras necesidades biológicas

La higiene podríamos ligarla a todo lo referido al bienestar orgánico, y todos los dispositivos sanitarios podrían ser analizados desde el punto de vista de las creencias de los nativos con respecto a la salud y a los daños mágicos. Junto a tales consideraciones, el etnógrafo tendría que registrar también el minimum de sentido común elemental, las reglas acerca de los riesgos, la extrema fatiga, la prevención de peligros y accidentes, así como el limitado pero nunca ausente renglón de los remedios caseros. En muchas culturas primitivas, este aspecto del concomitante cultural es dominado en primer término por las creencias en la hechicería y el encantamiento, esto es, en el poder mágico de ciertas personas o agentes para infligir daños corporales en el hombre.
Las necesidades biológicas son, en nuestro análisis, claros hechos de ciencia natural. Las definimos con referencia directa a nuestro concepto de la serie vital, es decir, a un minimum de determinismo fisiológico que debe formar parte de toda cultura. Por ejemplo, hemos considerado como una necesidad biológica la incorporación de las series vitales a las actividades de todos los individuos, o con respecto a la mayor parte de ellos, así como la reproducción de un número suficiente para mantener la densidad normal de la población. Aquellas necesidades pueden ser consideradas, por cierto, desde el punto de vista de los hechos fisiológicos y ecológicos solamente o con referencia a la comunidad en conjunto y a su cultura. La afirmación de que, bajo cualquier sistema de organización, con cualquier patrimonio cultural, las necesidades biológicas deben ser satisfechas, significa que en cualquier ambiente, en el polo o en el trópico, en el desierto o en la estepa, en la isla diminuta o en la jungla impenetrable, los seres humanos deben protegerse contra influencias físicas que perjudicarían permanentemente al organismo humano o minarían sin cesar sus energías; que ellos deben mantenerse dentro de un definido grado de temperatura; que necesitan aire para respirar, alimento para nutrirse y agua para apagar la sed.

Examinando el carácter de los concomitantes culturales de cada necesidad biológica, no hemos encontrado un patrimonio cultural simple u orientado exclusivamente en un sentido, de moco que tienda sólo a satisfacer la necesidad de alimento, reproducción, seguridad o conservación de la salud. Lo que realmente ocurre es una encadenada serie de instituciones vinculadas entre sí y presentes en cada uno de los aspectos particulares señalados.
Encontramos también que las actividades humanas pueden ser clasificadas de acuerdo con el tipo, el contenido y el fin específico. Hallamos dondequiera un reflejo de interés económico y de organización, de influencia educacional, de constricción consuetudinaria o legal y de autoridad política. Estas cuatro necesidades aparecen como otros tantos tipos principales de actividad, presentes bajo el régimen de la familia, los grupos de edad, el clan, los equipos cooperativos o las sociedades secretas. No sería difícil mostrar, sin embargo, que los dos tipos de análisis, funcional e institucional, están íntimimamente ligados.
Si nuestro análisis es correcto, deben considerarse concomitantes colaterales de todos los sistemas de actividades organizadas, tanto la conservación y funcionamiento del patrimonio material, como las reglas de propiedad y las técnicas de su producción y manejo. Es igualmente claro que los individuos deben ser reemplazados, tanto como los utensilios mismos. De aquí que la enseñanza práctica, bajo la forma de preceptos fisiológicos, instrucción general y aprendizaje, es un proceso implícito en la estructura de una institución.
El concepto de normas significa también codificación, así como factores coercitivos que inducen a las personas a respetar a aquéllas y a evitar que sean violadas. Los conceptos esenciales de organización y de penalidad, tanto como el distingo entre servicios y prerrogativas, constituyen la idea de autoridad. Por lo tanto, la estructura política es también un hecho que podría ser deducido del análisis de nuestro diagrama.
Ninguna institución puede ser funcionalmente relacionada con sólo una necesidad básica, ni tampoco, como regla general, con una simple necesidad cultural. La cultura no es, ni podría ser, una réplica de las necesidades biológicas en términos de concomitantes específicos. La sola circunstancia de que éstos abarcan un número de instrumentalidades adicionales, resultaría suficiente para mostrar que su producción y mantenimiento sería lo que más conviene para la satisfacción integral de una serie de necesidades.
Esto se puede ejemplificar claramente si consideramos la familia. En primer término la relacionamos con las necesidades reproductivas de la comunidad. Aun partiendo de la simple consideración biológica de que el infante depende enteramente de su medio social originario y de que su dependencia subsiste por largo tiempo, llegaríamos a la conclusión de que el grupo bisexual de hombres y mujeres que se organizan para unirse y multiplicarse, deben organizarse también para la prolongada atención y gobierno del recién nacido. Desde que ellos deben llevar a cabo, evidentemente, estas actividades biológicas, o parcialmente biológicas, en estrecho contacto con y dentro del mismo ámbito espacial, las necesidades corporales de seguridad, bienestar y movimiento serán satisfechas por el mismo patrimonio físico y el mismo sistema de hábitos y reglas que establecen el ámbito básico para la reproducción. Así la familia será siempre integrada por la reproducción, pero debido al principio de la proximidad, una serie completa de necesidades, ya nutritivas, ya relacionadas con la salud, el aseo y el bienestar corporal, deben ser satisfechas conjuntamente dentro de la organización doméstica. Por eso encontraremos en cada hogar, por una parte, un sistema de activiades económicas y una distribución de la autoridad, y por otra, el proceso de enseñanza de los jóvenes, que no es sino un aspecto de la satisfacción de sus necesidades primarias, puesto que se les protege y se les guía en las primeras etapas de su desarrollo. Es claro también que el grupo de vecinos organizados en un municipio tendrán interés común en el aspecto legal de la reproducción, y en especial en cuanto respecta al noviazgo y al manetenimiento de reglas morales, como las abstinencias mágicamente impuestas, el incesto o el adulterio.
En muchos casos también, el abastecimiento de víveres no puede ser considerado como asunto puramente doméstico, aun en las primitivas etnicas, puesto que implica la organización municipal y a veces grupos más amplios. Sería fácil mostrar que agrupaciones como el clan o la tribu, en el sentido político, no pueden correlacionarse punto por punto con una necesidad, sea básica o instrumental. La organización política de actividades como la defensa, la agresión o las grandes asambleas tribales demandan por cierto alguna forma de alimentación, alojamiento y protección climática. Por lo tanto, ya consideremos el clan, el grupo de edad, la fuerza militar o el concejo deliberativo del grupo, tendríamos que determinar el conjunto total de las necesidades o imperativos que deben ser satisfechos en el curso de una empresa exitosa. Aun considerando instituciones ya cristalizadas en altos niveles de cultura, esto es, instituciones con base profesional, comprobaríamos que muy raramente pueden ser definidas en términos de una simple y específica función. Al sistema bancario concierne, como es obvio, en primer término, el otorgamiento del crédito, manejo de las inversiones y capitalización de la empresa. Al mismo tiempo, sin embargo, es también una institución educativa, pues el aprendizaje interviene, en toda cultura, como parte de cualquier institución.
Por otra parte, si consideramos cualquier necesidad específica, hallamos indefectiblemente una variedad de grupos organizados, ninguno de los cuales puede satisfacer exclusivamente aquella necesidad. El cuidado de la salud, aun en nuestro medio, está a cargo de hospitales, doctores y nurses, quienes integran la profesión médica, organizada de acuerdo con las normas de la medicina científica. Y existen también otros remedios alternativos, ofrecidos por "curanderos" partidarios de las curaciones por medio del aire puro, el agua fría, la comida cruda o la luz solar, resueltos a tratar cualquier dolencia por sus exclusivos remedios.
¿Significa todo esto que la función de una institución no puede en modo alguno ser definida? De ninguna manera. Es siempre necesario al definir la función, al considerar un sistema de actividades organizado y establecido, determinar su naturaleza esencial y relacionarla con las otras funciones subsidiarias. La familia, como ya hemos dicho anteriormente, es una unidad reproductiva. Desde el punto de vista cultural, sin embargo, la reproducción incluye la enseñanza de los jóvenes, para la cual, en el hogar organizado, se debe proveer las bases económicas y las físicas. Podemos, por lo tanto, establecer que la generación, el desarrollo ontogénico y cultural de la juventud y su preparación para la vida, es la función de la institución doméstica. Podemos expresarlo aun más brevemente: la familia transforma la materia prima de los nuevos organismos en verdaderos ciudadanos del grupo o de la nación. Esta definición comprende a todas las sociedades humanas.   

martes, 7 de abril de 2020

La obra pedagógica de Platón


Los estudios que se seguían en la Academia fundada por Platón no se limitaban a los filósofos propiamente dichos, sino que abarcaban gran cantidad de ciencias auxiliares, tales como las matemáticas, la astronomía y las ciencias físicas. A la Academia venían jóvenes no sólo de Atenas, sino también de otras ciudades. Aunque es muy cierto que Platón trataba de formar políticos y gobernantes, su método no consistía simplemente en enseñar cosas que pudieran tener aplicación práctica e inmediata, por ejemplo la retórica, sino en fomentar el amor a la ciencia.
Además de dirigir los estudios de la Academia, Platón daba él mismo lecciones. Pero aquellas lecciones no se publicaron, contrariamente a lo que sucedió con los Diálogos. Por eso podemos suponer que Platón no diera en realidad lecciones formales.
Platón arremete contra las lecciones formales y contra la costumbre de consignarlas por escrito. Critica asimismo los manuales de instrucción. Las enseñanzas de Platón en la Academia debieron seguir las mismas pautas que sus Diálogos: una sucesión de preguntas y respuestas orales.
En la Academia no tenía cabida el estudio de la retórica, que al insistir en la forma y en el estilo obstaculizaba en definitiva la visión y la búsqueda del Bien. La retórica tiende a unas metas sospechosas: el éxito político y social, el discurso superficial y el engaño a la justicia.
Podemos establecer una clasificación de la obra de Platón en cuatro periodos:

◉ Período socrático: Platón está influido todavía por el determinismo intelectualista de Sócrates. La mayor parte de los diálogos terminan sin llegar a un resultado definitivo: Apología de Sócrates, Critón, Eutifrón, Laques, Ión, Protágoras, Cármides, Lisis.
◉ Período de transición: Platón está dando con el camino de sus propias opiniones: Gorgias, Menón, Eutidemo, Hipias, Crátilo, Menexeno.
◉ Período de madurez: Platón está ya en posesión de sus propias ideas: El banquete, Fedón, La República, Fedro.
◉ Obras de la vejez: Teeteto, Parménides, Sofista, Político, Filebo, Timeo, Critias, Las leyes, Cartas VII y VIII.


Mosaico que representa la Academia de Platón

lunes, 6 de abril de 2020

Lagos endógenos y exógenos

Las formas y dimensiones de los lagos, así como hasta cierto punto las características de sus aguas, dependen en gran parte de la forma de originarse. El estudio de los lagos debe empezar, pues, por su génesis.
Fundamentalmente, existen dos tipos de lagos: los de origen endógeno, es decir, originados por agentes geológicos internos, como por ejemplo los volcanes; y los lagos de origen exógeno, cuya formación depende únicamente de agentes exteriores, como la erosión del viento, el agua, el hielo, etc.
Los lagos más importantes y profundos de la Tierra son, sin lugar a dudas, de tipo endógeno, debidos a plegamientos o roturas de la corteza terrestre, que han hundido algunas dovelas continentales en las que posteriormente se ha acumulado el agua, tal como sucede en los grandes lagos de Suiza o de Canadá.
Mucho más abundantes son los lagos de tipo exógeno, que según el agente generador pueden ser glaciares (producidos por la acción de los glaciares) o cársticos (excavados por disolución del agua en rocas solubles).

El lago de Sanabria (Zamora) es el lago glaciar más grande de la Península Ibérica.

viernes, 3 de abril de 2020

El inicio de la Academia de Platón

Platón (427-347 a.C.)
Platón nació en el año 427 a.C. dentro de una familia de grandes linajes aristocráticos, de la cual varios miembros desempeñaron en su tiempo cargos importantes. Recibió la escolarización habitual de los muchachos atenienses. Cultivó con éxito la gimnasia, la música y la poesía, hasta que, a los 18 años, alistado en las filas de la caballería, como todos los miembros de la aristocracia, cumplió el servicio militar como ephebos. Fue sobre el año 407 cuando conoció a Sócrates y comenzaron así ocho años en que Platón gozó del magisterio socrático, donde la calidad de discípulo incluía la categoría de amigo. Este encuentro suscitó su vocación por la filosofía.
El proceso y la muerte de Sócrates, bajo el régimen de la democracia, determinaron su hastío por la política y le inspiraron el famoso principio de que “no cesarán las calamidades humanas mientras no gobiernen los verdaderos filósofos o se hagan filósofos los gobernantes”. El trágico fin de Sócrates le indujo a apartarse de la vida pública, y durante la década siguiente (399-389 a.C.), se mantuvo totalmente alejado de ella. Parece ser que para Platón fueron éstos los años de sus grandes viajes. En Italia meridional entró en contacto directo con los pitagóricos. Durante toda su vida, Platón permaneció sometido a su influencia. Durante sus viajes abandonó definitivamente la intención de emprender una carrera política.
En torno al año 389 regresó a Atenas y empezó a enseñar en o cerca del gymnasion. El gymnasion era popularmente conocido por el nombre de academia, y la escuela de Platón, fundada probablemente en los inicios de su carrera docente en Atenas, recibió la misma denominación.
La decisión de Platón de convertirse en maestro se debió, en parte al menos, a su creciente insatisfacción por el régimen de la democracia popular; su oposición al sistema venía motivada por unas innegables simpatías aristocráticas. Basándose en su creencia en un bien superior al de la voluntad popular, y rechazando el humanismo de Protágoras (el hombre como medida de todas las cosas), Platón afirma su fe en la medida absoluta, la justicia, fuera del alcance de toda manipulación humana. El mejor de todos los mundos posibles es aquel en el que impera la armonía social y política, gracias a la actuación de la justicia. Pero no es posible llegar a ello sin que el gobierno se base en la regla suprema de la justicia, administrada por hombres ilustrados. Parece claro que estos hombres ilustrados no pueden ser más que los aristócratas.
Platón empieza a elaborar una teoría sistemática de la educación que llegue a englobar la totalidad de las relaciones individuales con el Estado. Pero esta teoría no estaba necesariamente concebida para ser aplicada de forma inmediata; se trataba más bien de un ideal a tener constantemente presente, lo cual suscita en definitiva una distinción importante que es preciso hacer entre los dos medios de que disponía Platón para la difusión de sus pensamientos. Consistían en la enseñanza formal de la Academia, por una parte, y en sus diálogos escritos por otra.
Platón presenta la dialéctica como la forma suprema de la actividad pedagógica. Todos sus diálogos se refieren de alguna manera a la dialéctica, y por otra parte muchos de ellos tratan de la educación. Y algunos, especialmente La República y Las leyes, se ocupan de la educación en tanto que actividad dialéctica.
Su muerte ocurrió en el 347 a.C., y fue enterrado en el jardín de la Academia. Sus trece últimos años fueron serenos y dedicados a la reflexión y al estudio.

viernes, 27 de marzo de 2020

El pensamiento pedagógico de Lucio Anneo Séneca

Estatua de Séneca en Córdoba
1. Vida y obra
Lucio Anneo Séneca nació en Córdoba en el año 4 a.C. Fue gran filósofo y poeta. Siendo niño, fue llevado a Roma junto con sus hermanos. Más tarde recibió lecciones de los filósofos Sextio, Atalo, Soción de Alejandría y Demetrio el Cínico. Joven todavía, fue a Egipto, regresando pronto a roma. Fue senador en tiempos de Calígula y alcanzó entonces con sus libros su genial temperamento, su sobriedad de vida y el tona moralista de su ciencia, tal popularidad que llegó a excitar la envidia de los emperadores, primero de Calígula y después de Claudio. Tras el destierro a Córcega por la envidia de Claudio hacia él, regresó a Roma después de ocho años. Se encargó de la educación de Nerón, quien le proporcionó un período de vida de riqueza y opulencia. Pero la envidia que todos tenían de Séneca llegó hasta el mismo Nerón, quien apartó a Séneca de su lado. Retirado Séneca a la vida privada, vivió modestamente a las afueras de Roma. Se consagró a sus meditaciones filosóficas hasta la condena a muerte que le proporcionó injustamente su discípulo.
Sus obras en prosa son: De situ Indiae, De motu terrarum, De situ et sacris Aegyptiorum, Consolatio ad Marciam, De tranquilitate animi, De ira y De brevitate vitae.

2. Pensamiento
Séneca expone todos los preceptos educativos preocupado enormemente por el hombre y su perfeccionamiento. Dejó un pensamiento muy claro seguido por muchos pensadores, aunque fuera un hombre bastante paradójico en el sentido de que su pensamiento no iba de acuerdo con su conducta, acusado de adulterio. Pero esa vida azorosa nos ayuda a comprenderlo y hace más real su idea de hombre.
No participa del optimismo exagerado de Sócrates, sino que comprende el papel de la voluntad, la debilidad de la naturaleza humana, que hace al hombre verdadero. En su pensamiento encontramos ideas que le acercan al pensamiento cristiano.

 Sobre la divinidad  
En su obra, la idea de un Dios que trasciende a la materia, aparece con claridad. Por otra parte, la idea de un Dios cercano al hombre es patente, y a la vez, Dios es superior a él. El acercamiento del hombre a Dios debe ser desde el acercamiento a la persona.
Ángeles Galino recoge las ideas de Séneca acerca de Dios:

Dios está tan encima del hombre que no puede recibir injurias ni beneficios del hombre.
Dios no es ajeno ni indiferente a la vida de los hombres.
Dios es modelo sumo de generosidad, da sin recibir.
Dios premia a los que le son fieles, pero no con bienes materiales, sino apartándolos de lo que pudiera servir para su imperfección.
Dios es ejemplo para el hombre.

 El alma  
La idea de la trascendencia que comienza a entreverse en el hombre no es clara. La muerte, o nos consume o acaba con nosotros o nos libera o es un final o es un tránsito. Séneca afirma que la virtud prepara al alma para el conocimiento de las cosas del cielo, para cierta participación de la existencia divina. Llega incluso a decir que esta vida es "un camino hacia otra mejor y más larga", de tal manera que en ella iríamos madurando hacia "un nuevo nacimiento".

 La inmortalidad  
Para Séneca, la vida es en parte un ir muriendo; así, por ejemplo en Cartas a Lucilio, le dice:

No caemos de súbito en la muerte sino que a ella vamos minuto a minuto y cuando crecemos, la vida decrece. [...] No quiso vivir quien no quiere morir. La vida se nos dio, con la condición de la muerte, y a ella nos conduce. Temerle es un desatino.

En otro de sus textos, recoge la siguiente reflexión:

Tras la muerte nuestra alma tendrá motivos de felicitarse, cuando salida de estas tinieblas en las que se revuelca, no sólo verá la realidad con ojos cegajosos, sino que admitirá en sí todo el deslumbramiento del día y será restituida a su cielo que ocupará por derecho de nacimiento.

La idea de la muerte es como un fin total. También justifica el suicidio:

Es lícito que vuelvas allí de donde viniste.

 El hombre  
Su naturaleza racional lo eleva y hace que su naturaleza humana guarde parentesco con la naturaleza divina. Aparece pues aquí una idea que permanece constante en la filosofía de la educación: el dualismo entre alma y cuerpo, o el cuerpo como limitación del alma.

 La razón  
La razón es el distintivo del hombre. La razón le exige que viva de acuerdo con su naturaleza. Para Séneca, la sabiduría y la felicidad estarían en ajustarse el hombre a la ley.
"Todo objeto se valora de acuerdo con la relación que tiene con la realidad ideal de belleza". Pues bien, en el hombre se valorará su bondad en cuanto su razón sea recta y amplia y esté acomodada a lo que reclama su naturaleza. Pues a esta acomodación de la razón a la propia naturaleza del hombre, es a lo que Séneca llama virtud. La virtud es el sumo bien del hombre, es su plena realización.
La razón sería la raíz última de la libertad del hombre. El hombre puede ser libre a diferencia del animal, porque su razón tiene la fuerza necesaria para evadirse de la necesidad.
Pero para Séneca, todo esto no es tan fácil como parece. Este camino de perfección no es fácil. Su existencia es dramática porque a veces es arrastrado por los demás, por la opinión de la mayoría, y eso hace que se oscurezca su propia razón.
El hombre tiene un espíritu enfermo y no se da cuenta. Se le exige un constante esfuerzo para luchar contra aquello que le separa de su camino recto. A veces el hombre se ve vencido. No acepta la existencia de la muerte, le teme a la muerte, y esto hace que busque el placer, y como las cosas materiales no le satisfacen plenamente, está intranquilo. Solamente la virtud aporta al hombre un gozo perdurable y le ofrece la felicidad.

 Verdad, felicidad y amistad  
El hombre alcanza la felicidad por la virtud. La virtud sería sinónimo de orden, belleza interior, constancia y concordia. Esta concordia es para Séneca lo más importante, y así dice:

Por eso puedes declarar con osadía que el sumo bien es la concordia del alma porque las virtudes están necesariamente donde hay consenso y unidad, mientras que la disidencia es propia de los vicios.

La virtud también consiste en no dejarse llevar por las circunstancias, mantenerse firmes ante los cambios de la vida.
La felicidad del hombre no puede llegar sólo en forma de promesas de bienestar, sino en estrecho contacto con nuestra naturaleza racional:

Puede llamarse feliz aquel que ni desea ni teme.

Será feliz aquel que se vea libre gracias a la razón. Este estado de independencia de la persona no lo puede tener más que el hombre, no el animal.

Feliz el que tiene recto juicio, el que se contenta con lo puesto, el que es amigo de las cosas, aquel a quien la razón le hace ver que el bueno el estado en que se encuentran las cosas.

El hombre debe estar por encima de las necesidades.

Ser feliz es vivir conforme a la naturaleza.

El camino para alcanzar la virtud y la felicidad lo pone Séneca en la Filosofía. Para él, el fin de la filosofía es conducir al hombre por medio de la investigación y del amor a la sabiduría, a la felicidad.
La virtud exige del hombre una entrega a la filosofía. El camino de la virtud es la Filosofía, pero también exige la Filosofía que el hombre se entregue a la virtud.
Como planteaba Sócrates, la Filosofía no puede quedarse en el ámbito teórico: el verdadero filósofo es aquel que no se contenta con la pura contemplación de la verdad, sino que esa contemplación de la verdad le compromete a una vida consecuente.
La Filosofía no enseña a pensar, sino a vivir. Ella forma y modela el alma, ordena la vida, gobierna los actos, dirige el camino entre la vida y las fluctuaciones de ésta. Este modo de vivir de la filosofía, es la Filosofía.

3. Carácter universal. Sobre el perfeccionamiento del hombre                
Cuando Séneca se plantea la idea del perfeccionamiento del hombre, arranca de una consideración racional del hombre y para él, la mera existencia del alma racional indica una posibilidad radical de perfección.
Esta perfección consiste fundamentalmente en seguir la naturaleza en aquello que le es propio, la racionalidad. Este perfeccionamiento no puede rechazar la parte irracional, sino que la debe someter a la ya citada racionalidad.
A diferencia de otros pensadores posteriores, quienes decían que el hombre es bueno por naturaleza, Séneca piensa que el hombre nace racional, con todas las posibilidades, pero su plena naturaleza humana debe conquistarla por el esfuerzo.
Además, le da un carácter universal a estas posibilidades: desaparecen las barreras geográficas, todos los hombres tienen esta disposición a ser hombres.

4. Sobre la educación
La educación es un proceso de perfeccionamiento. La educación es ese medio que se ofrece al hombre para actualizar sus posibilidades, y es necesaria para todos.
Tres son los objetivos de la educación para Séneca:

① Conseguir la salud del alma.
② Conseguir la victoria en la lucha.
③ Conseguir para el hombre la libertad interior.

Es una educación transformadora del hombre. Cuando habla del ideal pedagógico podríamos verlo en el programa de vida que establece para sí mismo y que de alguna manera recuerda a Confucio:

Viviré sabedor de que viví para los otros, me someteré a los trabajos por duros que sean apuntalando el cuerpo con el alma, me mantendré impasible ante los vaivenes de la fortuna, nada creeré poseer, solamente sino aquello que hubiese dado de corazón, no obraré por el parecer de la gente sino al dictado de su conciencia, seré sobrio, afable con los amigos, con los enemigos manso y generoso, sabré que mi patria es el mundo y mis protectores los dioses, y cuando la naturaleza reclame mi vida, saldré atestiguando haber amado la buena conciencia y los deseos virtuosos y no haber cercenado la libertad de nadie ni mucho menos la mía.

Séneca es consciente de proponer una meta alta al hombre y cuando sus conciudadanos le critican acusándole de decir cosas bonitas pero sin cumplirlas, él contesta a esto que por lo menos tiene una meta.
Séneca es optimista respecto a las posibilidades del hombre y realista en cuanto que ve las dificultades del perfeccionamiento. Él afirma que lo más importante es tener la meta puesta, ya que así las dificultades se pueden vencer.
Séneca entiende la sabiduría como un conocimiento vital. El hombre debe aspirar a la posesión de la verdad universal, pero lo primero para el hombre es conocerse a sí mismo. Por lo tanto, la sabiduría tiene que ayudarle en esta tarea, investigando en su interioridad. Este investigar no puede quedarse en un nivel intelectual, sino trascender desde este nivel hasta el querer. Este conocimiento de sí mismo tiene que ir hacia el perfeccionamiento.

El conocerse debe tener como fin implantar el dominio absoluto del alma y esto no se consigue sólo con pensarlo, no es fácil ni se consigue sin lucha, porque aprender la virtud es desprenderse de los vicios, para llegar a conocernos tenemos que quitarnos hábitos mal aprendidos. La finalidad de la educación es conseguir el ser bueno.

Por lo tanto, la educación tiene que ir al interior del hombre.

Cúrese el espíritu, de él salen los sentimientos, las palabras, las costumbres, la expresión del rostro, si el espíritu está sano y vigoroso el lenguaje es fuerte y vigoroso, pero si él cae todo lo externo caerá.

Séneca habla de la dificultad de la educación y de lo importante que es la voluntad.

No puede llevar gran espíritu al combate el atleta que no sufrió jamás rozaduras. Aquel que derribado en tierra sufrió el peso del adversario y ni aun abatido perdió animosidad, aquel que tantas veces cayó y tornó a levantarse, éste desciende a la arena con esperanza.

Son muchos los textos en los que habla Séneca de que la meta del hombre es su perfección y que para llegar a ésta hay que reflexionar sobre sí mismo:

Obligo a mi espíritu a estar recogido en sí mismo para que no se derrame en su interior.

Esta interioridad no es opuesta a la relación social. Según Séneca, el hombre no debe arrastarse por la opinión de la mayoría.

 La amistad  
También es un tema tratado por Séneca. La amistad no es sólo intercambio de bienes materiales; crea unos lazos tan fuertes que ninguna prosperidad o cosa mala le es indiferente al otro. La amistad es necesaria para alcanzar la felicidad. 

Si quieres ser feliz es necesario que vivas para el otro.

Aquí hay resonancias del pensamiento cristiano.

 La libertad  
Encontramos conceptos de libertad interior en su obra:

Se equivoca mucho el que crea que la esclavitud afecta al hombre íntegramente, porque la mejor parte de él está libre de ataduras. Los cuerpos están sujetos al mando de sus señores pero el alma es dueña de sí misma. El camino del hombre para alcanzar la libertad es duro y doloroso y sólo se consigue mediante la vida ascética.
[...]
Nuestra libertad no consiste en no sufrir sino en sobreponerse al sufrimiento.

 La trascendencia social  
Séneca relaciona la perfección del hombre con la trascendencia social.

No alcanzará la felicidad quien mire solamente en su provecho.

Séneca empuja al hombre para que participe en la vida social, pero advierte que, cuando las cosas públicas están tan mal que la actividad del sabio no se abre paso, es mejor abandonarla, no egoístamente, sino para, desde el retiro, volver a plantearse todas las cosas y poder aconsejar mejor a los demás.