Las técnicas de comunicación están cambiando rápidamente las condiciones del trabajo escolar. Los equipos técnicos aumentan las posibilidades autoinstructivas de individuos y grupos pequeños, y por otro lado permiten la presentación simultánea, visual y auditiva, de cualquier material de enseñanza a grupos grandes de alumnos.
La razón última del enriquecimiento educativo que la técnica moderna ofrece está en que facilita el contacto directo entre el alumno y la realidad que debe ser conocida.
1. El viejo concepto de libro de texto
El libro de texto, tradicionalmente, se nos presenta como algo que tiene un contenido completo y concluso. Y ciertamente con esto estamos cegando la posibilidad de que los alumnos se adentren por el mundo intelectual utilizando los medios que la cultura pone a su disposición.
Es mucho mejor un texto que necesite complemento, que obligue a salir de sus páginas, para enriquecerse con otros materiales de cultura. También es menester que el libro se nos presente como algo que requiere una continuación en el trabajo escolar, que incite al trabajo posterior y no como algo que cierre las puertas a este esfuerzo, a esta inquietud. Ante el libro de texto tradicional, los alumnos crean la mentalidad de que han de aprender lo que dice el texto, todo lo que dice y sólo lo que dice.
2. Los libros escolares en la educación personalizada
Atendiendo al proceso completo de aprendizaje, una educación personalizada debería contar con diferentes libros de texto:
2.1. Libros de lectura
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| Biblioteca escolar |
El libro de lectura es el destinado a la adquisición y ampliación de conocimientos del escolar sin que éste tenga la preocupación del aprendizaje completo de todo cuanto en el libro se diga. Se trata de un libro que se puede utilizar con gozo, sin la pesadumbre de la obligación de aprenderlo. El libro de lectura se usa bien para ambientar previamente una enseñanza o bien para ampliarla con posterioridad. Libros de lectura especialmente adecuados a las instituciones escolares son tanto los libros científicos como los libros que pudieran llamarse paracientíficos y los estrictamente literarios.
2.2. Libros de estudio y trabajo
Desde un punto de vista económico, parece más conveniente que los libros de estudio y trabajo estén separados, ya que el libro de trabajo se agota, estropea o gasta, con el uso, mientras que el de estudio permanece. Por lo general se presentan como libros o cuadernos, y ofrecen alguna información, sugieren trabajos e indican la técnica y el material para que el alumno pueda realizarlos.
En el marco de la educación personalizada, la expresión típica del libro de estudio es el libro programado, en el cual el contenido está dividido hasta sus elementos más simples; cada uno de estos elementos es presentado como un paso de aprendizaje y cada uno de estos pasos de aprendizaje sometido a un elemento de control, que permite conocer si este paso ha estado correcta o incorrectamente dado. Si el elemento fue bien adquirido, la conciencia de que se ha tenido un éxito, aunque sea mínimo, refuerza el proceso de aprendizaje. Si se cayó en error se ofrece al estudiante la posibilidad inmediata de rectificar.
La técnica lineal de Skinner presenta el mismo programa para todos. Es un tipo de educación personalizada, sólo en cuanto que se respeta el ritmo individual de cada estudiante. No es personalizada respecto al contenido.
La técnica de programación ramificada de Crowder presenta una información con posibilidades de varias respuestas y de elección entre ellas. Según se elija una u otra respuesta, el camino que sigue el estudiante es diferente. Así mismo, se respeta el ritmo individual, de manera que cada estudiante puede emplear el tiempo que necesite para cubrir un programa.
2.3. Libros de referencia
El libro de referencia es el que se puede considerar como un depósito de datos al que se acude en un momento determinado para fijar con precisión un conocimiento concreto. Interesa pues una página determinada, quizás una línea nada más o unas pocas páginas. Libros de referencia son los diccionarios, repertorios o anuarios, atlas geográficos, históricos o de otra índole, las colecciones de revistas e incluso los grandes tratados sistemáticos de una ciencia cualquiera.
2.4. Libros de control
Son un instrumento para que los escolares sean capaces de comprobar en qué medida los objetivos de un trabajo han sido alcanzados.
3. Las fichas
Las fichas tienen la ventaja de su movilidad -pueden utilizarse de muchas maneras- y también, de su gran adaptación. Además, pueden construirlas el maestro o los propios escolares, de acuerdo con los objetivos de la escuela y con las posibilidades que ofrece la institución escolar y el medio en que se desenvuelve.
Dottrens utiliza cuatro tipos de fichas:
- Fichas de instrucción: Son propiamente fichas en las que se da un material informativo a los escolares.
- Fichas de recuperación: Están destinadas a los alumnos menos dotados y que tienen más dificultad para un determinado tipo de aprendizaje.
- Fichas de desarrollo: Están destinadas a aquellos sujetos que tienen una gran capacidad respecto a un campo determinado de cultura y que pueden ir más allá.
- Fichas de ejercicios: Son aquellas que sugieren trabajos, que vienen desde el punto de vista práctico a afianzar las ideas o bien a aplicar al mundo de la experiencia del niño las ideas adquiridas en el estudio.
Freinet utiliza tres tipos de fichas:
- Fichas madre: Serían las fichas base semejantes a las anteriores fichas de instrucción.
- Fichas de documentación: Son fichas destinadas a ampliación y complemento de lo que se ha aprendido en las fichas madre.
- Fichas de ejercicios: Orientan acerca de trabajos posibles de tipo práctico, con objeto de perfeccionar los conocimientos adquiridos.
Teniendo en cuenta la experiencia recogida en algunas escuelas y atendiendo al proceso completo del trabajo escolar, parece conveniente el uso de los siguientes tipos de fichas:
- Fichas de orientación: Indican al escolar las actividades que han de realizar, el modo de realizarlas y el material que le conviene utilizar.
- Fichas de información: Se ofrece un texto para estudiar.
- Fichas de control: Su objetivo es que el alumno pueda comprobar el resultado de su trabajo. Vale la pena insistir en que el control se incorpore al trabajo diario y no se convierta en un acto solemne.
- Fichas de recuperación o retroacción: Dirigidas a aquellos alumnos con menos posibilidades.
- Fichas de desarrollo o proacción: Dirigidas a los alumnos más capaces.
Para todo tipo de fichas es aplicable el principio de que una ficha no puede tener más de una idea, ni puede referirse más que a un ejercicio, a un trabajo. La razón de esto es que el valor de una ficha radica justamente en su movilidad, en poder destacar una ficha del resto del contenido informativo y trabajar con ella. Desde el momento en que ponemos más de una idea en una ficha, esa movilidad queda limitada.
4. La realidad y los modelos tridimensionales
El enfrentamiento de los escolares con los objetos reales es más eficaz que la presencia de las representaciones gráficas o las descripciones verbales. De aquí el valor de las cosas reales como material de enseñanza y aprendizaje.
Cuando las limitaciones por tamaño, complejidad, movilidad o peligrosidad, de los objetos no puedan ser vencidas, los objetos reales pueden ser sustituidos en el aula por modelos que pueden cambiar el tamaño, la complejidad, el tiempo de operación, los posibles peligros y el excesivo coste económico: por ejemplo, esferas para representar la Tierra, reproducciones de circuitos eléctricos, representaciones tridimensionales del organismo humano, maquetas, construcciones, mapas en relieve...
5. El equipo audiovisual tecnológico
La gran variedad de aparatos y material que se pueden utilizar en las instituciones escolares es susceptible de ser reducida a los siguientes grupos:
5.1. Material visual directo
Dentro de este grupo se incluye el clásico encerado y sus variantes actuales, tales como el cuadro de corcho, el franelógrafo, el encerado magnético; se incluye también todo el material gráfico utilizado directamente en la clase tales como mapas, grabados, carteles.
5.2. Proyecciones fijas. El retroproyector
En este apartado se incluye el proyector de diapositivas, el proyector de objetos opacos, el proyector de filminas o el retroproyector.
El retroproyector es el más utilizado por varias razones:
- Mientras que la mayor parte de las técnicas de proyección tienden a reemplazar al profesor, el retroproyector lo complementa o refuerza.
- El profesor puede estar en comunicación constante con los alumnos.
- La luminosidad del aparato hace posible su uso sin oscurecimiento excesivo del aula.
- Se puede alterar o repetir cuantas veces se quiera el material proyectado.
5.3. Proyección móvil
Se incluyen aquí todas las posibilidades que el cine y el vídeo ofrece a la educación.
5.4. Reproductor de discos
El reproductor de discos es una fuente de información tanto en el campo intelectual como artístico, y no sólo en el ámbito musical, también en cuestiones literarias, filosóficas...
Tiene además la ventaja de que se puede grabar o modificar cualquier material, por lo que puede utilizarse eficazmente para ayudar a los escolares a corregir hábitos defectuosos de lenguaje, tanto en la pronunciación como en los errores gramaticales, ayudándoles también a expresar las ideas con claridad, concisión, lógica y fuerza. Por otro lado, no hace falta detenerse en hablar de la utilidad que tiene para el aprendizaje de un idioma extranjero.
Además, se puede conectar con un proyector de diapositivas, por ejemplo, por lo que permite combinar material auditivo y visual que resulta de extraordinaria eficacia en la escuela.
5.5. Radio. Sistema central de sonido. Telelectura
Estos sistemas permiten la participación de varios grupos de escolares, separados físicamente, en una conversación o trabajo cooperativo.
5.6. Televisión
La televisión puede ser utilizada para presentar en la escuela inmediatamente los acontecimientos importantes del mundo o de la comunidad, presentar ideas visualmente, presentar puntos de vista, proveer la última información sobre un asunto cualquiera, dramatizar aspectos de la lección, orientar sobre actividades de aprendizaje, dirigir la atención, crear intereses...
La realización de experiencias, lecturas, proyectos y en general las creaciones originales pueden ser también realizadas individualmente como consecuencia de un programa de televisión.
5.7. Material programado. Máquinas de enseñar y computadoras
Tienen la ventaja de controlar mecánicamente las respuestas de los estudiantes de suerte que hace imposible el avance sobre respuestas incorrectas.
6. Las fuentes del material. Adquisición y construcción
El material se puede clasificar en dos grandes grupos: el material que se puede adquirir en el comercio y el que se puede construir. El más importante desde el punto de vista de la educación personalizada es el material que el maestro puede hacer, y mejor aún si son los escolares quienes lo construyen y recogen.
Una educación personalizada debe dejar campo, dentro de la institución escolar, para el trabajo manual, entendiendo por éste el que los escolares cultiven un trozo de terreno, arreglar una silla que se ha estropeado, construir una caja para meter cosas de su interés, construir un aparato para cazar mariposas o preparar un bote para meter grillos.
El trabajo manual tiene sentido en sí mismo por su necesidad en la vida corriente, pero también tiene un valor intelectual, como fuente de conocimientos, porque, en definitiva, las puertas de entrada de nuestros conocimientos intelectuales son los sentidos. Por otra parte, todo lo que de nuestros conocimientos ha de tener aplicación o proyección en la vida ordinaria, casi siempre pasa a través de la manipulación.
Teniendo en cuenta la variedad de materiales y su ampliación y uso constantes, es muy interesante organizar el material de los Departamentos, en cuya producción, selección y distribución colaboren profesores y alumnos.
7. El material desde el punto de vista de su utilización
Desde el punto de vista de su utilización, el material se puede considerar de tres tipos distintos:
- Material audiovisual: Destinado a proporcionar elementos sensibles e información que permitan un conocimiento intuitivo de la realidad.
- Material de lectura y estudio: Constituido principalmente por la descripción o explicación simbólica de la realidad a través principalmente del lenguaje verbal y matemático. Está más relacionado con las funciones intelectuales que con la actividad predominantemente sensorial.
- Material de ejecución: Ligado a la expresión dinámica y compleja en el cual se incluye cualquier tipo de material utilizable por los estudiantes para producir algo. Los materiales de ejecución son quizás los más motivantes, porque son los que enlazan las actividades escolares con la realidad que circunda al estudiante, y responden a sus necesidades.
8. Lo básico en el material
El principio básico que ha de regir la selección y confección del material para la educación personalizada es el de facilitar el trabajo del alumno para que no necesite constantemente la presencia física del profesor. Desde este punto de vista resulta indispensable el siguiente material:
- Fichas de orientación o guía, para que en cualquier momento el estudiante sepa qué puede hacer y cómo hacerlo.
- Material de referencia necesario para obtener la información deseada.
- Material para confeccionar y reproducir cualquier expresión gráfica o escrita.
En la educación personalizada, más interés que el material mismo tienen los elementos para que los estudiantes los seleccionen o construyan.
El rasgo esencial de la cultura tal como la vivimos y experimentamos, como la podemos observar científicamente, es la organización de los seres humanos en grupos permanentes. Tales hechos están relacionados por cierto acuerdo, por leyes o costumbres tradicionales, por algo que corresponde al contrato social de Rousseau. Los vemos siempre cooperando dentro de un determinado ámbito material: un sector de ambiente geográfico reservado para su uso, un equipo de herramientas y artefactos, una porción de riqueza que les pertenece por derecho. En esa cooperación ellos siguen tanto las reglas técnicas de su status o profesión, las normas sociales de etiqueta y consideraciones consuetudinarias, como las costumbres religiosas, jurídicas y morales que conforman su conducta. Es siempre posible también definir y determinar sociológicamente qué efecto producen las actividades de un grupo humano así organizado, qué necesidades satisfacen, qué servicios presta cada uno a sí mismo y a la comunidad en su conjunto.
Será bueno hacer aceptable esta general aserción por medio de una breve referencia empírica. Consideremos primero bajo qué condiciones la iniciativa privada llega a ser un hecho cultural. La invención de un nuevo recurso tecnológico, el descubrimiento de un principio nuevo, la formulación de una idea novedosa, una revelación religiosa o un movimiento estético o moral, permanecen culturalmente intrascendentes a menos que se traduzcan en una serie organizada de actividades cooperativas. El inventor debe sacar patente y formar una compañía para la producción de su invento. Debe, ante todo, convencer a alguien que éste rendirá al ser industrializado, y luego persuadir a otros de que el artículo es digno de adquirirse.
Hay que constituir y reglamentar una compañía, procurar el capitar, desarrollar las técnicas y por fin lanzar la campaña industrial. Ésta consiste en actividades productivas, comerciales y de propaganda que pueden tener éxito o fracasar; en otras palabras, puede cumplir una definida función económica satisfaciendo una nuevas necesidad después de haberla hecho nacer o bien satisfacer más cumplidamente una necesidad existente.
De la misma manera, un descubrimiento científico debe también ser corporizado y controlado a través del equipo material de un laboratorio, de la observación experimental, de los datos estadísticos y hasta de su publicación. Debe convencer a cierto número de personas y ser susceptible de aplicarse prácticamente o por lo menos vincularse con otras ramas de conocimiento, y sólo entonces puede decirse que ha cumplido la precisa función científica de hacer acrecentado nuestro saber.
Si debiéramos examinar desde este punto de vista cualquier movimiento, como por ejemplo el nudismo o la natalidad controlada, veríamos que en todos y en cada uno sería posible comprobar un cierto acuerdo sobre la expresión de un propósito común entre los participantes del movimiento.
Deberíamos también estudiar la organización de tal movimiento con respecto a su gobierno, derechos de propiedad, división de funciones y actividades, deberes y beneficios derivados. Sería necesario también registrar las reglas técnicas, éticas, científicas y legales o cuasi legales que regulan la conducta del grupo; sería bueno, además, confrontar estas reglas con la conducta actual de los individuos. Finalmente, tendríamos que aclarar la posición del grupo en cuanto se relaciona con la comunidad como un todo; esto es, definir su función.

De acuerdo con nuestros principios, hemos partido de nuestra propia civilización, convencidos de que la antropología puede también comenzar por casa. Empezamos también analizando si cualquier idea, invento, revelación religiosa o norma ética tienen importancia social o cultural sin haber sido organizados. Nuestra respuesta fue claramente negativa. Un punto de vista, un movimiento ético, el más grande descubrimiento industrial, son culturalmente nulos y vanos, en tanto estén confinados en el cerebro de una persona. Si hubiera Hitler desarrollado todas sus doctrinas raciales, todas sus visiones de una Alemania nazificada, y de un mundo esclavizado a sus legítimos amos, los nazis alemanes; si hubiera ultimado a todos los judíos, polacos, holandeses y al pueblo inglés, y llevado adelante la conquista del mundo; si hubiera hecho todo esto sólo en su mente, el mundo habría sido más feliz y a su vez la ciencia de la cultura librada de uno de sus más monstruosos si bien más esclarecidos ejemplos, de cómo la iniciativa privada, cayendo en suelo fértil, puede conducir al desastre y a la matanza universales, al hambre y a la corrupción. Podríamos hacer exposiciones similares en diferente tono acerca de los descubrimiento de Isaac Newton, de las obras de Shakespeare, de las ideas de Mahoma o San Francisco y aun sobre el mismo fundador de la Cristiandad.
Ni a la historia, ni a la sociología, ni a la antropología conciernen aquello que ocurre en la mente de un individuo, pero permanece en ella cualquiera sea el caudal de genio, visión, inspiración y malignidad que pudiera encerrar. De allí el principio general desarrollado, según el cual la ciencia de la conducta humana comienza cuando ésta se organiza.
Hay, sin embargo, tipos de actividades concertadas, que no son debidos al desenvolvimiento de una iniciativa individual dentro del movimiento histórico donde aquéllas se cumplen. Todo ser humano nace en el seno de una familia, una religión, un sistema de conocimiento, y con frecuencia en un estrato social o bajo una constitución política que, habiendo probablemente existido desde antiguo, no son modificados ni alterados durante su existencia. Séanos permitido, por lo tanto, complementar nuestro análisis precedente y mirar a nuestro alrededor, observar nuestras propias actividades en un día de trabajo o en la historia de una vida. Comprobaremos una vez más que dondequiera y en todo acto concreto el individuo puede satisfacer sus intereses o necesidades y llevar a cabo cualquier acción sólo dentro de los grupos organizados y por medio de la organización de las actividades. Considerad vuestra propia existencia o la de cualquiera de vuestros amigos o relaciones. El individuo duerme y se despierta en su casa, en un hotel, en un compamento o en alguna institución, sea un monasterio o el internado de un colegio. Cada uno de éstos representa un sistema de actividades organizadas y coordinadas en el cual se prestan y reciben servicios; en el que se provee de un abrigo material con mínimo o máximo "confort"; donde se vive a costa de alguien o se paga por ello; que reúne un grupo organizado de personas que lo administran, y que está sometido a una serie de reglas, más o menos codificadas, que los ocupantes deben seguir.
La organización de todas y cada una de estas instituciones, ya sea de mera residencia, doméstica o correcionales, está basada en una ley constitucional, en un conjunto de valores y convenios. Cada una de ellas satisface una serie de necesidades de los integrantes y de la sociedad en general y cumple de este modo una función. A menos que se trate de un monasterio, el individuo, después de despertarse, realiza las indispensables actividades higiénicas, toma su desayuno y sale. Se dirige luego al lugar de sus negocios, compra algo o pregona sus mercancías o sus ideas en alguna de las formas de venta. En todos los casos sus actividades están determinadas por su relación con algún asunto comercial o industrial, con una escuela o institución religiosa, con una asociación política u organización recreativa en las cuales es autoridad o subordinado. Si examináramos la conducta diaria de cualquier individuo, varón o mujer, joven o viejo, rico o pobre, hallaríamos que todas las fases de su existencia deben relacionarse con uno u otro de los sistemas de actividades organizadas en los que puede ser subdividida nuestra cultura, a la cual aquéllos, en su conjunto, constituyen. Hogar y negocio, residencia y hospital, club y escuela, comité político e iglesia, en todas partes hallamos un lugar, un grupo, un conjunto de normas, reglas de técnica, un estatuto y una función.
Un análisis más profundo mostraría, además, que en cada caso tenemos un fundamento muy claro y definido en el estudio del ambiente material, con los objetos específicos que le pertenecen, como los edificios, el equipo y el capital incorporado a una institución. Hallaríamos también que para formarnos una idea clara de un club atlético o de un laboratorio científico, de una iglesia o un museo, deberíamos estar familiarizados con las reglas legales, técnicas y administrativas que coordinan las actividades de los miembros.
El personal que corre con el funcionamiento de cualquiera de las instituciones recién mencionadas, debe ser sometido al análisis como un grupo organizado. Esto significa que debemos establecer la jerarquía, la división de funciones y el "status" legal de cada miembro, así como su relación con los otros. Las reglas o normas, sin embargo, son expresadas invariablemente como una definición de la conducta ideal. El examen de este ideal con referencia a la realidad presente es una de las tareas más importantes del antropólogo o del sociólogo dedicado al trabajo científico de campo. Por eso hemos distinguido siempre en nuestro análisis, clara y explícitamente, las reglas o normas, de las actividades.
La organización de cada uno de los sistemas de estas últimas, implica también aceptar ciertos valores y leyes fundamentales. Se trata siempre del ordenamiento de ciertas personas para un propósito determinado, que ellas mismas aceptan y que la comunidad reconoce. Aun suponiendo que consideráramos una banda de criminales, veríamos que ellos tienen también su propia ley, la cual define sus objetivos y propósitos, en tanto que la sociedad, especialmente por medio de sus órganos legales, califica tal organización como criminal, esto es, peligrosa, y como algo que debe ser descubierto, desarraigado y sometido a castigo. Así, una vez más, se ve claro que el cuerpo de normas constitutivas, esto es, el objetivo u orientación del grupo, y la función, o sea, el resultado integral de las actividades, deben ser claramente distinguidos. Las normas constitutivas representan la idea de la institución, tal como es concebida por sus miembros y definida por la comunidad. La función, en cambio, es el papel que la misma institución juega dentro del esquema total de la cultura, según resulta de la investigación sociológica en un grupo evolucionado o primitivo.
En resumen, si quisiéramos describir la existencia individual en nuestra propia civilización o en cualquier otra, deberíamos ligar estas actividades con el esquema social de la vida organizada, es decir, con el sistema de instituciones que en tal cultura prevaleciera.
Una vez más: la mejor descripción de cualquier cultura en términos de concreta realidad, consistirá en precisar y analizar todas las instituciones en virtud de las cuales se considera organizada.
Este tipo de enfoque sociológico ha sido practicado por historiadores y especialistas en economía, en política y en varias otras ramas de la ciencia social, en sus valoraciones de culturas y sociedades. El historiador trata frecuentemente acerca de las instituciones políticas. Al economista conciernen, desde luego, las instituciones organizadas para la producción, el tráfico y el consumo de los bienes. Aquellos que se interesan por la historia de la ciencia o de la religión y nos ofrecen análisis comparativos de sistemas de conocimiento o de creencia, tratan también en primer término, con más o menos éxito, acerca de los fenómenos del conocimiento y de la fe del hombre, considerados como entidades organizadas. No obstante, con referencia a lo que se llama habitualmente aspectos espirituales de la civilización, y desde el punto de vista de la organización social, este sensato y sustancial enfoque no ha sido siempre reconocido. Las historias del pensamiento filosófico, de la ideología política, de los descubrimientos o de la creación artística han descuidado con frecuencia el hecho de que cualquier forma de inspiración individual puede llegar a constituir plenamente una realidad en la cultura, sólo en el caso de que sea capaz de captar la opinión pública de un grupo, dotar a la inspiración de medios materiales para expresarse e integrar de este modo una institución.
El economista, por otra parte, se inclina con frecuencia a menospreciar la circunstancia de que, si bien es cierto que los sistemas de producción y de la propiedad determinan incuestionablemente el nivel de las manifestaciones de la vida humana, son a su turno determinados por formas de conocimiento y de ética. En otras palabras, la extrema posición marxista, que consideraría la organización económica como el determinante supremo de la cultura, parece subestimar dos puntos cardinales del análisis aquí ofrecido: en primer término, el concepto de normas constitutivas en virtud de las cuales encontramos que todo sistema de producción depende del conocimiento, del nivel de vida (definido a su vez por una serie de factores culturales) y del orden legal y político; en segundo lugar, el concepto de función, por el cual comprobamos que la distribución y consumo de los bienes dependen tanto del carácter total de una cultura como de la producción misma.
Suponiendo que pasáramos de nuestra propia cultura a otra más exótica, hallaríamos exactamente las mismas condiciones. La civilización china difiere de la nuestra en la organización de la vida familiar y con respecto al culto de los antepasados; en la disposición de las ciudades y su estructura municipal; en la vigencia del sistema de clan y, por lo tanto, también en el ordenamiento económico y político del país. Estudiando una tribu australiana, conoceríamos los pequeños grupos familiares, las hordas en las cuales las familias se agrupan, el matrimonio según las clases, los grupos de edad y los clanes totémicos. La descripción de cada uno de estos complejos adquirirá significación y resultará comprensible sólo si relacionamos la organización de la sociedad con su ambiente material; si podemos registrar el código de reglas de cada grupo y, sobre todo, mostrar cómo los nativos lo derivan de algunos principios generales que tienen siempre el antecedente legendario, histórico y mitológico de una antigua revelación originaria. Vinculando los tipos generales de actividad y sus efectos en la vida total, podríamos apreciar la función de cada sistema de actividades organizadas, y así mostrar cómo concurren para proveer a los nativos de alimento y vivienda, de adiestramiento y de orden de sistemas orientadores dentro de su ambiente, y por fin de creencias, gracias a las cuales estos pueblos logran por sí mismos armonía con el destino general de su vida.
Así, tanto en las comunidades primitivas como en las civilizadas, vemos primero y ante todo que cualquier acción humana efectiva encamina a la conducta organizada. Comenzamos a percibir que ésta puede ser sometida a un definido esquema analítico. El tipo de tales instituciones o aspectos aislados de la conducta organizada presenta ciertas similitudes fundamentales a través del amplio ámbito de las variaciones culturales. Podemos ahora, por otra parte, definir explícitamente el concepto de institución como la legítima unidad aislable en el análisis cultural.