domingo, 26 de mayo de 2013

Las distintas condiciones de humedad de la Península Ibérica

La Península, por su situación, es mediterránea. No obstante existe una Iberia húmeda que la dota de gran personalidad.

1. La Iberia húmeda
Se extiende por el norte de Portugal, el noroeste de la Península, costa cantábrica, Pirineos y algunas montañas interiores. Se caracteriza por no tener ningún mes seco (menos de 30mm); por un elevado número de días con precipitaciones (150-175); por índices elevados (más de 800 mm); y por la distribución regular de las precipitaciones (Gijón en verano recibe el 17% de las precipitaciones; Sevilla sólo el 2,5%).
Se explica el régimen y el elevado índice por la dinámica atmosférica y por la disposición del relieve: el Frente Polar afecta a este dominio incluso en verano; las cordilleras, por otra parte, son pantallas de condensación. Al sur existen estaciones, con uno o dos meses secos, semihúmedas.



2. La Iberia de veranos secos
En ella podemos distinguir tres subconjuntos:
a) Dominio de precipitaciones equinocciales separadas por dos mínimos. Comprende las dos Castillas, el sector central del Sistema Ibérico y el Valle del Ebro. En este dominio las precipitaciones se reciben en otoño y sobre todo en primavera. El verano (tres meses) y el invierno (dos meses) constituyen dos mínimos pronunciados. El número de días de precipitaciones oscila de 60 a 100. Y el total de precipitaciones entre 300 y 500 mm.
Estas condiciones se explican por la dinámica atmosférica y el relieve: el mínimo de verano está determinado por la influencia del anticiclón de las Azores; el de invierno por la persistencia anticiclonal; el otoño y la primavera están libres para el paso del Frente Polar. Estas situaciones explican el escaso número de días de precipitación. La ausencia de pantallas condensadoras en las amplias llanuras explica los bajos índices.
b) El dominio de lluvias de otoño. Comprende la costa mediterránea, desde Gerona a Murcia, incluyendo Baleares. Presenta un régimen de dos máximos equinocciales, muy destacado el otoño, y los mínimos de verano e invierno, como el conjunto anterior. En el otoño se reciben abundantes precipitaciones (45% del total anual en Valencia, 42% en Murcia, 38% en Tarragona) y de gran intensidad horaria (en Valencia 630 mm en un día, en 1957; en Esparraguera, en Cataluña, 285 mm en un día), de tal manera que pueden llegar a recibir el 29% de las precipitaciones anuales en un sólo día de otoño o casi la mitad en un sólo mes. Se explican tan irregulares y abundantes precipitaciones por la influencia del Frente Polar, pero sobre todo por la del Frente Mediterráneo y activas gotas frías, en los mismos meses. Por lo demás, el número de días de precipitaciones es de 60 a 75 y las precipitaciones globales oscilan entre 400 y 500 mm.
c) El dominio de precipitaciones de otoño-invierno. Se extiende por Extremadura, sur de Portugal y Andalucía. Presenta un mínimo estival muy acusado de 4 ó 5 meses secos. El número de días de precipitación oscila entre 80 y 120, y el índice global, de 450 a 650 mm. La prolongada sequía estival se explica por la persistencia del anticiclón de las Azores; y las precipitaciones de invierno por el paso de las borrascas suratlánticas del Frente Polar, el Frente Sahariano y las gotas frías de penetración suroeste.

Aridez en el sureste español
Se refleja en la ausencia de manto vegetal.
3. La Iberia siempre seca
Corresponde al sureste de la Península, desde el golfo de Almería hasta el cabo de Palos, pudiendo también incluir, aunque no tan claramente, a Murcia y Alicante. Es un dominio original en Europa, caracterizado por su acentuada aridez. A lo largo del año tan sólo llueve unos 40 días; las precipitaciones, concentradas en pocas horas, son muy irregulares. Por ello 9 ó 10 meses son secos (Almería, Cartagena) y tan sólo se reciben lluvias en otoño y alguna en invierno. El volumen global de precipitaciones es escaso, inferior a los 350 mm e incluso a los 250 mm. Es un dominio subárido.
La dinámica atmosférica explica una parte de esta aridez: en primavera y otoño el Frente Polar circula algo más al norte; las gotas frías del otoño le afectan en el área de subsidencia. Pero la responsabilidad mayor se encuentra en el relieve: la Penibética actúa de pantalla de sombra frente a las borrascas suratlánticas de otoño y de invierno, dejando al sureste libre de precipitaciones. La explotación agrícola ha tenido que adaptarse.

En definitiva, dos dominios claramente definidos, la Iberia húmeda y la seca. En la segunda la irregularidad de índices entre unos años y otros, la irregularidad en la distribución anual, la fuerte intensidad horaria de los aguaceros y la acusada aridez estival, son aspectos que la convierten en península mediterránea. La diferencia con Europa Occidental no consiste tanto en los índices (Barcelona con 594 mm es tan lluviosa como París o Londres) sino en la distribución anual. En gran parte de la Península no coinciden elevadas temperaturas y precipitaciones. Aplicando distintos métodos para calcular la aridez, la Península se presenta como semiárida en un 60-75%.

jueves, 23 de mayo de 2013

Grecia: las letras y las ciencias

Los griegos cultivaron las artes y las ciencias, y su legado cultural sigue vigente en nuestros días. Ellos establecieron los conocimientos básicos de la civilización occidental.

1. La filosofía
Surgió en Grecia cuando varios pensadores intentaron explicar el origen y la naturaleza del ser humano y de todo lo que le rodea. Los filósofos más importantes fueron Sócrates, Platón y Aristóteles.

2. La literatura
Además de cultivar la poesía, los griegos inventaron el teatro (tragedia y comedia). Los primeros poemas épicos, género de poesía que narra hazañas guerreras o hechos admirables de héroes individuales o de pueblos enteros, que se conocen son la Ilíada y la Odisea; escritos por Homero, estaban pensados para ser recitados o cantados y sirvieron para unificar la lengua griega. En cuanto al teatro, sus máximos representantes fueron Esquilo, Sófocles y Eurípides. Los griegos también fueron los primeros que relataron el pasado. El primer historiador, considerado padre de la historia, fue Heródoto, aunque también destaca Tucídides por ser el primero que pretendió relatar los acontecimientos históricos de una forma objetiva.

Anaxágoras, pintado
 por José de Ribera (1636)
3. Las ciencias
Tuvieron un gran desarrollo. En matemáticas destacaron Pitágoras, con su famoso teorema, y Euclides; en física, Arquímedes; en medicina, Hipócrates y Galeno, y la astronomía recibió un gran impulso con Aristarco, Eratóstenes y Anaxágoras.

En la Grecia antigua, Aristarco de Samos defendió que la Tierra era redonda y que giraba alrededor del Sol.

Eratóstenes calculó el volumen y el diámetro de la Tierra, el Sol y la Luna, así como las distancias entre estos astros.

Anaxágoras (500-428 a.C.) afirmó que la Luna recibía la luz del Sol y explicó sus fases; interpretó correctamente los eclipses y mantuvo que en el universo había otros mundos habitados

sábado, 11 de mayo de 2013

Los núcleos cristianos del norte

Toda la zona montañosa del norte de la Península, desde Asturias hasta los Pirineos orientales, mantuvo su independencia ante Al-Andalus. Allí vivían unos pueblos que en general conservaban unas estructuras sociales arcaicas, y que apenas habían recibido influencias ni de romanos ni de visigodos. No obstante, en esa zona, particularmente en Asturias, buscaron refugio algunos nobles godos que huían del avance musulmán.

1. Del reino astur a la Marca Hispánica
En el norte de la Península se fueron constituyendo diversos núcleos políticos: el reino astur, más tarde llamado astur-leonés, que extendía su influencia desde Galicia hasta el alto Ebro; Pamplona; Aragón; la zona de influencia carolingia, conocida con el nombre de Marca Hispánica. La historia de estos núcleos, entre los siglos VIII y X, fue en principio de mera supervivencia, después de consolidación e incluso, cuando esto fue posible, de expansión hacia el sur.


Reparto del territorio peninsular entre la Cristiandad y el Islam hacia los comienzos del siglo X.
En las montañas de Asturias, donde la penetración musulmana tropezó con una resistencia encarnizada (Covadonga, 722), se formó un núcleo político que se decía sucesor de la desaparecida monarquía visigoda. Era el reino astur. Aunque los musulmanes realizaban razzias frecuentes (ataques sorpresa) contra sus fronteras, el hecho de que los islamitas no estuvieran asentados al norte del Sistema Central favorecía a los cristianos del reino astur.


Estatua de Alfonso II en Santiago de Compostela
Durante su reinado se descubrieron en Galicia
los presuntos restos del Apóstol Santiago.
Alfonso II el Casto (791-842), que mantuvo relaciones con Carlomagno, dio gran consistencia al núcleo astur. Alfonso III (866-911) llegó hasta la línea del Duero. Poco después la capital del reino se trasladaba a León. En el siglo X el enfrentamiento entre musulmanes y cristianos favoreció unas veces a los primeros (Valdejunquera), otras a los segundos (Simancas), pero se mantuvo el Duero como frontera meridional del reino astur-leonés. Paralelamente, la zona oriental del mismo, especialmente expuesta a las incursiones musulmanas, vivía de manera casi autónoma. El territorio, al que se dio el nombre de Castilla, adquirió prácticamente su independencia en el siglo X con el conde Fernán González.

En los Pirineos occidentales y centrales las posibilidades de expansión de los cristianos estaban muy limitadas, pues los musulmanes se habían instalado sólidamente en el valle del Ebro. El núcleo navarro estuvo sometido a una doble influencia, los carolingios por el norte, los Banu Qasi, poderosa familia de origen muladí, por el sur. En el siglo X la dinastía Jimena, apoyada por los reyes astures, se hizo fuerte en el reino de Pamplona. En los Pirineos centrales surgió a principios del siglo IX, con la figura de Aznar Galindo, el condado de Aragón. Un siglo más tarde Aragón quedó vinculado al dominio de los reyes de Pamplona.

En el noreste de la Península los carolingios intervinieron militarmente, ocupando el norte de la actual Cataluña y llegando hasta Barcelona (801). Al conjunto del territorio se le denomina la Marca Hispánica, por ser zona fronteriza del imperio de Carlomagno. En realidad lo que se estableció fue un mosaico de condados (Barcelona, Gerona, Ampurias, Urgel, Cerdaña...), que dependían de la autoridad de los reyes francos. No obstante, a lo largo del siglo IX se fueron debilitando los lazos de dependencia hacia los monarcas carolingios. Al mismo tiempo, los diversos condados se fueron aglutinando en torno al conde de Barcelona, proceso que era ya muy visible a fines del siglo IX con el conde Vifredo. En los últimos años del siglo X, coincidiendo con el ascenso de los Capetos en Francia, el conde de Barcelona Borrell se declaró independiente. Simultáneamente los condes catalanes avanzaron hacia el sur, llegando hasta una línea dibujada por los ríos Llogregat, Cardoner y Segre medio.

2. Los orígenes de la repoblación
Durante los siglos IX y X, los reyes astures incorporaron a sus dominios la extensa cuenca del Duero. Por su parte los condes de Barcelona se anexionaron la comarca de Vic. Ambos territorios se hallaban prácticamente desiertos, de ahí que la primera tarea a realizar fuera repoblarlos y ponerlos en explotación. Este proceso, que tuvo una importancia excepcional en la España medieval, se conoce con el nombre de repoblación.
Para poner en marcha esta ingente obra se necesitaba la existencia de pobladores, pero éstos escaseaban. La repoblación de los siglos IX y X se llevó a cabo con dos tipos de gentes, habitantes de las zonas montañosas que descendían a las llanuras y mozárabes que emigraban desde Al-Andalus. El sistema de repoblación puesto en práctica en estos siglos se denomina presura (aprisio entre los catalanes). Los repobladores que llegaban a un lugar tomaban posesión del mismo, organizaban los núcleos de población, delimitaban los términos y procedían a roturar los campos. La repoblación podía ser hecha por los propios monarcas, por nobles, eclesiásticos o grupos de campesinos. En general, este sistema de repoblación dio lugar a la aparición, particularmente en Castilla, de numerosos pequeños propietarios, agrupados en comunidades aldeanas. En otras regiones, Galicia especialmente, se constituyeron por el contrario grandes propiedades.

domingo, 5 de mayo de 2013

La cultura y el proceso de socialización

¿Cómo se integran los hombres a una cultura? ¿De qué manera se convierten en sujetos actuados y actuantes dentro de determinado marco cultural?
Durkheim afirmaba que el individuo no es la persona, y es precisamente este tránsito de individuo hasta persona, o con más precisión, hasta miembro de la sociedad, lo que se consigue mediante lo que los científicos sociales definen como proceso de socialización o de aprendizaje. Mediante este proceso se adquirirán paulatinamente aquellos aspectos que hemos considerado anteriormente como componentes de la cultura; o sea, la posesión de unas creencias y unos valores, la aceptación de determinadas instituciones, el uso de los respectivos materiales y la adopción de unas técnicas específicas.

El proceso de socialización tiene lugar a través de toda la vida de las personas; las experiencias acumuladas y el influjo de la sociedad se hacen sentir en todo momento. Sin embargo, no en todas las etapas de la vida los humanos sufren con la misma intensidad este proceso; es en la infancia y la adolescencia donde el aprendizaje ejerce un mayor peso, es en estos períodos de la vida donde la personalidad se conforma de acuerdo con las pautas dominantes en su medio social.
En la sociedad urbana e industrial, el proceso de socialización tiene una mayor continuidad en edades y en épocas no comprendidas en la infancia o en la adolescencia. La característica de continuo cambio y la consiguiente necesidad de adaptación a tales cambios por sus integrantes, se juntan a la gran división del trabajo, especialización de funciones y creciente tecnificación, ocasionando una mayor prolongación del proceso de aprendizaje y de la socialización hacia edades más bien alejadas de la infancia y de la adolescencia.

Sigmund Freud (1856-1939)
La influencia de uno de los mayores atlantes del pensamiento científico occidental, Sigmund Freud, se ha dejado sentir en el campo del estudio de la cultura y mucho más en el relativo al proceso de socialización, puesto que éste está íntimamente ligado a la formación de la personalidad, y al papel desempeñado por los progenitores, y por lo básico de las experiencias que soporta el niño durante sus primeros años de vida. Sin embargo, las proposiciones freudianas no tienen carácter universal y no pueden ser entendidas en los mismos términos de relación en sociedades diferentes. No actúa de la misma manera el complejo de Edipo, en el medio social burgués de Viena, donde trabajó Freud, que en los pueblos en los que el papel del padre biológico está desempeñado por el hermano mayor de la madre, como es el caso de una buena parte de las sociedades africanas, de la polinesia o entre muchas tribus de indios en Norteamérica.
La importancia en el proceso de socialización de los grupos primarios, o sea aquellos cuyas relaciones son estrechas, íntimas y en los que el principal vínculo de unión es de carácter afectivo (grupos de amistad, juego, familiares, pandilla, etc.), fue puesto de manifiesto por el sociólogo norteamericano Ch. H. Cooley. Por ser estos grupos aquellos con los que más frecuentemente se encuentra el niño durante un período en el que las presiones externas se insertan en la formación de la personalidad, tienen que ejercer una fuerza más poderosa en el proceso de socialización.
Los problemas de adaptación del individuo al grupo son también observados desde la perspectiva sociológica, aunque lo frecuente es que los sociólogos, en este proceso, pongan más el acento en la estructura social que en la cultura, con olvido de la estrecha interrelación que existe entre cultura y estructura social.
El estudio de la personalidad se suele encontrar dentro del repertorio de las materias atribuidas a los psicólogos. Sin embargo, las diversas disciplinas o ciencias parciales de las Ciencias Sociales no pueden ser consideradas como departamentos estancos, como tampoco el que exista entre ellas fronteras y campos nítidamente definidos.
Por personalidad entendemos la estructuración de los elementos psicológicos de la persona, su exteriorización y proyección frecuente a los demás. La formación de la personalidad es otra de las manifestaciones del proceso de socialización.
La personalidad, por lo tanto, viene a ser un resultado del impacto de la cultura sobre el individuo. Pero esta afirmación no quiere decir ni mucho menos que se asigne exclusividad a la cultura en la formación de la personalidad. Junto a la cultura hay otra serie de factores que inciden en la formación de la personalidad.
En primer lugar, tenemos el factor constituido por el medio ambiente; las condiciones físicas del terreno, el clima, etc.
Las características biológicas del propio individuo es otro factor a tener en cuenta. En cuanto a la personalidad, es evidente cómo influye en el carácter y el tipo de la estructura física del individuo, o los aspectos relacionados con su salud y con las condiciones en los que se desenvolvió su crecimiento y desarrollo físico.
Las influencias recibidas en la edad temprana son esenciales y de ellas depende mucha de la trayectoria del niño.
Y, por último, la acción social o las influencias del medio en el que se vive; la cultura de su sociedad y las variantes que esta lleva implícitas en el subsector social en el que se encuentre inmerso el individuo.
Entre todos estos factores hay una estrecha relación e influencia mutua. La acción social tiene trascendencia en el tipo de influencias que el niño sufre en sus primeros años de vida. El tipo de familia, el carácter de las relaciones, la mayor o menor posibilidad de que se creen grupos primarios en su contorno, son instrumentos a través de los cuales se ejercen las influencias sobre los primeros años de la vida del individuo. Por otro lado, las condiciones físicas son condicionantes del tipo de cultura que se da en ese mismo medio ambiente. Como también el medio ambiente es un factor de las características físico-biológicas pertenecientes a los individuos allí criados.
El tipo de cultura de una sociedad también influye sobre las condiciones físicas sobre las que se orienta. Se puede transformar el terreno, modificar el clima, etc. Sobre todo, esto sucede en lo que respecta a la sociedad industrial, en la que la lucha contra las fuerzas de la naturaleza ha ganado mucho terreno en su favor, haciendo posible la vida por medio de la tecnología en todos los ambientes.

domingo, 28 de abril de 2013

Creta y Micenas

1. Creta
Esta isla mediterránea está situada 560 kms. al noroeste del delta del Nilo. La capital de Creta, Cnosos, destacó 3000 años antes de Cristo por su brillante civilización, conocida como minoica, por el nombre de su legendario rey Minos. Los cretenses levantaron fastuosos Palacios, con cientos de habitaciones y magníficas decoraciones pictóricas que reflejan cuál fue su modo de vida.
Su sistema original de escritura fue pictográfico; dicho sistema evolucionó posteriormente hacia la escritura lineal A, que a su vez culminó en la lineal B, ya de estructura silábica.
Los cretenses extendieron sus dominios hasta el Peloponeso, donde fundaron algunas prósperas ciudades.
En el segundo milenio antes de Cristo se produjo una invasión de pueblos guerreros, llamados aqueos. Estos invasores, que llegaron a dominar la isla de Creta, fueron los primeros griegos. Procedentes de Europa central y de los Balcanes, estos primeros griegos desarrollaron una civilización vigorosa, llamada micénica, por Micenas, el nombre de su ciudad más importante.


2. Micenas
La ciudad de Micenas, situada en la región de Argólide, a unos 30 kms. de Corinto, fue fundada por Perseo. Su período de máximo esplendor tuvo lugar entre 1400 y 1200 a.C.
Los micénicos ocuparon Creta y levantaron poderosos reinos en el territorio griego continental (Argos, Micenas, Tirinto y Pilos). Su lengua fue el griego micénico, que adoptaron los cretenses, y su sistema de escritura fue el lineal B, como se ha podido saber por las tablillas de barro encontradas por los arqueólogos.
Micenas fue destruida, hacia el año 1200 a.C., por una nueva oleada de invasores procedentes del norte, los dorios. Siguió entonces una época oscura, hasta el 800 a.C., de la que existen escasísimos testimonios.

domingo, 21 de abril de 2013

Sócrates

Sócrates (470-399 a.C.) nació y murió en Atenas, ciudad de la que, según parece, tan sólo salió en tres ocasiones, y su vida y su obra constituyen problemas difíciles de analizar con precisión.
Sócrates no escribió nada, de tal modo que las noticias acerca de sus actividades y de sus doctrinas nos han llegado a través de los escritos de sus discípulos y de otros escritores contemporáneos suyos. Ahora bien, los primeros, además de diferir en muchos puntos importantes, nos han transmitido su pensamiento mezclado con sus propias opiniones, de tal modo que resulta casi imposible distinguir las ideas del maestro de la de sus discípulos; los segundos, por su parte, nos han ofreciendo frecuentemente versiones contradictorias.
No obstante, podemos asegurar que Sócrates hizo de la enseñanza la misión de su vida; él repetía que a esta tarea le había empujado su daimon (¿la conciencia?, ¿una iluminación divina?); debatía en cualquier lugar y con cualquier persona sobre "lo que cada cosa realmente es", sobre la esencia de cada cosa. Utilizaba como método el diálogo y centraba sus actividades en las cuestiones humanas: la actividad cognoscitiva, la virtud, la felicidad, etc.
Finalmente, fue acusado de impiedad, de introducir nuevos dioses y de corromper a la juventud. En el juicio seguido contra él apenas se defendió de dichas acusaciones, fue declarado culpable y condenado a muerte.
Aunque pudo evitar el cumplimiento de la condena y huir, prefirió acatar la sentencia a desobedecer las leyes de su ciudad. Su discípulo Platón nos narró los últimos momentos del filósofo en el diálogo titulado Fedón.


La muerte de Sócrates (1787), de Jacques-Louis David
Actualmente, se encuentra en el Metropolitan Museum of Art, de Nueva York
La actitud y el pensamiento de Sócrates ejercieron una enorme influencia en su tiempo, convirtiéndose casi desde el mismo momento de su muerte en un símbolo, dejando detrás de sí un amplio número de discípulos, escuelas y seguidores y, posteriormente, en el transcurso de la Historia, se ha vuelto a resaltar con frecuencia su figura.

¿Un sofista más?
Platón, Jenofante y Aristóteles propendieron a oponer de modo radical las actitudes y las doctrinas de Sócrates a las de los sofistas; mientras que otros contemporáneos, como el comediógrafo Aristófanes, le consideraron un sofista más. En este sentido, resulta indudable que existen ciertas coincidencias entre dicho filósofo y los sofistas, pues tanto éstos como aquél, por una parte, centraron sus preocupaciones en los temas humanos: la política, la virtud, la justicia, etc., y, por otra, se dedicaron a la actividad pedagógica: educar al démos, a cualquiera de sus ciudadanos, sin distinción de clases ni capas sociales.
Pero aun con estas coincidencias, existían diferencias profundamente significativas, a saber:
  • En sus métodos: Los sofistas: a) cobraban por enseñar; b) se dirigían a sus discípulos mediante monólogos, utilizando largos discursos; c) buscaban la reacción afectiva, sus discursos se orientaban a persuadir, a seducir por la ingeniosidad, la belleza de estilo o la grandilocuencia de sus expresiones. Sócrates, por el contrario: a) no percibía ningún tipo de emolumento por sus actividades; b) llevaba a cabo sus enseñanzas mediante el diálogo, hablando con sus interlocutores, discutiendo con ellos sirviéndose de preguntas y respuestas; c) perseguía el rigor racional, esto es, convencer por medio de razones.
  • En sus teorías: Los sofistas mantenían posiciones escépticas y relativistas y predicaban el éxito y la utilidad, el triunfo en la vida; Sócrates, sin embargo, enseñaba que existía la verdad universal, una y la misma para todos los seres humanos, que se expresa en el concepto universal.

La ironía socrática

SÓCRATES.- ¿Te das cuenta otra vez, Menón, de por donde va ya éste en el camino de la reminiscencia? Porque, al principio no sabía, desde luego cuál es la línea de la figura de ocho pies, como tampoco ahora lo sabe todavía; pero en cambio, antes creía saberlo..., mientras que ahora piensa que está ya en la dificultad y, del mismo modo que no lo sabe, tampoco cree saberlo.
MENÓN.- Es verdad.
SÓCRATES.- ¿No es, pues, mejor, ahora su situación respecto del asunto que no sabía?
MENÓN.- Eso me parece.
SÓCRATES.- Entonces, al hacerle tropezar con la dificultad, ¿le hemos causado algún prejuicio?
MENÓN.- Me parece que no.
SÓCRATES.- Sin duda, le hemos hecho un beneficio en orden a descubrir la realidad. Porque ahora investigará con gusto no sabiendo, mientras que entonces creía que estaba en lo cierto...
Platón, Menón

martes, 16 de abril de 2013

Factores geográficos del clima peninsular II

1. Discontinuidades
La Península Ibérica es barrida por el paso de discontinuidades que son las responsables de las precipitaciones. La que con más frecuencia afecta el el Frente Polar.

 a)  El Frente Polar: Tiene su origen en el sector occidental del Atlántico, a la altura del cabo Hatteras, en la costa oriental de Estados Unidos, al entrar en contacto dos masas de características térmicas y de humedad distintas. Se desplaza hasta el Este dibujando amplias crestas y vaguadas. Las vías de penetración no son siempre las mismas: en invierno se realiza hacia los 36º y en verano hacia los 50º-55º. Los tiempos que introduce son variables: alternancia de precipitaciones y tiempos secos, oscilación de las presiones, cambios en la composición de los vientos, alternancia de temperaturas. El aspecto fundamental desde el punto de vista geográfico son las precipitaciones.
Afecta a la Península a lo largo de todo el año. En invierno, aunque se encuentra a la latitud de ésta, su influencia no es muy activa. La Península está bloqueada frecuentemente por anticiclones oceánicos, el Escandinavo o el de Atlántico Norte. Entonces circula por la Cantábrica, el oeste de la Península o por Andalucía. En primavera y otoño, al debilitarse las situaciones anticiclónicas, el Frente Polar barre en muchas ocasiones la Península. En verano, el anticiclón de las Azores bloquea su paso y además circula a latitudes más septentrionales; tan sólo la vertiente cantábrica es barrida por las colas de los frentes fríos.

 b)  El Frente Mediterráneo: Se forma en otoño y afecta a Cataluña y Levante. El de los Alisios produce tormentas en verano en Andalucía.

 c)  Las gotas frías: Como consecuencia de cambios de longitud de onda en la circulación del Jet-Stream en altitud, se originan unos vórtices ciclónicos individualizados que circulan como borrascas autónomas. Estos ciclones móviles presentan ascenso de masas en su sector oriental (precipitaciones) y descenso en el sector occidental (tiempo estable). La vía de penetración está en relación con la situación del Jet. En el invierno penetran por el Oeste y Sudoeste y son canalizadas por las Béticas (lluvias en Andalucía); en verano proceden del Norte (Jet en Escandinavia) e introducen precipitaciones en la Cantábrica y en el interior; en otoño penetran por el Este y provocan lluvias abundantes en Levante, dejando libre el Sureste al estar bajo el dominio del sector occidental subsidente.

2. La sucesión de tiempos a lo largo del año
La dinámica atmosférica es la responsable de la sucesión regular de tiempos.

 a)   Las situaciones estivales: Predomina en toda la Península un tiempo estable, seco y con altas temperaturas. Se está bajo la influencia del anticiclón de las Azores (una cuña en altura). En ocasiones las masas saharianas afectan a Andalucía e inclusive al interior del Macizo Central: son las olas de calor (39º en Castilla, 55º en la Bética). El Frente Polar circula a latitudes más septentrionales y tan sólo las colas de los frentes fríos barren la Cantábrica (lluvias en verano) y a veces Castilla León; las descargas refrescan el ambiente. Penetran también gotas frías por el Norte (tormentas) y se desarrollan, en el interior, tormentas convectivas. En Andalucía alguna precipitación se explica por la acción del Frente de los Alisios.


Inundaciones en la Comunidad Valenciana
(29 de septiembre de 2012)
 b)  El otoño: El anticiclón de las Azores preside buena parte de los tiempos; se retira intermitentemente hacia el Sur al tiempo que lo hace el Frente Polar. Alternan buenos tiempos con los inestables. Además, las descargas polares introducen las primeras heladas (anticiclones oceánicos) que anuncian el invierno. El Frente Polar barre toda la Península con lluvias generalizadas. Cataluña y Levante reciben, a veces, precipitaciones de fuerte intensidad horaria (Frente Mediterráneo y gotas frías de penetración Noreste) que provocan inundaciones. En primavera se repiten las situaciones del otoño excepto la influencia del Frente Mediterráneo y las gotas frías del Noreste.

 c)  El invierno: El Frente Polar está a la latitud del Estrecho y apenas afecta a la Península por estar bloqueado por situaciones anticiclónicas: cuando son anticiclones oceánicos, las borrascas discurren por la vertiente cantábrica y como borrascas suratlánticas; cuando es el aire ártico, entonces discurren de Sur a Norte a lo largo de la costa atlántica y Galicia. En diciembre y enero es frecuente la penetración de aire ártico por el Norte desencadenando precipitaciones níveas generalizadas (algunos años incluso hasta en el Levante y Andalucía). En enero y febrero el aire ártico introduce las más bajas temperaturas del invierno reforzadas por la elevada altitud del Macizo Central. Y desde el otoño hasta la primavera, los anticiclones oceánicos afectas a la Península con temperaturas bajas. En pocas ocasiones, el Frente Polar discurre por el interior; el Frente Sahariano y las gotas frías, que penetran por el Sudoeste, refuerzan las lluvias del Frente Polar en Andalucía y Extremadura.

domingo, 7 de abril de 2013

Economía y religión en la Grecia antigua

La economía
Vasija con dibujos de campesinos
griegos cultivando la tierra
Las principales actividades económicas de la Grecia antigua eran las siguientes:

  • Agricultura: La agricultura era una actividad muy importante para la economía de Grecia, aunque las tierras de cultivo no eran extensas, debido a lo escarpado del terreno y al hecho de disponer de técnicas muy rudimentarias. Sus principales cultivos eran la vid y el olivo. Gran parte de las uvas se destinaban a la producción del vino; el resto de la cosecha servía para elaborar frutos secos y para el consumo inmediato. La aceituna, importante fuente de ingresos, se exportaba a cambio de cereales. También era frecuente la práctica de la apicultura, cuyo fruto, la miel, servía para endulzar los alimentos. La mayor preocupación de Atenas era el aprovisionamiento de trigo; el que producía era escaso para cubrir las necesidades de la población y el ejército, así que lo importaba de Egipto y Sicilia. Las leyes que regulaban el comercio y almacenamiento de trigo eran muy rigurosas para evitar engaños o el acaparamiento de reservas, que podrían provocar el aumento de los precios.
  • Ganadería: La ganadería se basaba en la cría de ovejas, cabras, cerdos, burros y mulos. Los bueyes y caballos eran escasos y solo se daban en terrenos de buenos pastos.
  • Artesanía: Gran parte de la población de las ciudades se dedicaba a labores artesanales; normalmente, el oficio se heredaba, pues era obligación de todo padre enseñar un oficio a su hijo. Destacó el trabajo con el metal y con el cuero, la fabricación de perfumes y la elaboración de cerámica y tejidos.
  • Comercio: Los agricultores y artesanos solían vender sus productos directamente en
    Moneda griega antigua
    el mercado de la ciudad. Sin embargo, el comercio a gran escala se realizaba con las colonias, por mar. Con él, las polis obtenían importantes beneficios, ya que cobraban un impuesto por las mercancías que pasaban por sus puertos. Para los pagos se utilizaba la moneda de plata.

La religión
Los griegos creían en numerosos dioses; incluso adoptaban divinidades extranjeras. Todos los dioses habitaban en el monte Olimpo y tenían defectos, virtudes y necesidades como las personas, pero, a diferencia de ellas, eran inmortales y poseían poderes sobrenaturales. Los héroes eran personajes nacidos de un dios y un ser humano. La mitología griega recoge multitud de relatos fantásticos cuyos protagonistas son dioses o héroes.
Los griegos veneraban a sus divinidades para que los protegieran y les dedicaban ofrendas y sacrificios de animales. Cada ciudad rendía culto a su propio dios; Atenea, por ejemplo, era la ciudad de Atenas. El templo era la casa del dios y no un lugar de reunión para los fieles; el culto se realizaba, normalmente, en las casas.
Los griegos también creían en la adivinación y en los oráculos, que eran mensajes que los dioses enviaban a los hombres, generalmente en respuesta a una consulta. Estos mensajes eran transmitidos por medio de signos cuya interpretación estaba sólo al alcance de los adivinos, que para ello examinaban el vuelo de los pájaros, las vísceras de animales recién sacrificados y otros signos. Puesto que los mensajes eran designios de los dioses, era obligatorio seguir sus consejos.

Los dioses griegos
Según la mitología griega, Zeus, dios supremo, padre de los dioses y de los hombres, domina el mundo desde el Olimpo, la montaña sagrada. Está casado con Hera, la protectora del matrimonio.
Cronos es el dios del tiempo. Poseidón gobierna el mar, y Hades dirige el reino de los muertos. De la guerra son dioses Ares y Atenea; esta última lo es también de la sabiduría. Dionisos es el dios del vino, y Hermes, el del comercio. El arte y la música son del dominio de Apolo. Hefesto es el dios del fuego y los metales. Por último, Artemisa impera sobre la vida salvaje, los bosques y la caza, mientras que Afrodita lo hace sobre el amor y la belleza.


viernes, 5 de abril de 2013

Cultura y arte en Al-Andalus

La islamización de las tierras hispanas ha sido objeto de un amplio debate. Algunos autores han minimizado la influencia islámica, pensando que los orientales que vinieron a la Península básicamente se hizpanizaron. Otros, por el contrario, opinan que la llegada de los musulmanes supuso una orientalización de España. Esta última postura parece la más acertada.
El legado cultural y artístico de Al-Andalus no se limita a la época de máximo esplendor político, pues buena parte de sus intelectuales y muchas de sus más importantes manifestaciones artísticas proceden del período posterior a la caída del Califato. No obstante, los cimientos se pusieron en la etapa cordobesa.

1. La cultura hispanomusulmana
En el Islam, sociedad formada por la comunidad de los creyentes, el pensamiento estaba estrechamente vinculado con las creencias religiosas. La introducción en Al-Andalus, a finales del siglo VIII, de la doctrina malequí, notoria por su rigidez y su ortodoxia y que confería a los alfaquíes, especie de juristas-teólogos, un papel de censores de la vida del espíritu, supuso un obstáculo prácticamente insalvable para la creación de un pensamiento de cierta originalidad. El florecimiento cultural de Al-Andalus, comparado con el de otras regiones del mundo islámico, fue tardío. No obstante se mantuvieron contactos con Oriente, especialmente a partir de Abd al-Rahman II.
En el campo de la creación literaria cabe recordar la obra poética de al-Gazal (siglo IX) y las composiciones populares que aparecieron en el siglo X (el zéjel y la muasaja). También se desarrollaron en la Córdoba omeya ciencias como la medicina o la astronomía. Por lo que respecta a las matemáticas, el sistema de numeración de origen indio fue conocido en Al-Andalus a fines del siglo IX, desde donde pasaría posteriormente al mundo cristiano.

2. El arte hispanomusulmán: el período cordobés
En tierras hispanas se desarrolló una de las escuelas artísticas más florecientes de todo el mundo musulmán. En la península Ibérica había una importante tradición romana y visigoda, que fue hábilmente utilizada por los musulmanes, incluso desde el punto de vista material (era frecuente el empleo de columnas aprovechadas de edificios antiguos). Al-Andalus fue, por otra parte, un excelente lugar de contacto entre el arte musulmán y el cristiano, sirviendo de vehículo para el intercambio de experiencias artísticas entre ambos mundos.

Una de las cúpulas de la zona más antigua de la Mezquita de Córdoba
La cúpula de nervios anticipa las soluciones adoptadas más tarde por los cristianos.
El primer período del arte hispanomusulmán se denomina cordobés, no sólo por el lugar en donde estaba la residencia de emires y califas, sino también porque fue en Córdoba donde se levantaron los más importantes monumentos. En el arte musulmán lo importante es la arquitectura. Sus principales elementos constructivos son el empleo de la sillería, la utilización predominante de un tipo de arco de herradura más cerrado que el visigodo y que suele aparecer encuadrado por un alfiz, y el uso alternativo de cubiertas de madera o de bóvedas de muy diversa gama. Con el tiempo aparecieron otros tipos de arco, como el lobulado. La ornamentación, ausente la representación humana, se limita a motivos de carácter geométrico, vegetal o epigráfico, en los que suele desbordarse la fantasía.

Mihrab de la Mezquita de Córdoba
El edificio más importante de este período y acaso de todo el arte hispanomusulmán es la Mezquita de Córdoba. Obra realizada a lo largo de un amplio período (fines del siglo VIII - fines del siglo X), la mezquita cordobesa era el símbolo de la fortaleza y de la independencia de los Omeyas hispanos. Los trabajos se iniciaron en tiempos de Abd al-Rahman I, a base de transformar la antigua iglesia cristiana de San Vicente. La mezquita tenía en aquel momento 11 naves. La insuficiencia del tempo hizo necesaria a mediados del siglo IX, siendo emir Abd al-Rahman II, una ampliación, en dirección sur, hacia el río Guadalquivir. Con el califa Abd al-Rahman III se levantó el minarete. Una nueva ampliación, de gran interés arquitectónico, se efectuó en la época del califa Al-Hakam II, a mediados del siglo X. Entonces se edificó el mihrab que hoy podemos contemplar y que tenía unas originales bóvedas de nervios. El mihrab, en el que se desplegaba una exuberancia decorativa sin par. contaba con una gran riqueza de materiales, como losas de mármol y mosaicos de vidrio. Todavía se realizó otra ampliación de la mezquita en la época de Almanzor, esta vez en dirección lateral, edificando otras ocho naves.
Abd al-Rahman III erigió, en las proximidades de Córdoba, el Palacio de Medina Azahra, que serviría a la vez de residencia suya y de sede del gobierno central. Obra de grandes pretensiones, el palacio fue destruido con posterioridad, por lo que sólo lo conocemos a través de sus ruinas.

Mezquita toledana de Bib-al-Mardum, transformada
en Iglesia del Cristo de la Luz
Fuera de Córdoba, un edificio notable es la mezquita toledana de Bib-al-Mardom, hoy iglesia del Cristo de la Luz.