sábado, 25 de abril de 2015

El trabajo y la técnica

Durante miles de años, la única energía con la que el hombre pudo contar fue su propia fuerza muscular. Has ta que empezó a desarrollar ingenios mecánicos que le permitieron utilizar la fuerza de los animales que consiguió domesticar o la energía de los elementos naturales, como el agua o el viento. El desarrollo posterior de múltiples artilugios le permitió aumentar los rendimientos de sus fuentes primitivas de energía.
La utilización de fuentes de energía diferentes de su propia musculatura comenzó con el descubrimiento del fuego y la utilización como combustible de la madera y restos vegetales. Esto pudo suceder hace sólo cien mil años. Fue un salto cualitativo extraordinario: sustituyó la combustión de recursos energéticos internos por la combustión de productos energéticos externos. Pero, además, supuso un cambio cualitativo por la enorme cantidad de energía que tuvo a su disposición a partir de entonces. Por primera vez, el hombre dispuso de una fuente de energía térmica inagotable para su escala de necesidades. Ello le permitió desarrollar todas las tecnologías que requerían de una fuente térmica: la alfarería, la metalurgia...; además le permitió extender su dominio sobre áreas del globo en las que la dureza del clima le habría impedido vivir.
A. Moreno González, La energía

El trabajo es la actividad mediante la cual el ser humano modifica su entorno, transforma lo que la naturaleza le ofrece o aquello que ya otros han trabajado y modificado para hacerlo capaz de satisfacer sus necesidades, sean éstas materiales (nutrición, cobijo, vestido...), psicológicas (seguridad, afecto...) o simbólicas (reconocimiento social, prestigio, placer estético...). En este sentido puede decirse que toda actividad propiamente humana es trabajo. Cuando los homínidos vivían en la sabana y se limitaban a alimentarse de lo que la naturaleza les ofrecía, todavía no había trabajo en su sentido más propio; sin embargo, cuando los primeros grupos humanos se organizaron para llevar a cabo la recolección o la caza, se puede hablar de una actividad proyectada para satisfacer unas necesidades, a la que es posible llamar trabajo. En este sentido, el trabajo es una actividad exclusivamente humana. Se puede discutir si las actividades de las abejas, las hormigas o las de recolección de algunos animales son trabajo; tal como lo definimos aquí quedan fuera de esta consideración, pues se trata de una actividad instintiva, pero no es reflexiva, proyectada y organizada para un fin.
El trabajo es energía aplicada a la transformación del medio o de otros bienes para producir bienes susceptibles de satisfacer necesidades. La fuente de energía más antigua que los humanos emplearon fue su propia fuerza muscular; después, con el descubrimiento y el dominio del fuego, adquirió importancia la energía térmica obtenida por la combustión de sólidos, como la madera, que le permitirá al hombre realizar transformaciones importantes de sus alimentos y aplicarla a la producción de técnicas e instrumentos, como la alfarería o el tratamiento de los metales, que son fundamentales en la evolución de las sociedades. Con la domesticación de animales, el hombre utilizó en su provecho la energía animal, a la que sacó provecho con la ayuda de nuevos inventos técnicos, como, por ejemplo, el arado, el yugo, etc.


Con el impulso que vivieron la ciencia y la tecnología, partiendo del Renacimiento se inició una transformación importante en el uso de la energía, desde un aprovechamiento más eficiente de energías tradicionales, como la eólica y la hidráulica, hasta el uso de combustibles sólidos de forma intensiva, como el carbón, el petróleo, etc., a partir de la revolución industrial. Más recientemente, el desarrollo de nuevas tecnologías permite el aprovechamiento de otras fuentes de energía: nuclear, solar, etc.

sábado, 18 de abril de 2015

El Principio de la Intuición

1. Introducción
El método intuitivo y el empirismo son bien conocidos; sin embargo, su empleo en la vida docente no lo ha sido tanto.
Una imagen vale con frecuencia más que laboriosas explicaciones. Para las realidades sensibles el mejor camino es el de la personal captación inmediata. Se dice que estamos en la era de la imagen (fotografía, cine, televisión...). Es evidente que gracias a estos recursos nuestro orbe se amplía. Su impacto cultural y educativo es indudable. La rapidez de los mensajes visuales nos hace ganar un tiempo precioso.

2. Clásicos del principio de la intuición

John Locke, médico y filósofo británico
  John Locke (1632-1704) 
Sus estudios médicos orientaron su pensamiento hacia el empirismo, en reacción contra los métodos gramaticales y verbalistas que tuvo que sufrir en su formación universitaria. Su obra clave es Ensayo sobre el entendimiento humano (1690). Se opone a todos los que afirman que han conocimientos innatos, que vienen dados por la naturaleza humana. Para Locke, todos se adquieren por el camino de la experiencia. todo tiene que ser arrancado de la observación. Nuestro entendimiento es como una tabla rasa esperando pasivamente a que la experiencia vaya vertiendo en él sus contenidos.
Las fuentes de nuestras ideas son dos: la sensación, referida a los sentidos externos que nos ponen en contacto con el mundo exterior, y la reflexión o sentido interno, que nos revela cuanto acontece en nuestra intimidad, los fenómenos que se dan en nuestra conciencia. Estas fuentes nos proporcionan todas, absolutamente todas, las ideas simples. La tarea de nuestro espíritu está en producir las ideas complejas, elaborando las simples.
El entendimiento sólo es activo en la formación de las ideas complejas; ante las simples es meramente pasivo. Su función se limita a combinar las ideas simples; otras veces las yuxtapone formando las relaciones, o separa una idea de las otras que la acompañan, la abstrae de ella y así obtiene las ideas generales.
En sus Pensamientos sobre la educación se recogen las inspiraciones de su empirismo y de su liberalismo político. Los tres temas que le preocupan son: la educación física, basada en el endurecimiento del cuerpo; la educación moral o forja del carácter, que trata de la adquisición de buenos hábitos utilizando como uno de los motivos fundamentales el sentimiento del honor, y la educación intelectual.
En su plan de estudios antepondrá todas las disciplinas "que se refieren a cosas que requieren los sentidos". Lo que le preocupaba era alejarse de las abstracciones y entrar de lleno en los temas que asedian al alumno, aquellos que le plantean problemas inmediatos, los que hieren sus sentidos.
Pero Locke, equilibrado, pretenderá integrar una renovada formación humanística, con las habilidades prácticas. Y cultivar la observación para alcanzar la madurez reflexiva y la autonomía del juicio.

Comenio, teólogo y filósofo
 Johann Amos Comenio (1592-1670) 
Su obra Didáctica magna (1632) es "un artificio universal para enseñar todo a todos". Todo lo que se enseña puede ser demostrable "a priori" como brotando de la naturaleza misma de las cosas.
Para realizar tan ambicioso proyecto hay que conocer profundamente al hombre. Comenio confiaba que la educación sería la gran palanca para reformar la humanidad y, más aún, el camino más directo para conseguir la paz universal. Todos los hombres debían quedar unidos formando un pueblo, una estirpe. Sus tres objetivos pedagógicos son: la instrucción, la virtud y la devoción. Es decir, conocerse a sí mismo, a todas las cosas y a Dios.
Comenio, en su Didáctica magna, subraya insistentemente lo imprescindible de poner en práctica el método intuitivo. Ataca las prácticas escolares porque enseña las palabras antes que las cosas, cuando "deben presentarse juntamente unas y otras al entendimiento humano; pero en primer lugar las cosas, puesto que son el objeto, tanto del entendimiento como de la palabra". Para aprender todo con mayor facilidad deben utilizarse cuantos más sentidos se puedan. A toda regla han de acompañarse muchos ejemplos para que su utilidad sea manifiesta, y cuando falte lo natural hay que emplear modelos, imágenes o representaciones. Para enseñar el alfabeto, manejaba las ilustraciones, las palabras y los ejemplos.
Cada idea será sensibilizada por él mediante una constante comparación con la naturaleza. Una naturaleza que nunca procede a saltos y trae cada cosa a su tiempo. Por eso hay que presentar las cosas de un modo tan patente, que la enseñanza adquiera un ritmo natural, como el ojo, que no tiene necesidad de esforzarse para ver.

Pestalozzi, pedagogo
  Johann Heinrich Pestalozzi (1746-1827) 
Fuertemente influenciado por Rousseau, se propuso educar la mente, el corazón y la mano, es decir, forjar la cultura, la moralidad y las habilidades técnicas. El procedimiento intuitivo es el punto de partida esencial en todo conocimiento. Todo conocimiento debe partir de la intuición y ha de referirse a ella.
Se trata de pasar del ver al entender, para captar inteligentemente la realidad percibida. Para penetrar en el ser de los objetos necesitamos conocer su forma (geometría, dibujo, escritura). Un procedimiento superior para pasar de los sentidos a la inteligencia, de los particular a lo universal, es recurrir al número (aritmética). Pero la vía más universal para hacer inteligible la experiencia es el nombre. Con él se pueden transmitir a los demás, como univeral vehículo, las impresiones de cada cual (gramática, lenguaje).

3. Delimitación de la Intuición
La intuición es un procedimiento de conocer que se ha venido delimitando por contraposición a otros medios de captación de la realidad: la abstracción, la demostración y, en general, a todo tipo de conocimiento mediato, indirecto.
En la intuición no importa la realidad conocida ni el acto por el que la conozcamos, siempre que se trate de una información obtenida con inmediatez. Intuir es originalmente ver, captar por la vista. Con frecuencia, cuando en una situación problemática, entre una maraña de datos y de razones que parecen más confundir que iluminar, alguien acierta con la solución valiosa, se dice que tuvo una intuición genial, lo cual nos lleva de la mano a la doble vertiente, sensorial e intelectual, de la palabra intuición. En la intuición sensible incluimos tanto los sentidos exteriores, que nos ponen en contacto con el mundo circundante, como el sentido interior o conciencia, que nos revela cuanto acontece en nuestra intimidad. Lo importante es que estamos en contacto con algo presente, y cuando se trata de los sentidos corporales con algo material, visible, audible o tangible. No así cuando se trata de una intuición mental, en que las coordenadas espaciales, que encierran nuestro ser corpóreo, juegan muy poco.
En el plano didáctico, interesa especialmente la intuición de los sentidos o, al menos, de las imágenes sensoriales correspondientes. Se trata, de un modo y otro, de captar o imaginar esa realidad previamente experimentada. Conviene destacar que de todas las informaciones que recibimos de ese mundo, las visuales tienen prioridad absoluta. De ahí que cuando se habla del principio de intuición, con frecuencia se piensa en los medios audiovisuales.  

sábado, 4 de abril de 2015

La concepción política de Platón

La motivación fundamental que llevó a Platón a la meditación filosófica fue de carácter político. En este sentido, casi todas sus investigaciones tuvieron una orientación política: pretendía encontrar un sistema de gobierno perfecto que sirviera para eliminar toda injustica de la polis. Según su pensamiento, desde el punto de vista práctico, la Política constituye la ciencia principal y a ella deben subordinarse todas las demás: la Economía, el Arte militar, la Ética y cualquier otra que se refiera al comportamiento de las personas; pues la ciencia Política tiene como objeto procurar el bien de todos los ciudadanos y es más justo, más noble y mejor buscar el bien de todos que el de unos pocos o el de uno en particular.
Pero, ¿cómo procurar el bien de todos? Cumpliendo cada cual su deber, haciendo cada uno lo que sabe hacer.

- Cada uno no tiene las mismas dotes naturales que los demás, sino que es diferente en cuanto a su disposición natural: uno es apto para realizar una tarea, otros para otra. ¿No te parece?
- A mí sí.
- Entonces, ¿será mejor que uno solo ejercite muchos oficios o que ejercite uno sólo?
- Que ejercite uno sólo.
- ... Por consiguiente, se producirán más cosas y mejor y más fácilmente si cada uno trabaja en el momento oportuno y acorde con sus aptitudes naturales, liberado de las demás ocupaciones. 
Platón, República (adaptado)

A este respecto, Platón distinguió en la sociedad tres clases sociales, a saber: sabios (o filósofos), guerreros y productores, asignando a cada clase una función: a los sabios gobernar, a los guerreros defender la sociedad y a los productores producir, es decir, aportar alimentos y utensilios. Si cada clase cumple su deber reinará el buen orden y la armonía, esto es, la justicia. Como vemos, pues, Platón destinó la tarea principal a los sabios, pues creía que sólo quien conoce la verdad, el bien y la justicia puede dirigir justamente una sociedad.

Una vez llegados a los cincuenta años de edad, hay que conducir hasta el final a los que hayan salido airosos de las pruebas y se hayan acreditado como los mejores tanto en los hechos como en las disciplinas científicas y se les debe empujar a elevar el ojo del alma hacia lo que proporciona luz a todas las cosas; y cuando hayan contemplado el Bien en sí, sirviéndose de éste como paradigma, organizar durante el resto de su vida -cada uno a su turno- el Estado... pasando la mayor parte del tiempo con la Filosofía, pero, cuando llegue el turno a cada uno, afrontar el peso de los asuntos políticos y gobernando para el bien del Estado, considerando esto no como algo secundario, sino como algo necesario. Y así, después de haber educado a otros semejantes para dejarlos en su lugar como gobernantes del Estado, se marcharán a la isla de los bienaventurados para habitar en ella.
Platón, República

Desde el punto de vista político, los sabios, pues, poseen dos tareas fundamentales, que son gobernar la polis y educar a los futuros gobernantes.

 Distintas formas de gobierno  
Como es posible deducir de cuanto llevamos analizado, para Platón el régimen correcto es la aristocracia (áristos, el mejor; krátos, poder o fuerza); una aristocracia en la que el gobierno se halle en manos de los sabios o filósofos, mientras que considera regímenes deficientes la oligarquía, la timocracia, la democracia y la tiranía.
De la oligarquía (olígos, pocos) opinaba lo siguiente:

Es un régimen basado en la tasación de la fortuna, en el cual los ricos mandan y los pobres no participan en el gobierno.
Platón, República

La timocracia (zymós, energía, fuerza, ánimo) constituye un régimen político basado en la audacia, la fogosidad y el deseo de honores y gloria de sus gobernantes).

Amarán el poder y los honores, no basando su pretensión de mando en la elocuencia ni en nada de tal índole, sino en las acciones guerreras y en las cosas relativas a ésta.
Platón, República

La democracia (démos, pueblo) fue definida por él así:

Parece ser una organización política agradable, anárquica y polícroma, que asigna igualdad similarmente a las cosas iguales y a las desiguales.
Platón, República

Según Platón, la propia exaltación de la libertad termina por destruir la democracia, que degenera en anarquía y ésta, a su vez, propicia el surgimiento de alguna individualidad destacada que termina convirtiéndose en tiranía:

El caudillo... tras destronar a muchos otros, se establece en el carro del Estado, perfeccionando la transformación de líder en tirano... y el pueblo, al huir del humo -como suele decirse- de la sumisión a hombres libres, va a parar al fuego del despotismo de los esclavos y en lugar de aquella libertad abundante e intempestiva se viste con la esclavitud más dura y más amarga, la de los esclavos.
Platón, República (adaptado)

Por supuesto, desde las posiciones actuales, sin duda alguna, ha de resultarnos extraña esta postura de Platón, pues en nuestros días la democracia aparece como el único régimen admisible; sin embargo, a la hora de juzgar su pensamiento, debemos tener en cuenta la constante inestabilidad política de la Grecia, y sobre todo de Atenas, de su tiempo, asimismo considerar los graves acontecimientos ocurridos, como las actividades demagógicas llevadas a cabo por Alcíbides (450-404 a.C.), quien posteriormente traicionó a los atenienses, la derrota de Atenas por Esparta y el gobierno de los treinta tiranos; posteriormente, restituida la democracia, el juicio y la sentencia de muerte de Sócrates, más tarde su fracaso político en la corte de Dionisio I de Siracusa... Tal vez Platón, sintiéndose destinado por su cuna y por su vocación a intervenir en los destinos políticos de su polis, sintió que la situación concreta de la Hélade chocaba constantemente con su idealismo. 

viernes, 20 de marzo de 2015

La lectura rápida

El objetivo de los cursos de lectura rápida es suministrar al alumno hábitos y actitudes que le permitan obtener la información necesaria de una cantidad de material que desborda su capacidad y velocidad lectora habituales. Generalmente se centran en tres áreas bien definidas: la percepción visual, la lectura mental y la búsqueda y comprensión de lo esencial.

1. La percepción visual
La lectura no se realizando deslizando la mirada de un modo continuo sobre la línea. Se lee a saltos. Acostumbrarse a detenerse sólo lo necesario para captar todas las letras, sin reiteración ni superposición de áreas, es una de las primeras tareas que se proponen todos los cursos de entrenamiento.

2. Aparatos para agilizar la lectura
Son aparatos que obligan a llevar un ritmo más rápido (reglas programadas eléctricamente, taquitoscopio...). Sus contradictores afirman que no contribuyen más que a hacer lectores superficiales, de un ritmo monocorde. Su valor reside en colocar al sujeto en disposición activa para sacar todo el provecho a su malgastada capacidad.

3. La lectura mental
El hábito escolar de pronunciar en voz alta perdura en algunos toda la vida, frenando su capacidad lectora. Esa vocalización no suele aparecer en la lectura silenciosa, pero en cambio es frecuente que se arrastre una subvocalización que frena el ritmo lector. Cuando logramos desprendernos de los sonidos para atender al sentido, el salto es prodigioso.

4. La disposición activa en la búsqueda y comprensión de lo esencial
Se trata de buscar, seleccionar, lo esencial. Estar pendiente sólo del sentido. No todo tiene el mismo valor. Hay que adiestrar la capacidad de seleccionar los puntos clave. Hay que percibir el valor dispar de las partes e ir en búsqueda de lo fundamental sin perdernos en la maraña de detalles.

5. Leer como escuchamos
Cuando escuchamos a alguien, los sonidos, normalmente, apenas si tienen importancia. Vamos al sentido. Su mensaje es para nosotros claro, unitario, simultáneo, articulado. No recordamos las palabras, pero el sentido está patente. Más aún, mientras habla estamos en diálogo vivo interior, generalmente más activo y apasionado que cuando leemos. Le discutimos. A veces nos anticipamos a cuanto va a decir. En la conversación cotidiana es muy frecuente.

6. Errores de la lectura lenta
Leer lentamente no significa leer mejor. La causa de nuestra lentitud está en nuestra inseguridad. Muchas veces se debe a que no entendemos el texto. Y esto, a su vez, porque no comprendemos algunas palabras clave. El vocabulario ha de ser dominado o no hay modo de leer con rapidez inteligentemente. El segundo riesgo es querer recordarlo todo. El miedo al olvido hace volver atrás, con una angustia mental que frena todo avance. Para recordar no hay más remedio que acotar lo esencial -es imposible recordarlo todo, ni la mayor parte-, repetir de un modo espaciado -la repetición espaciada puede duplicar el efecto en el mismo tiempo- y asociar. Sólo asociando lo desconocido a lo conocido salvaremos del olvido lo importante.         

viernes, 13 de marzo de 2015

La cultura como objeto de la investigación científica

La denominación "estudio del hombre" es ciertamente algo presuntuosa, por no decir descabellada, cuando se aplica a la antropología académica. Diversas disciplinas, antiguas y recientes, venerables y nuevas, se ocupan también de investigar la naturaleza del hombre, sus obras manuales y las relaciones entre los seres humanos. Todas y cada una de ellas pueden reclamar el derecho de ser consideradas como ramas del legítimo "estudio del hombre". Las más antiguas, desde luego, son las contribuciones de la filosofía moral, de la teología, de la historia más o menos legendaria y de las interpretaciones del viejo derecho y la costumbre. Tales aportaciones pueden ser rastreadas hasta las culturas que todavía perpetúan la edad de piedra; han florecido por cierto en las viejas civilizaciones de China y de la India, de Asia occidental y de Egipto. Economía y derecho, ciencia política y estética, lingüística, arqueología y el estudio comparado de las religiones, constituyen las más recientes contibuciones al humanismo. Hace unos dos siglos, la psicología llamada del alma y más tarde la sociología, es decir, la investigación de las relaciones humanas, se agregaron a la lista de estudios académicos oficiales.
La antropología, como ciencia del hombre, en sentido amplio, como la más comprensiva disciplina en el humanismo, fue la última en llegar. Ella debió limitar sus alcances y su campo, su contenido y su método lo mejor que pudo. Asimiló lo que había dejado de lado y aun tuvo que usurpar antiguos materiales que otras ciencias conservaban. La constituyen ahora disciplinas tales como la prehistoria, el folklore, la antropología física y cultural. Éstas se aproximan peligrosamente a otros legítimos campos de ciencias sociales y naturales: psicología, historia, arqueología, sociología y anatomía.

La nueva ciencia nació bajo el signo del evolucionismo entusiasta, de los métodos antropométricos y de los reveladores descubrimientos prehistóricos. No debe asombrar que su interés originario se haya concentrado alrededor de la reconstrucción de los orígenes humanos, de la búsqueda del "eslabón perdido", investigando paralelamente en los campos prehistóricos y en los datos etnográficos. Considerando retrospectivamente las conquistas del último siglo, podríamos ver en ellas no sólo un conjunto de disputas e intentos de los anticuarios, que abarcaban la erudición etnográfica, mediciones y recuentos de cráneos y huesos, y una colección de datos sensacionales acerca de nuestros antepasados semi-humanos. Esta estimación, sin embargo, dejaría de lado ciertamente las mejores contribuciones de precursores en el estudio comparativo de las culturas, como Herbert Spencer, Adolf Bastian y E. Durkheim. Estos pensadores, junto con algunos otros y sus discípulos, han elaborado gradualmente una teoría científica de la conducta, y han trabajado por una comprensión mejor de la naturaleza, de la sociedad y de la cultura humana.
Así, cuando trata acerca de la manera científica de encarar el "estudio del hombre", el antropólogo afronta una tarea nada fácil, que resulta de apreciable importancia. Debe definir en qué relación recíproca se encuentran las varias ramas de la antropología. Tiene que determinar la posición que éste debe ocupar en la amplia fraternidad de los estudios humanísticos. Está forzado a reabrir también la vieja cuestión: en qué sentido el humanismo puede ser científico.
El verdadero campo de reunión de todas las ramas de la antropología es el estudio científico de la cultura. Tan pronto como el antropólogo físico reconozca que "la raza es lo que la raza hace", admitirá también que las medidas, tablas clasificatorias o descripciones de índole física no tiene aplicabilidad alguna, excepto cuando podamos correlacionar el tipo físico con la facultad creadora de la cultura de una raza.
La tarea del prehistoriador y del arqueólogo es reconstruir la plena realidad viviente de una cultura extinguida con sólo el testimonio parcial de los restos materiales. Por su parte el etnólogo, que se basa en la evidencia de las actuales culturas primitivas o evolucionadas, con el objeto de reconstruir la historia humana desde el punto de vista ya de la evolución, ya de la difusión, puede basar sus argumentos sobre datos científicos seguros, sólo en el caso de que interprete realmente lo que es la cultura. Por fin, el etnógrafo no puede hacer observaciones sobre el terreno a menos que distinga qué es importante y esencial, y sea así capaz de descartar los hechos adventicios y fortuitos. Por lo tanto, el aspecto científico de todo trabajo antropológico reside en la teoría de la cultura, con referencia al método de observación de campo y al significado de la cultura como proceso y como resultado.
La antropología puede contribuir a una perspectiva más científica de su asunto legítimo, es decir, la cultura, y prestará un servicio indispensable a las otras disciplinas humanísticas. La cultura, por ser el contenido más amplio de la conducta humana, es tan importante para el psicólogo como para el investigador de lo social, para el historiador, el economista o el lingüista. Así, no sólo la antropología, sino el estudio del hombre en general, comprendiendo todas las ciencias sociales, todas las nuevas disciplinas, psicológica o sociológicamente orientadas, pueden y deben cooperar en la construcción de una base científica común, que deberá ser por fuerza idéntica para los diversos estudios humanísticos.

viernes, 27 de febrero de 2015

Algunas técnicas para la enseñanza activa

1. Método de la investigación
La investigación en el sentido estricto, como descubrimiento de verdades, hechos, leyes o teorías, no alcanzadas aún por la humanidad, sólo se aplica con rigor a especialistas de alto nivel. Lo decisivo es utilizar el mismo espíritu y similares métodos en las actividades docentes cotidianas. Es decir, situar al alumno ante una verdad, para él desconocida, e iniciarle en el camino de poder reencontrarla. En este sentido el procedimiento es válido en todos los niveles de la enseñanza. Lo importante es que se le den al alumno las fuentes de información para que sea capaz de reconquistar una verdad que está en el panorama cultural, pero a la que todavía no ha arribado.

En toda investigación hay que delimitar con precisión el objeto y plantear adecuadamente los interrogantes que muevan al alumno a despejarlos. Se debe poner en juego la metodología más adecuada y formular hipótesis como intentos de explicación. Hay que facilitar todo el material que nos ponga en la pista de la solución. Por último, tenemos que someter a comprobación crítica las conclusiones alcanzadas.
Son muy diferentes las técnicas que podemos emplear en cada área de conocimientos. En las ciencias positivas, la observación y la experimentación de los fenómenos de la naturaleza son el punto inicial y terminal, y el estadio intermedio la hipótesis que explica los hechos y que hemos de verificar. En las ciencias históricas, la información bibliográfica es fundamental y complementariamente los testimonios de otra índole que patenticen la huella del pasado y nos permitan, tras la crítica de la autenticidad y el valor de los documentos, reconstruir la imagen del pretérito.
Se trata en definitiva, de aprovechar las virtualidades del método heurístico o del descubrimiento para fecundar el didáctico, con objeto de darle el acento más activo.

2. La discusión
Con esta técnica se pretende poner en juego la habilidad dialéctica del sujeto. El procedimiento puede degenerar en una logomaquia, en una lucha en la que la "honrilla" personal pesa mucho más que la verdad. Éstos son riesgos que debe evitar siempre el buen docente.

3. Técnica del estudio de casos
Resulta interesante plantear un caso y verse obligado a descubrir las leyes y principios que se requieren para su adecuada explicación. Estamos ante una tarea que indudablemente hace dinámica una clase. Lo valioso es que estamos en contacto vivo con una realidad compleja y aun confusa, que nos plantea el desafío de algo que no acabamos de comprender y que nos obliga a dar una solución a plazo fijo.

4. La interpretación de textos
Seleccionar un texto que resuma la parte esencial de un pensador, de un problema o de una teoría, y suscitar su exégesis, es una tarea de indudable interés en una pedagogía activa. Obliga a un trabajo individual o colectivo, que pone en juego los resortes mentales del alumno.

5. Las hojas o libros de trabajo
Mejor que comunicar el saber ya hecho es poner en disposición de que lo reconquiste cada cual con su esfuerzo personal. Es preferible facilitar los materiales, para que las verdades aparezcan según el ritmo de trabajo personal. Por ello conviene sustituir el libro de texto por los libros u hojas de trabajo. En ellos deben figurar con toda precisión las lecturas, las experiencias a realizar por el alumno, los problemas que ha de resolver en función de la información recibida y a las conclusiones a que llega. Para ello hace falta una organización escolar de la que pocas veces se dispone. Libros y material suficientes, medios audiovisuales que puedan ser manipulados por el propio alumno, o el pequeño laboratorio en donde pueda poner en juego sus conocimientos manejando el material didáctico. El profesor aconseja, orienta, resuelve alguna duda, pero deja todo el peso del aprendizaje al esfuerzo personal del alumno.

6. Técnicas de la observación directa
Tiene aplicación tanto en el campo de las ciencias experimentales como en el de las humanísticas. En muchas ocasiones la experiencia no podrán hacerla todos, pero la observación, el comentario, puede convertir la clase en una verdadera enseñanza activa. Abrir los ojos sobre la realidad inmediata, dar los instrumentos para ser capaz de interpretarla adecuadamente, suele ser un buen procedimiento para romper la pasividad del alumnado.

7. Técnica de las cuestiones
Para que sea eficaz el procedimiento, lo ideal es que los alumnos tengan toda la información previa. Puede tratarse de noticias a través de los medios de información o sencillamente por el estudio previamente realizado por el alumno en casa o en el centro docente. El profesor no explica, sino que se limita a suscitar interrogantes sobre problemas que aparecían ocultos, impulsa a una intelección más profunda de lo que en principio había sido superficialmente captado, inquiere antecedentes y consecuencias, implicaciones y aplicaciones. El alumno responde entonces a las cuestiones, se le obliga a repensar aquello que en principio había captado, quizá con falta adecuada de perspectiva y hasta con desinterés, y sobre todo se modifican sus puntos de vista, su técnica de estudio y sus preocupaciones. El cuestionario del profesor, sus ángulos de mira, su capacidad inquisitiva, se convierten para el alumno en hábito mental operativo.        

miércoles, 4 de febrero de 2015

Mapas: latitud y longitud

Planisferio de Ortelius (1564)

1. La representación de la Tierra: los mapas
Un mapa es la representación de toda la Tierra o de una parte de ella. La cartografía es la ciencia que se encarga de elaborar los mapas.
Antiguamente, la confección de los mapas era lenta y difícil, ya que se dibujaban a partir de observaciones sobre el terreno y mediante complicados cálculos matemáticos.
En la actualidad, los mapas se realizan a partir de fotografías aéreas e imágenes obtenidas por satélites artificiales que toman fotografías de la Tierra constantemente. Estas imágenes son transmitidas de manera inmediata e incluso pueden ser consultadas a través de internet.
Estas técnicas cartográficas permiten representar exactamente la superficie de la Tierra y facilitan información sobre tipos de rocas, yacimientos minerales, vegetación, cultivos, ciudades, etc.
Las nuevas tecnologías también tienen su aplicación en el campo de la cartografía, como, por ejemplo, los Sistemas de Posicionamiento Global (GPS).

2. La latitud y la longitud

 Para situarnos en el espacio terrestre 
Con la finalidad de calcular la distancia entre los distintos lugares de la Tierra, para determinar la ubicación de una persona, de una ciudad, la situación de una montaña, etc., se creó un sistema de localización exacto, fácil de reconocer y aceptado por todos: las coordenadas geográficas.
Las coordinadas geográficas son líneas imaginarias -los paralelos y los meridianos- que aparecen en los globos terráqueos y en los mapas formando una especie de malla o cuadrícula.
Los paralelos son líneas imaginarias que rodean la Tierra y que son paralelas al Ecuador.
El Ecuador es el paralelo 0º y el de mayor circunferencia, porque rodea la Tierra por su parte más anchar, dividiéndola en dos partes: el hemisferio Norte y el hemisferio Sur.
Otros paralelos importantes, menores que el Ecuador, son el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio, el Círculo Polar Ártico y el Círculo Polar Antártico.

Los meridianos son líneas imaginarias trazadas de Norte a Sur, de polo a polo.
El meridiano de referencia es el meridiano 0º o de Greenwich, a partir del cual se ordenan los restantes, hacia el Este y hacia el Oeste. El meridiano de Greenwich toma su nombre del observatorio de Greenwich, situado en la ciudad de Londres. En la Península Ibérica el meridiano de Greenwich pasa por Castellón de la Plana.
Los meridianos, además de utilizarse para situar con precisión un lugar del planeta, sirven también para establecer las divisiones de los husos horarios y conocer así las distintas zonas horarias de la Tierra.

 Localización exacta de un punto de  la Tierra 
Para situar exactamente un punto de la Tierra hay que buscar el paralelo y el meridiano que pasan por ese punto, es decir, conocer sus coordenadas geográficas:
  • La latitud es la distancia entre cualquier punto de la superficie terrestre y el Ecuador o paralelo 0º. Puede ser Norte (N) o Sur (S). Así hablamos, por ejemplo, del paralelo 20º N para distinguirlo del paralelo 20º S.
  • La longitud es la distancia entre cualquier punto de la superficie terrestre y el meridiano 0º o de Greenwich. Puede ser Este (E) u Oeste (O). Así decimos meridiano 60º E para distinguirlo del meridiano 60º O.
 Buscar la localización exacta de territorios 
El conjunto de paralelos y meridianos de la Tierra forma una cuadrícula. Cualquier país o territorio se puede situar exactamente indicando los paralelos y meridianos que pasan por dicho punto y que nos indican la latitud y la longitud.

Como la Tierra es una esfera y toda circunferencia tiene 360º, la distancia entre el Ecuador y el polo es de un cuarto de círculo y, por lo tanto, de 90º.
A cada grado de latitud le corresponde un paralelo. Partiendo del paralelo 0º, o Ecuador, existirán 90 paralelos al Norte y 90 paralelos al Sur.

A cada grado de longitud le corresponde un meridiano. Desde el meridiano 0º o de Greenwich existen 180 meridianos hacia el Este y 180 meridianos hacia el Oeste, que suman en total los 360º de la circunferencia.

3. Orientación y localización mediante las TIC: el GPS
Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) hacen referencia a la utilización de medios informáticos para obtener, almacenar, procesar y difundir todo tipo de información. Una de las aplicaciones más utilizadas de las TIC es el Sistema de Posicionamiento Global (GPS).
El GPS es un sistema de orientación y navegación que se basa en la recepción de información que emiten una red de 24 satélites, situados a diferentes órbitas, a unos 20.000 kms. de altura. Para localizar un punto sobre la Tierra se utilizan como mínimo cuatro satélites.
Un dispositivo o receptor GPS en tierra recibe señales de cada uno de estos cuatro satélites y una vez ha procesado los datos calcula la posición exacta (altitud, latitud y longitud) en el mundo donde este dispositivo se encuentra.
El sistema GPS tiene múltiples aplicaciones, como por ejemplo, en la navegación terrestre, aérea y marítima, en la elaboración de mapas, en la orientación en el campo o en tareas de salvamento y rescate.

miércoles, 28 de enero de 2015

Condiciones para que una enseñanza sea activa

  1. Las situaciones problemáticas suelen poner en tensión la actividad mental, mientras que las dogmáticas incitan a la pasividad.
  2. Se estimula más la participación del alumnado ante dificultades asequibles. Cuando el profesor lo hace y resuelve todo, cuando está todo claro, no hay lugar para el esfuerzo personal. Mas cuando la dificultad es irresoluble y sobrepasa los medios de que dispone el alumno para enfrentarse con ella, la desilusión y la pasividad hacen su presa.
  3. El aprendizaje activo es un aprender haciendo. Se trata de un hacer que en unas ocasiones se traducirá en una obra externa y en otras se limita a desplegar las facultades del sujeto, pero en todo caso actualizando sus capacidades. Siempre que sea factible, el alumno debe realizar algo exteriorizando y aun materializando en un producto su aprendizaje. La actividad es superior, más formativa, que cuando sólo se limita a comprender el material que se le ofrece ya elaborado. Conviene estimular incesantemente su disposición configuradora, constructora. Estimular a que deje una huella personal. Que quede una obra como fruto de su esfuerzo, algo suyo. No se trata de incluir en el curriculum unas actividades, sino que todas las materias tengan una dimensión activa. En ocasiones, la actividad será puramente espiritual, pero bueno es que la programemos en términos de conducta observable y aun de rendimiento de algún modo cuantificable.
  4. En la programación del trabajo, el profesor deberá tener en cuenta, más que lo que él mismo va a hacer, lo que los alumnos deben hacer. El profesor debe estar pendiente, más que de mantener una disciplina externa o de estar explicándolo todo, de indicar las tareas que cada uno ha de llevar a cabo. La actividad interesante es el mejor medio de mantener la disciplina. Al indicar a cada cual lo que debe hacer hay que tener muy en cuenta su capacidad y su nivel de aspiraciones. Para estimular la actividad, lo mejor es trazar un plan de trabajo, cuyos momentos esenciales deben ser: el establecimiento de un fin valioso para el sujeto, asequible; la determinación de las actividades precisas para conseguirlo; la realización del trabajo mismo, individual o colectivo, en presencia o ausencia del profesor; por último, la crítica de la tarea o del producto ya logrado, con objeto de incitar perfectivamente a nuevas actividades.
  5. Las tareas más activadoras son las que tienen mayor significación actual para el sujeto.
  6. Hay que mantener la actitud de superación. No se trata de comparar al alumno con los demás, sino mantenerle en competición consigo mismo, para lo cual debe consignar sus logros con la mayor precisión posible y constatar sus avances o retrocesos. No hay nada que invite más a la pasividad del alumno que el sentirse anónimo, irresponsable, perdido como un número entre la masa. Para mantener vivo el espíritu de superación tenemos que conocerle y tiene que conocerse en sus posibilidades, en sus dificultades y en sus reales adquisiciones.
  7. Hay que evitar el esfuerzo memorístico de repetición con el fin exclusivo de responder a un examen. Lo importante es poner en juego un esfuerzo personal de reflexión que permita madurar la capacidad crítica del sujeto.
  8. Insistir en la aplicación de los conocimientos o técnicas aprendidos.
  9. Debemos cultivar el trabajo autónomo. Todas las oportunidades que lleven al alumno al autoaprendizaje son de suyo más activas que aquellas en las que se requiere la colaboración del profesor. Sentirse fuente y origen de la actividad estimula a un despliegue de fuerzas que de otro modo permanecen dormidas. Lo importantes es situarse desde una atalaya de actividad permanente que permita entender más a fondo, y realizar más adecuadamente, las tareas que eleven la personalidad del sujeto.

sábado, 24 de enero de 2015

Cultura romana

Los romanos destacaron en los siguientes ámbitos de la cultura:
  • En el terreno legislativo, desarrollaron el derecho romano, que se transmitió al mundo medieval y puso las bases de la legislación de Occidente.
  • La lengua de los romanos, el latín, fue utilizada en todo el Imperio; de ella derivan muchas de las lenguas europeas actuales.
  • En literatura sobresale Virgilio, autor de la Eneida, obra en la que se exalta la grandeza de Roma.
Pero hay otros aspectos de la cultura romana que merecen mayor consideración aún.

1. Arquitectura
Los romanos realizaron grandiosas obras arquitectónicas cuya monumentalidad simbolizaba el inmenso poder del Imperio. Fueron, además, muy buenos ingenieros y construyeron calzadas (carreteras), acueductos para transportar agua, alcantarillados y otras obras públicas. Las construcciones se realizaban en piedra, ladrillo, madera y mortero (mezcla de agua, arena y cal). Los muros se recubrían con materiales lujosos, por ejemplo el mármol. Usaron como elementos arquitectónicos el arco de medio punto, la bóveda y las columnas griegas, a las que añadieron la columna compuesta, mezcla de jónica y corintia.
Los romanos idearon un tipo de ciudad de configuración cuadrada o rectangular, inspirado en sus campamentos militares, en el que las calles principales se cruzaban entre sí en el foro o plaza pública.

 Edificios públicos romanos 
Termas: Eran baños públicos. Constaban de vestuario, baños de agua fría, templada y caliente; piscinas, saunas, salas de masaje, gimnasio, etc.
Anfiteatro: Aquí tenían lugar luchas de gladiadores y fieras, así como combates navales. Tenía forma elíptica y constaba de gradas para los espectadores y un espacio central (arena) para los combates.
Teatro: En él se representaban comedias, tragedias... Disponía de un graderío semicircular para los espectadores, un espacio también semicircular (orquesta) donde actuaba el coro y un escenario en el que se situaban los actores.


Templo: Era la casa de los dioses. Podía ser rectangular o circular.
Basílica: Se dividía en distintos espacios (naves) separados por columnas. Aquí se celebraban reuniones, juicios y actividades comerciales.
Circo: En él se celebraban carreras de carros. Tenía forma rectangular. Constaba de un graderío para los espectadores y un espacio central (arena) por donde circulaban los carros.


2. Escultura
La escultura romana imitó a la griega. En ella cabe destacar:
  • El retrato: Se ponía especial cuidado en el rostro del personaje retratado, que podía ser una representación idealizada o realista. El desarrollo del retrato se relaciona con la costumbre de realizar mascarillas de cera para los difuntos.
  • El relieve histórico: Los romanos narraban las grandes victorias militares representándolas en relieves hechos en piedra que se colocaban en los arcos de triunfo, que eran puertas con distintas entradas, como el arco de Tito, en Roma, y en las columnas conmemorativas, que se cubrían con relieves colocados en espiral, como la columna Trajana, también en Roma.
3. Pintura
Además de retratos, los romanos realizaron pinturas al fresco para decorar las viviendas, que imitaban placas de mármol, construcciones arquitectónicas, paisajes imaginarios, etc.

4. Mosaicos
Se utilizaban para decorar paredes y suelos. Algunos se hacían con grandes piezas de mármol de diferentes colores, que se encajaban componiendo dibujos; otros se realizaban con pequeñas piezas de piedra, vidrio, cerámica, etc., con las que se componían figuras geométricas o escenas de la vida cotidiana.